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Mostrando entradas de mayo, 2007

La cara del perrito

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Yo no soy nada de perros. Me dan miedo. Es ladrar y yo pegar un salto. Se agradece dado la inactividad de mis grasas. Bueno, siempre puedo acogerme al "me ha cambiado el metabolismo" para justificar mi sobrepeso.

La otra noche, sin embargo, un perrito chico nos miraba haciéndose querer. Estaba perdido o abandonado. Tenía collar. No sabíamos qué hacer.

Al final le sacamos algo de comida (¿embutido vale?) y agua. Hacía una noche de perros, estaba claro. No lo metimos en casa por prudencia, ignorancia y vete tú a saber qué.

Al día siguiente me levanté decidido a investigar en la página de "El Refugio" que tengo enlazada por ahí a la izquierda de estas líneas. Parece ser que lo primero que hay que hacer es llevarlo al veterinario, para que lo reconozca y por si lo puede identificar mediante un chip que parece que llevan los animalitos (cualquier día le ponen bluetooth).

Total, que al día siguiente ya no vi al perrito. Espero que apareciese su cuidador y que le diera mucho…

La radio de Morfeo

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Quienes hayan llegado a esta pobre página poniendo en google:
"Si fueras una luz en el cielo,
dejarías en el paro al sol..."
que sepan que no voy a hablar bien del grupo "El sueño de Morfeo", pobres...

Así comienza el castigador tema que las emisoras prepago, prepago de las discográficas, ponen a todas horas junto con los de Shakira, Alejandro Sanz y ese grupo de moda llamado "La Quinta Estación", que en breve empezaré, aunque me pese, a detestar.

"Si fueras una luz en el cielo, dejarías en el paro al sol". Ahí queda eso. Y encima, la parte "dejarías en el paro al sol", hay que alargarla para que la métrica musical acompañe.

Alguien podría decir: "Si no te gusta no lo escuches, cambia de emisora, ponte música en el ordenador".
Gracias, queridos, por los despectivos consejos. Os cuento:
En mi actual ubicación no está bonito usar auriculares y la música suena, envolvente como el sudor escolar, procedente de una radio de las de toda la…

Barricada en Madrid

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Es jueves. Como animal caliente que soy me pongo la manga corta en cuanto salen dos rayos de sol. Mi garganta lo nota, toso y trago mal, pero sigo quitándome ropa. Debe ser mi vena exhibicionista.

Sobre las 20:30 bajamos desde la estación de Príncipe Pío en dirección al concierto intentando apartar la vista del desolador panorama llamado Manzanares. El inmenso despliegue de maquinaria, hormigón y tablones bien podría hacernos pensar que en el río se librara una batalla o que nos encontramos en un barrio conflictivo.

Nos apretamos una cerves traídas desde nuestro frigo para refrescarnos antes de entrar. Pero no hay tregua: Sólo quedan diez minutos para que empiece la función, así que las bebemos mientras andamos deprisa, aún a riesgo de verter algunas gotas sobre nuestras camisetas rockeras. Ir a un concierto sin camiseta es como ir a un mitín sin banderita: Estás pero no estás.


Hacemos una pequeña cola y ya estamos dentro, preparados para esta noche de rock&roll. Nos acoplamos basta…

Me des mayo

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Aquí, en Madrid, el mes de mayo lo inauguramos siempre, aparte de con la mani manida, manipulada y mancillada de los sindicatos, con un homenaje a los héroes del día 2, que salieron a la calle a defendernos a todos de los franceses.
Y ahí parece que todo el mundo está de acuerdo. Sobre todo porque el enemigo lo dibujan de forma clara y porque ha pasado suficiente tiempo para escribir la historia con todos los tintes épicos que requiera el caso.

El homenaje no sólo lo hicieron las autoridades sino que también hubo una "espontánea concentración" en la plaza del 2 de mayo: El botellón.

Es una putada esto de que todo el mundo se ponga de acuerdo para abarrotar una plaza y llenarla de meadas, cristales y bocatas con olor a fritanga china.

Se equivocan los que hacen esto, los que no piensan en los vecinos que viven allí y piensan: "Que se jodan o se vayan a Getafe a vivir". Seguro que ninguno soportaría que en el felpudo de su casa apareciera un charco de dudosa procedenci…

Reivindicando lo chungo

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Cuando yo era pequeño por el patio de luces llegaban con frecuencia tres sonidos inconfundibles:
La pesa de una olla a presión dando vueltas; los gritos de alguna madre desesperada porque su hijo no comía o llegaba tarde al colegio y la música de "Los Chunguitos", "Los Chichos", "Tijeritas" o "Los Calis".



En el ambiente de emigrantes andaluces venidos al extrarradio no había sitio para intelectualidades burguesas de otras zonas de Madrid, ni de lecturas más allá de las que mandaban en el colegio, ni películas más allá de las que echaran en la tele.

Por eso, cuando los Chichos cantaban eso de "Pero sea como sea seguiré luchando por los míos seguiré robando si es preciso y con estas manos noche y día sacaré adelante a mi familia", a la gente se le ponían los pelos como escarpias porque lo entendían y lo veían en la calle todos los días.

Han pasado muchos años y han salido muchos grupos musicales que tocan de aquí y beben de allá. Y muchos r…