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Mostrando entradas de agosto, 2008

Guardando las distancias

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Lo hacen hasta los mosquitos que se cuelan en mi baño. Pulalan, revolotean incluso acosan, pero guardan las distancias.
Nosotros no. Nosotros nos metemos en la boca del lobo, nos rodeamos, tomamos café con ellos y hasta les reímos las gracias (que ni puta gracia).

Bajamos con ellos en el mismo ascensor; les damos los "buenos días" aunque sólo nos devuelvan un carraspeo; les respondemos a sus correos aunque siempre olviden responder a los nuestros; les informamos de todo aunque ellos nos informan de lo justo, mal y tarde.

Nosotros vamos a reuniones que sólo están hechas, convocadas, para ellos, para que justifiquen horas o para enseñarnos no sé qué galones o para decirnos básicamente sandeces.
Incluso aceptamos ir a las cenas que montan para que el director general se cueza y toque tres culos y coma cuatro orejas. Y en el fondo para que se sientan queridos.

Cumplimos horarios, estrictamente o siempre de más, mientras les vemos aparecer a la hora que les sale de los huevos: ¡Ah, q…

La certeza

Obligado a la incertidumbre, si quiero que mi proyecto cuaje, empecé el otro día a darle vueltas a la cabeza.
Y a mirar a mi alrededor: La necesidad de certezas es abundante entre los seres pensantes que me rodean.

Yo mismo soy un buscador nato de certezas, aunque me pase el día con frases evasivas y relativas.

Nos gusta el empleo fijo, que nos hagan "fijo" en nuestra empresa. La palabra "temporal" no nos gusta ni en boca de un meteorólogo. De "provisional" ni hablemos. O, si puede ser, aprobar una oposición "para toda la vida", un puesto fijo, fijo, fijo. Que dé seguridad, estabilidad, que nos quite el desasosiego laboral o al menos sosiegue a nuestros progenitores...

La pareja estable parece coronar un modo de vida sin parangón. Y casarse por la iglesia; por lo civil, consolida la relación, la hace más fuerte. Parece que el hecho en sí la hará perdurar...

Visitar el mismo restaurante, donde nos conocen, nos miman, nos dan la misma mesa nos hace co…

Volviendo

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Más de un mes desde la última entrada, el último post y toda una vida que contar, pero no es la mía, así que me callo.

Envuelto en el olimpismo y en el suertudo 8 del 8 de 2008 me relajo explorando mi panza para compararla con algún abanderado y sonrío: soy olímpico, no hay duda.

Tras la ceremonia (no decepcionó el gran Zhang Yimou) y este espantoso calor que tanto me gusta, intentaré relajarme con más dosis de cerveza, agua y compañía agradable.

También me abandonaré a la lectura de, como dice mi prima, "libros de leer". Aunque tengo algunas dudas que despejar con esto de las olimpiadas chinas, la cultura china (la única que parece milenaria), y el mejunje occidental que nos traemos entre manos con respecto a las personas de ojos rasgados. Lo intentaré entre lectura y lectura.

Aprovecharé también para ir al mercado y escaparme de los supermercados (me deprime ver tantas cajas vacías y el aire acondicionado te lo chupas tú solito), para escribir algún poema o para mirar al Cielo…