lunes, agosto 28, 2006

Sabina en Linares

En 1988 Sabina tocó en Las Ventas. Mis colegas fueron y alguna que otra chica que daba signos evidentes de querer algo conmigo, también. Yo me quedé en casita. Lo escuché por la radio y lo grabé en un casete.
Fue toda una frustración no ir. La trama familiar había tenido, una vez más, un éxito rotundo. No hay pasta, no hay entrada.
El sábado, 18 años después, cumplí mi deseo. Gracias a una generosa invitación de mi nena y pasado el miedo a la suspensión del concierto (nos habían dicho que el anterior, en Algeciras, se había suspendido por gastroenteritis del cantautor) vi aparecer en el escenario a Joaquín Sabina bajo las “Aves de paso”.
Salió tierno y agradecido. Y con una sonrisa picarona, seguramente por lo que ya sabía que iba a decir: Tras las dos primeras canciones se marcó su personal “Buenas noches, Linares”, para a continuación evocar las tardes de toros con su padre y las veces que el Úbeda había ganado en ese campo ( el concierto se celebró en el Estadio de Linarejos).

Es un cachondo este Sabina. Cualquier otro se hubiera llevado una lluvia de minis de cerveza en la cabeza, sin pretender rimar. Bueno, de cerveza, no. Porque fue lamentable acercarse a la barra, pelearse por tocar chapa y recibir un “No”, natural, simple y cotidiano, al pedir la preciosa rubia.
Aquello era una catástrofe pero el que servía no parecía verlo así. En otro lado de la barra y tras pedir uno de tinto de verano (que es como llaman al calimocho en estas fechas) ya me aclararon que había un problema con la máquina del carbónico y no sé qué. Pero el aclarante sí mostraba enojo y desconcierto por el desaguisado, que era lo que yo necesitaba: Comprensión y empatía. La cerveza podría esperar a la salida. Aunque a alguno lo habría puesto en la estación Linares-Baeza directito a la madrileña Mahou, para que aprenda.

En fin, a todo esto, el grupo formado por Joaquín, su banda y técnicos sonaba de puta madre. Daba igual estar metido en el mogollón, en un lateral, en la cola del servicio o en la mencionada barra. Habrá quien se pierda con adjetivos como “genial”, “maravilloso”, y superlativos engolados como “estupendísimo”. Yo me quedo con el “de puta madre” que me sale de la digestión y el carraspeo.

En el escenario, tres paneles hechos a base de cortinas de oficina hacían de pantalla donde se proyectaban diapositivas de toda índole que acompañaban los temas y Pancho Varona de lejos se parecía a James Woods.

Había mucha gente, pero yo no sé contar. Aunque, como en las manis por la Castellana, cada fuente dará unos datos, pero lo importante es que ocurrió:Unos cuantos pagaron su entrada para ver al legendario.
El público de lo más heterogéneo: Desde público AnaBelénVictorManuel, progres y menos progres, hasta chavales con la camiseta de Marea o maduritos que se sentaron en la pequeña grada aunque estuvieran al lado de la portería contraria al escenario.

Disfruté cada canción como un enano, que no sé cómo disfrutan pero debe ser mucho.
No sé cómo tendría Joaquín sus entrañas pero sacó perlas de su corazón. Esto, para que no falte la frasecita cursi.
Por citar algunos momentos, me encantó “Conductores suicidas”, con Antonio García de Diego saliéndose con la guitarra.
Más tarde, en los respiros que se marcaba la estrella, se saldría con su piano y su voz con “Al lado de la chimenea”. Pancho Varona, en su blog, lo elogia y con razón dice que él cada vez peor. Es cierto: su canción fue la más floja, necesita sacar la voz, la que sea. Se tiene que animar.
También en una desaparición estelar sonó “Marilyn Monroe” de Alarma, cuyo líder: Jaime Asúa, acompaña a Sabina con la guitarra y las voces. Y Marilyn, como no, proyectada en las pantallas: linda, miope o desnuda.
Del último cayeron : Pájaros de Portugal, Resumiendo, Pie de guerra y Nube negra, creo recordar.

Hubo muchos momentos: “Y sin embargo”, con Olga Román poniendo los pelos de punta a más de uno. “Ruido”, que pidió a gritos un fan-fanático que no paraba de aplaudir como el que está limpiando una alfombra y que, o se sabía de memoria el setlist (aunque parece que lo cambian) o tuvo suerte. Pero a él le pareció que la tocaban por su desgañitada petición. En fin, la fauna y flora es amplia y todos somos válidos para que el ecosistema sobreviva.

Los popurrís ayudaron a revisar muchos más temas: Peor para el sol, Caballo de cartón, “mes de abril”...

Otras como Princesa, La del Pirata Cojo, Mentiras Piadosas o Una canción para La Magdalena, con performance incluída, fueron interpretadas de principio a fin.

Tuvo tiempo de homenajear a Dylan en "Siete crisantemos" y recordar a sus hermanos, sobrinos y demás familia que andaban por allí cerca.

La foto de "Hola" en el fondo, y Pancho Varona de espaldas con la bandera del pirata de capa se me escapó de mi objetivo, aunque lo mismo no hubiera salido bien. Fue mientras cantaban “Dijo: hola y adiós”.

Se cerró el concierto con Fernando Tejero y un poquito de por favor en el escenario, cantando karaokeadamente “Noche de Bodas” y “Y nos dieron las diez...” , creo.
Con un poquito de por favor hubiera bastado pero estaba claro que no le echaban ni a patadas. Estuvo bien.
Quizá faltó “Pongamos que hablo de Madrid” que seguro que sí cae en Las Ventas y a mí me faltó “Amores eternos”, pero hubo muchas, así que “aposteótico y epompéyico”.

Para mí, sin duda, lo mejor fue escuchar “Calle Melancolía”. Muchas veces imaginé cómo sería escuchar en directo esta canción. No me emocioné tanto como pensaba, pero me recreé pensando: “Por fin lo conseguí”.

Mientras nos íbamos y los pipas hacían su trabajo sonaba : “Pastillas para no soñar”.
“ dile a esa chica que no llame más...” y yo le di las gracias a mi chica por ser como es.



Verso sonado:
Hablaré sin rodeos.
Lo más deprisa que puedan mis dedos.
Que estuvo de puta madre.
Que ni rima ni falta que hace.

viernes, agosto 18, 2006

El puente

Ya pasó el puente.
Fue bastante ajetreado y trajeado. Sí, tuve una boda, como tantos españolitos.
Me puse mi corbata nueva y mi antiguo traje y, como siempre, iba más guapo que nadie. Por lo menos si me dejo arrastrar por los comentarios.
Tuve que besar a unas cuantas señoras desconocidas y escuchar el "Padre Nuestro tú que estás" en versión Simon y Garfunkel, pero bien.
"La ceremonia ha sido preciosa" y "todo muy bien", son las frases más repetidas.
En esta no iba a ser menos.
Tras la comida, barra libre y música. Me marqué mi particular versión de Shakira y mi coreografía a lo Dantes: “Tiene nombres mil, tiene nombres mil, el miembro viril”.

La boda era a unos cuantos kilómetros. Hubo que coger el coche, con el tráfico que hay en este puente, la campaña de la DGT y el propio cansancio acumulado como añadido.

Ahora, con el carnet por puntos, es más fácil darse una hostia. Porque andas todo el rato pendiente de no pasarte más allá de lo que permite el radar o, al menos, no más allá de lo que supone una pérdida de puntos. Y miras más al velocímetro que a la carretera.
Además, la gente va pisando huevos; por lo que si vas por el carril de la derecha te toca casi dar marcha atrás algunas veces. Y si vas por el izquierdo, siguen viniendo esos "cometraseros" que creen que van a llegar los primeros y que, si hubiera un radar en condiciones que midiera de verdad, hacía tiempo que estaban en la cárcel con los de la Operación Malaya.
Al menos nos sirven al resto de desahogo, porque mientras nos cagamos en su putísima madre, se nos va un poco la tensión de la conducción.
Encima, ahora, adelantar es más difícil, porque la gente, por no superar la velocidad, adelanta como si fuera un camión lleno de cochinos(tanto por la velocidad como por el aspecto de los ocupantes) y se tira en paralelo un buen rato.
Y luego están los paneles informativos que te van asustando de vez en cuando: que si no sé cuántos puntos por esto, que tantos por lo otro, que si "No pierdas puntos,por favor". Y lo peor de todo: "48 muertos el año pasado".
Esto es otra, porque de pronto, este año ha habido en el mismo puente 43 y la noticia es: “Puente de agosto: 43 muertos, cinco menos que en 2005 que tuvo un día menos”
Y el subdirector de la DGT dice: “La tendencia a la baja se mantiene”, en alusión al éxito del carnet por puntos, y se queda tan pancho.
¡5 muertos menos! A mí, estadísticamente, no me parece significativo, la verdad. Teniendo en cuenta, además, que mañana se da una hostia una furgoneta llena de obreros polacos que van a toda leche, porque van a toda leche, y ya le han jodido la media, Sr. Director.

Al día siguiente de la boda, visita a nuestro amigo médico, que hacía tiempo que queríamos visitar. Otra vez a coger el coche. Otros cuantos kilómetros. Otros cuantos paneles.
El médico se transforma de vez en cuando y suelta una retahíla bordando el acento argentino en plan intelectual revolucionario. ¡Qué verbo!
El otro día, además, había visto un trozo de “Y tu mamá también”, y había mimetizado el acento mejicano: “¡No mames, güey, pinche cabrónnnn!”. Y se le soltó la lengua versión D.F..
Todo esto regado con unos mojitos de Ron Pampero que me hizo creer por un momento que estaba en una fiesta con Cortázar, Gael García Bernal y Federico Luppi: “Los fachos saben trabajar a largo plazo”.


Mi colega hablaba atropelladamente, en el acento que fuera, sobre el estado actual de la comunidad científica, el factor humano en la consecución de logros…Nos saturó de información, como nos saturan los medios, como nos saturan los telediarios y los paneles.
Acabamos en la terraza de un bar donde no nos atendían gritando: “¡Puentes de Hidrógeno!, ¡Puentes de Hidrógeno!”

Ahora, de vuelta a casa, vuelve la operación IKEA, para poder descongestionar algún armario baldado y colocar, por fin, alguna caja.
El otro día me metí en su página y vi esta nota:
Al parecer un sofá necesita de una funda de seguridad por si se usa mal no cause daños. Me hizo gracia leer lo de: “Nuestros constantes controles de calidad han detectado…”. Porque recordé la lamentable noticia que aparecía en los medios de comunicación sobre una niña que había sufrido un accidente con su cama:
Al parecer la cama se plegó violentamente.
No sé si IKEA se refiere a estos controles de calidad, espero que no. La asociación de ideas produce este tipo de cosas en mi cabeza.
Aún así, esta tarde me pasé por allí a llevarme unos cuantos muebles y se los dejaré al vecino para ver si pasan el control de calidad.

Con este puente se acabaron mis vacaciones. Así que toca cambiar los mojitos por tornillos, las conversaciones por mails, las risas por blogs y los puentes de Vasco de Gama, de la Virgen y de Hidrógeno, por muros de contención.

martes, agosto 08, 2006

Truman Madura

Me salen los años por las orejas. Mañana tirarán de ellas para decirme que estoy más cerca de Máximo Valverde que de Fernando Torres.

Hace tiempo que caí del árbol pero me ha faltado un poquito de sol para coger color.
Aún conservo pelo, en esa carrera contra la degeneración capilar que inicié junto con otros compañeros de instituto: El Soto o el Uli nunca podrán decir que peinan canas.
Los 80 se han convertido en una barrera difícil de bajar cuando me subo torpemente en la báscula digital. Aunque pienso que la pila está mal y ya está. Aún así, me reconforto con alguna que otra sorpresa de aquellos a los que hace tiempo que no veo y me los encuentro a las 8 de la mañana en el metro y son como réplicas de Ronaldo: Gordos y calvos.
También he tenido ya mi aviso post-juventud: Aparte de que en el ayuntamiento ya no soy joven a todos los efectos, hubo que pasar un día por el hospital para recordarme que la era “Soy la polla” había terminado. Nada que ver con Landis, yo soy más de la generación de Perico, aunque no pasé de montar de vez en cuando en bicicross.

Mientras mis amigos juegan al paddel en una lucha contrarreloj, yo me dejo arrastrar hacia los fogones de Jose Andrés, y baso mi práctica deportiva en largos intermitentes en la piscina y paseos por la calle evaluando euríbores, precios del IKEA y convicciones morales sobre la política trepadora de las empresas.
Por supuesto, aún no he cogido el ritmo “pierdoelautobús” de las señoras mayores, ni me pongo chándal. Tan sólo paseo.

Además, a partir de los 30, ya no vale cenar en cualquier sitio. El objetivo ya no es: “Me puse hasta el culo por cuatro duros”. Ahora cuenta que el servicio sea bueno, el ambiente agradable y la comida exquisita: ¿cómo puede ser una “comida exquisita” cuando llevas toda la vida comiendo una “que está que te cagas”?

A partir de los 30, si te gusta Spiderman, X-Men o los cómics de Batman, o eres gay o eres un freakie. Aunque tampoco pasa nada si crees que la mejor película del año es "Crash" o "Brackbrock Montein"…
A mí me gusta mucho más 7 Vírgenes, igual que sigo flipando con los capítulos de "Doctor en Alaska" aunque mis compañeros, treintañeros o no, me recomienden hasta hacerme vomitar que vea “House”.

Además, es casi obligatorio ir al musical “Hoy no me puedo levantar” y salir diciendo que te ha gustado mucho.
A partir de los 30, intentas leer más que antes, incluso te atreves con los clásicos: “Los pilares de la tierra” ó “El código da Vinci”.
Hay una cultura treintañera que se respira en la ropa, la conversación y las visitas a las www.
Incluso te puedes creer que estás en la brecha si vas a ver a “El canto del loco” al Calderón, grupo cañero donde los haya. Eso sí, no te compres la camiseta en la zona de merchandising, si no quieres parecerte al batería. No es que se ciña, es que pareces un almohadón. Donde esté una camisa holgadita…

A partir de los 30 no tienes una familia, tienes dos. Dos casas donde ir a comer los fines de semana y fiestas varias y dos casas de donde salir comido y con comida. El tupper se convierte en tu olla particular, el microondas en tu cocina de lujo y la cerveza en el producto que nunca falta en la cesta de la compra.

A partir de los 30 valoras lo que pagaban tus padres por un apartamento y sólo te atreves a contar tus vacaciones si has ido al extranjero.
¿fuiste a Lisboa y no subiste a la Torre de Belem?, pues es lo mejor.

A partir de los 30 la gente deja de preguntarte si te vas a casar para preguntarte directamente si vas a tener hijos. Aunque ahora lo que se lleva es adoptar una niña chinita, mona, a la que poner toda la ropita que le ponías a la Barriguitas. Y luego habrá quien dirá que se te parece, será por lo mal que duermo últimamente.

En fin, a partir de los 30, la etapa ma’dura…Es coña, ¡estoy de puta madre!
¡Salud, Truman!

martes, agosto 01, 2006

Los Echadores de Horas

De forma injusta, seguramente, distingo dos tipos de trabajadores (¡qué palabra más nauseabunda!):
Los que trabajan más o menos y los “Echadores de Horas”.
Los Echadores de Horas, en adelante (EDH), son los grandes farsantes del sistema.
Cuando te vas a casa después de tu larga, corta, mediana jornada laboral; la que te toca, por la que te pagan, la que pone en el convenio, etc, ellos siguen allí, inmóviles, haciendo que trabajan.
Su único objetivo es salir a partir de las diez de la noche. No hacen nada, no son hábiles, no tienen ideas buenas. Tan sólo están allí, como las figuritas del Belén.

Un día, un amigo metido a “Manager” en una consultora importante me dijo: “Se me queja el cliente porque el chaval que le traigo no sabe ‘Jualinais’. ¡Qué quiere, yo le traigo un tío que trabaja, que está ahí!”.
La gente de esa empresa no quiere una persona “que sepa” o que esté dispuesta a saber. Quiere un EDH. Y hay clientes que pagan gustosamente sus servicios al ver que: “Están haciendo un trabajo descomunal, no te lo puedes ni imaginar”.
Sí, deben tener las cejas agarrotadas de tanto fruncirlas como si aquello requiriera toda su atención. Debe ser un poco como estar rodeado de tomcruises, que frunce el ceño hasta para abrir la puerta del coche.


Ayer mi amigo el buceador me decía: “¡Eso no es trabajar!”, porque le decía que yo salía a las tres de la tarde en verano.
Yo pensé:
-“Por gilipollas como tú, cumplir el horario y sacar el trabajo adelante no es trabajar”. Pero no le dije nada, porque bastante tiene ya.
Me joden los “echadores de horas”, porque presumen de quedarse hasta las mil. A veces, lo cuentan como si se hubieran acostado con Halle Berry, como si hubieran hecho algo heroico por su país, como diciendo: “Puedo con todo. Soy fuerte. Soy el mejor”.

Los que nos vamos a nuestra hora a pesar de tener un cerro de trabajo encima de la mesa directamente somos unos vagos y unos irresponsables. El trabajo empieza a ser valorado por algunos jefecillos a partir de la hora de salida. El resto de la jornada no cuenta, porque necesitan tu “IMPLICACION PERSONAL EN EL PROYECTO”.
Algunos, aquello de conciliar el trabajo con la vida familiar lo resuelven follándose a su compañera de trabajo entre comidas o yéndose de cañas con su casposo compañero de al lado.

A veces, cuando paso al lado de uno de estos enfermos me dan ganas de darles una colleja como las que reparten las madres cuando “la comida está mala”.
-“Que-té’[hostia]dicho[hostia]que-te[hostia]vayas[hostia] a-casa[hostia], hombre…el tío tonto éste”… [hostia]…

Lo mismo mañana lo pruebo. ¡Cuidado conmigo EDH!

¡Hasta el lunes Cordobita!

Escribo esto para mí, porque lo necesito y porque necesito hacer público lo que supone este tío en mi vida. Juan Carlos Córdoba abandonó e...