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Mostrando entradas de septiembre, 2006

Por fin, Alatriste

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El otro día, por fin, fui a ver “Alatriste”.

Salí del cine metido en la peli y sin la sensación de haber tirado el dinero. No es “Million Dollar Baby”, “Desayuno con diamantes” o “La ventana indiscreta”, películas que me cautivan de principio a fin, pero me gustó.

Apenas me he leído una página de una de las novelas de “Alatriste”, con lo que, aunque no se deba, no puedo comparar. Pero no me pareció una mierda.

Es cierto que la peli quizá carezca de una trama principal clara y definida: El consabido: Principio, nudo y desenlace. Y se pierda en contar muchos episodios juntos con desigual fortuna. Y que haya saltos en la historia (¿problemas del montaje final o del guión?) que no se entienden bien. Quizá a la película le falte una vuelta.
Pero a mí me gustó ver al Viggo Mortensen, (que le quitas el bigote y la melena y parece un convencional albañil ruso), en la piel de “Alatriste”. El problema del acento lo convierte en virtud haciéndolo más oscuro. ¡Esa forma de decir “Excelencia”!...
Y …

Gente sin humor

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No hay nada peor que la gente sin humor. En la antigüedad, "humor" significaba cada uno de los líquidos del organismo. Y estar de "buen humor" significaba "tener buena cara", "estar bien".
Y es que la gente con humor es, sin duda, más saludable (también en el sentido de "saludar").
Y ya no es que sea saludable para uno mismo tomarse las cosas con sentido del humor. También es bueno rodearse de gente que circule en el mismo sentido.
Cuando te sientas alrededor de una mesa y conversas con un café en la mano, o mientras almuerzas (y se te ve lo que comes mientras hablas) o cuando te mandas mails con tus contactos, si hay sentido del humor, la conversación fluye como en una coreografía de Gene Kelly (pronunciado tal cual, como siempre se ha dicho).
Uno interrumpe al otro, el otro a la una y las palabras crecen, las imágenes se proyectan en los cerebros y se dibujan sonrisas en nuestros rostros. Los músculos faciales trabajan. Esto provocará,…

Alostrastos

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La operación IKEA continúa abierta y Alatriste debe esperar. La campaña de desprestigio secundada por M4rt1n y originada por no se sabe quién sigue haciendo mella entre mis compañeros. ¿por qué Alatriste es una mierda y por ejemplo “A los que aman”, no? ¿por qué esa inquina hacia el espadachín?

Mientras Alatriste debe recoger guantes y guantes que le arrojan desde las butacas de todo tipo de salas de cine yo me dedico “Alostrastos”. Mesas, sofás, sillas, espejos. Un no parar. Yo, cuando pagaba litro de cerveza + plato de bravas a 200 pelas en “Los tontos” nunca podía imaginar que acabaría así.
Derrotado y abandonado a mi suerte, guardo fila intentando que una maruja de aspecto desolador no se me cuele haciéndose la tonta con que “si-aquí-pone-caja-17-y-allí-18-y-ella-estaba-en-la-17 pero-resulta-que-ha-venido-a-la-18-sin-darse-cuenta y-que-esto-está-muy-mal-organizado”.

No desvelaré muchos secretos sobre mi nuevo monólogo pero sí diré que en el IKEA lo que menos se compra son muebles. Y…

El lotero astronauta y la tele

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Ayer, por las noticias de la tele, me enteré que nuestro primer turista al espacio exterior (no sé porqué dicen lo de "exterior"; el parque que tengo enfrente de casa también es exterior) podría ser el lotero de "La Bruja de Sort", la administración de lotería que más vende de toda España, con diferencia. Claro que llamándose el pueblo Sort (Suerte), ya tenía mucho andado.
No es un magnate financiero ni de la construcción, es un tío que vende lotería. Él es el elegido. Esto es como cuando nos íbamos de caza por las discotecas y pillaba mi colega "El Pecas". Los españoles somos así.
Más tele: Haciendo zapping anoche vi en directo la espera en la Plaza de Castilla de Madrid de la selección de baloncesto, donde la gente pensaba recibirles a petición del alcalde. Y vi también como ardía la parte de arriba de una de las torres que están construyendo en la antigua ciudad deportiva del Real Madrid. Sí, esa zona que se recalificó o como se diga para pagar fichajes …

Los cambios de septiembre

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LLega septiembre y los cambios. Septiembre viene a ser como el día de Año Nuevo. Hacemos propósitos para cambiar.
Durante el verano y las vacaciones nos hemos dado cuenta de que así no podemos seguir.
Además, la mayor parte de los propósitos vacacionales se han ido al garete: Ni fuimos a caminar por la playa para bajar de peso, o lo hicimos pero no bajamos; ni nos leímos "El Quijote" o "Alatriste"; ni aprovechamos algún día por el barrio para arreglar cuentas con el banco, ni preparamos la boda, ni nos volcamos en la reconstrucción de nuestro nidito de amor.
Nada. No hicimos nada.
Tras esta conclusión tan dramática y antes de caer en el abismo, septiembre se nos antoja una puerta al cambio.
Algunos actualizan su currículum vitae con la esperanza de que otra empresa mejor, más sana, más buena, los quiera para su factoría de explotación sináptica. Para descubrir un día después de entrar, que es el mismo perro con distinto collar.
Otros se avalanzan al kiosko a comprar c…