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Mostrando entradas de 2012

Extremoduro ya sabe tocar EnVivo

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Cuando los Extremoduro sacaron el anterior disco, "La ley innata" (2008), Robe Iniestade mi vida dijo algo así, perdón por las comillas porque no es literal: "Ahora ya hemos aprendido a tocar".
Anoche, 29 de septiembre de 2012, ante más de 40.000 personas de todos los palos, camisetas y edades (muchos de esos se podían haber quedado en su casa actualizando el tuenti, también te digo), Extremoduro demostró lo que sabe y ha aprendido a hacer.
No tenían que demostrar nada. Podían haber seguido tirando de multitud de éxitos y hubieran tenido botando al personal durante el maratoniano concierto (3 pases en más de 2 horas y media de recital). Pero no. Siguen explorando y agudizando el ingenio; siguen buscando el sonido, más depurado, más sincronizado; más enteros que nunca.
Anoche Extremoduro lo reventó, por supuesto que sí. Pero lo reventó haciendo valer no sólo la experiencia de años acumulando adeptos, creando leyenda, lanzando himnos. Lo reventó haciendo un derroche…

Juan Carlos Córdoba: Ni pies ni cabeza

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Toparse con este cómico de pasado sorprendente es toparse con una mueca de sonrisa y una mirada de “chaval, lo que se me acaba de ocurrir”.

Sí, Juan Carlos Córdoba tiene el humor en el coco. Tiene coco, vaya. Destroza cualquier estadística de frases bien enredadas, la mayoría con dos capas de grasa urbana y filosofía aconfesional.
Se sube a la Joy como a la tarima sostenida por cajas de botellines vacíos. No es que no le dé respeto, es que tiene temple. Porque está de vuelta de todo.

Escribió hace unos años ya, no muchos, en 2008, una novela: “Ni pies ni cabeza”, donde describía y descubría algo de su etapa viviente anterior. Sí, la que le llevó a realizar un ajuste de cuentas muy particular: entre cachondo y melancólico, amargo y directo, visceral y sentido. Una historia con final feliz y sabor agridulce. Quizá una historia necesaria para exorcismos varios. Y además, una historia la mar de entretenida.



Sí, su historia. La misma que nos cuenta cada noche que se sube y quita el pie del mi…