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lunes, agosto 13, 2018

¡Hasta el lunes Cordobita!

Escribo esto para mí, porque lo necesito y porque necesito hacer público lo que supone este tío en mi vida. Juan Carlos Córdoba abandonó este mundo lleno de proyectos, ilusiones y felicidad. Y lo hizo de forma repentina e injusta (lo repentino siempre está peleado con la justicia).



Este último año, como compañero y amigo, establecí con Cordobita un vínculo que continúa ahora y para siempre, un canal de comunicación y cariño como nunca había tenido en el mundo del guión, la comedia, la risa.

Todos los recuerdos que tengo con Córdoba son recuerdos felices. Su media sonrisa picarona y esa mirada de "qué bien me lo paso aquí en esto de la vida" nunca podían llevarte al mal humor.

Nos conocimos en el último nivel del curso de Stand Up Comedy que daba Luismi en la Garibaldi de Madrid; era 2010. Y creo que nos caímos bien al instante. Él andaba ya con Joseba compartiendo bolos mientras preparaban una hora para ir solos. Y aprovechaban la reunión de cómicos para contar las anécdotas que les pasaban. Te partías. La tiraba y luego te miraba a ver si había calado la gracia. 

Apostó por mí como nadie. Siempre tuvimos un rollo especial. Recuerdo cuando me dijo por Facebook que era al único al que permitía que le etiquetara donde me saliera del rabo (podéis buscarlo, por ahí anda su comentario). O cuando en una prueba para Paramount Comedy en la Joy Eslava de Madrid, allá por 2012, donde coincidí con nuestro queridísimo Raúl Navareño, él dijo: "Yo he venido a ver al heavy" (había ido a ver al Nava). Unos meses antes, en 2011, había sido al revés: fue su primera grabación para el canal. Lo reventó el muy cabrón y luego nos invitó a unos cuantos a cenar algo.

Coincidimos en algunas movidas, aunque no nos veíamos mucho. Cada uno con sus bolos por aquí y por allá. Como en aquel concurso de la cadena SER, en el que estábamos ciento y la madre de cómicos y que ganó. "No me lo merezco. No he sido el mejor". Y luego se pagó "unos pelotis". 

Él era así. No se casaba con nadie y te soltaba lo que fuera tal cual. Con la misma facilidad verbal con la que tiraba sus chistes, sus zascas y sus comentarios graciosos siempre que le tenías delante. Una máquina de hacer reír, eso es lo que era.

Me regaló su libro "Ni pies ni cabeza". "Otro día te lo dedico, que no tengo boli". Y así se quedó la novela, sin rúbrica. Me lo leí y por ahí hice una reseña. "Escribes muy bien", me decía. Curioso al menos. Él. Que lo hacía todo, todo guay y siempre antes que yo.

Un tío con un corazón enorme. Cada vez que nos veíamos siempre se interesaba en qué punto estaba mi carrera y cómo echarme una mano. Uno de los peores fines de semana de mi vida me fui a presentarle a La Chocita del Loro de Hermosilla y luego nos tomamos unas cañas. ¡Qué a gusto está uno con Córdoba!, pensé.

En septiembre de 2016 coincidimos en Talavera, en un evento benéfico para la Fundación Gomaespuma. Me escribió unos días antes: "Tío jevi. El 11 nos vemos!!". Y aprovechó la ocasión para prometerme algún contacto. "Porque te quiero", me decía. A mí se me abría el alma, claro.

Cuando le pillaron para el programa "El Intermedio" me alegré un montón y se lo hice saber. Llegué a hacer una foto a la pantalla de la tele cuando al final salía su nombre y se la envié. "Uhalaaaa no sabía ni que salía en los créditos jajaja", me contestó. Muy grande este Córdoba.

El año pasado el que estaba en proceso de entrar en "El Intermedio" era yo. No le dije nada, se enteró un día antes de que enviara la prueba, cuando nos vimos por casualidad en el Beer Station: local de comedia, fingers de pollo y encuentro de humoristas. Cuando fui a hacer la entrevista me dijo: "Te van a coger. Me jodería equivocarme". Y me cogieron. Fue al primero al que le envié un whatsapp y me contestó: "Me he emocionado". Así era él.

No paró de ayudarme. Desde el primer día con el "¡ese heavy!" con el que me daba los "buenos días" y que se convirtió en mi sobrenombre en toda la redacción. "Heavy" para todo. También me regaló toda una suerte de salidas: "Te como lo negro. En tu caso la camiseta de los Kiss", "qué hijoputa", "eres muuuy bueno". Y yo siempre: ¡Gracias Cordo, gracias Cordobita! Era genial estar y trabajar con él.

Si de algo me alegro entre tanta tristeza es de no haberme quedado sin decirle mil veces "gracias". "Lo hago porque eres mi colega", me decía, como quitándole importancia. Comimos cocido juntos, estuvo en mi autofiesta-aniversario en la comedia, fui a su último cumple, y le despedí  entre lágrimas rodeado de gente y con algo dentro que todavía no me deja encajar la ausencia. Amigos, compañeros, familiares y todos, además, fans de Córdoba. Sí: eso lo consiguen pocos.

Nos ha dejado tocados: a los que tenemos ya goteras y a los púberes. Todo ha hecho crack y sabemos que ya nada es igual. Ahora los kilómetros y la fiesta, los textos y retextos, los pinchazos y los egos tendrán un ruido de fondo, un eco que recuerde el enorme lugar que ha ocupado.

En una de nuestras conversaciones le comentaba que me hacía gracia que entre los cómicos muchos se llamaban "hermanos": "tal es mi hermano", "el otro es mi hermano", "Pepito Pérez es mi hermano". Y que a mí me parecía un poco mierda. Le decía: "Yo en el mundo de la comedia tengo colegas, que les quiero mucho, pero no son mis hermanos. Hermanos ya tengo muchos, no me hacen falta más". Y él se reía con esa risa que tenía de pasárselo de puta madre. Pues me equivoqué, Córdoba, Hermano.

¿Quién me va a decir ahora "ese jebiiii"? ¿Quién me va a cuidar cuando esté de bajón? Y, sobre todo, ¿quién va a retuitear ahora las tonterías que escribo? ;)

Dejamos pendiente el show matinal en el Beer para contar a los niños lo que los padres no se atreven a explicarles. Sólo creamos el grupo de whatsapp con el Nava. Todo se andará. Los que nos quedamos intentaremos ser felices por ti y, recordando tus chistakos, también gracias a ti.

¡Hasta el lunes Cordobita!




jueves, abril 27, 2017

Jaime Caravaca: vivir comediando...

Grandullón pequeño, juguetón, serio, Jaime Caravaca, agarrado a un cigarrillo que chupa como si fuera un pezón deslechado, vive comediando. La comedia siempre en su cabeza. Bueno, eso y los revolcones que se pega siempre que puede. 

Friki de casi todo, transformista, cabaretero del humor, despliega todo su arte en su casa, con su Murcia Comedy Club, que es más que un Comedy Club, es una experiencia total y única, lo que ahora llaman una experiencia 360º. 



Jaime te cuida, te regala y te arropa. Entiende, escucha y aconseja. Goza, sufre y te libera. Jaime es un chamán en un mundo más gañán. Desde su Murcia ambigua y sus contradicciones de amor-odio hacia aquella maravillosa región, tan denostada por listillos de ciudad que no hacen reír ni resbalando con piel de plátano, Jaime se extiende por allá donde para: locales, amistades, contactos, risas, burguers, vídeos virales, colaboraciones, manos izquierdas, a la espalda, con dagas, con miguelitos, con fuerza, con rencor. Jaime es España, Estado Español, República federal de cómicos.

Con su pinta de Peter Ustinov en Quo Vadis, sus rizos, sus chaquetas, sus uñakas y ese tattoo de Queen que tanto me mata, cantar junto a él "Don't stop me now" ha sido de lo mejorcito que me ha pasado, rodeado de chupitos y energía en La Urbe del Kas.



Jaime lo peta con su zapping doblado pero le quita importancia. Lo peta con su presencia y saber estar encima del escenario, pero le quita importancia. Jaime es grande, crack, puto amo, figura, artista y todas esas cosas que recibe un cómico a modo de tópico piropo. Pero lo mejor es irse de compras con él al centro comercial, como salido de una peli de Kevin Smith o Judd Apatow pasea su cuerpazo de tela negra y su bolso cruzado como una Señora Doubtfire del Metal mientras se deja atraer por peluches de Pixar o Disney o videojuegos en oferta. Todo desde la más absoluta felicidad. 

Jaime vive comediando: trabaja sin parar para generar trabajo, edita, compone carteles, lleva, trae, viaja, hace minutos, presenta, hospeda y además es un público brutal, cosa rara en un cómico. Disfruta del texto de otros como si de un fan ejemplar se tratase. Y todo esto sin correr. No le he visto correr en mi vida. Siempre pausado, siempre parsimonia, con su estrés encerrado en su corazón y esa sonrisa pícara que hace que todo sea más fácil. 

Jaime Caravaca es indispensable y le sobran codos e indiferencia para seguir siendo referencia allí donde va, porque es todo lo contrario a mediocre y eso siempre triunfa, sobre todo, si vives comediando...









jueves, marzo 02, 2017

Disparen a Darío Adanti

Darío Adanti, ilustrador, dibujante y HUMORISTA, así, con mayúsculas, ya que así se define y etiqueta él mismo. Le costó encontrarse pero ya lo sabe, es humorista. Hace humor. 


"La sátira que no ofende no es sátira, sino crónica de actualidad"

Darío acaba de publicar "Disparen al humorista" un manual sobre el humor en formato cómic, cómo no, donde abordar temas tan traídos últimamente como los límites del humor, pero también temas como qué es el humor, la risa, la comicidad. Temas que entroncan con todas las disciplinas: psicología, filosofía, historia, lingüística...



Darío ha recopilado mil notas (nos enseñó algunas) de mil lecturas. Porque este apasionado del verbo y la agilidad mental es un veterano lector, un devorador de definiciones, disquisiciones, aproximaciones a todo y a nada. Porque Darío nos propone y levante el acelerador para volverlo a pisar. Ese relativismo, esa negación-afirmación nos hace ver en las páginas de "Disparen al humorista" una propuesta abierta a pensar antes de hablar en este mundo tuitealizado donde la opinión no llega a eructo de ideas y donde seguimos necesitando reflexión.

"Los hechos felices no necesitan del humor para poder afrontarlos"


"Disparen al humorista" es un libro que debería estar en las escuelas y al lado de cualquiera que quiera dedicarse al humor o se dedique ya (aun triunfando) si el ego le permite leer otros puntos de vista.

"Primer mandamiento del humor: Buscarás siempre el chiste" 

En este manual hay algo que pervive en el transcurso del relato, de los relatos. Porque siempre que nos expresamos decimos más de lo que queremos decir. Intuimos no sólo un ejercicio de exorcismo del miedo que produce que alguien te pueda matar sólo por dibujar, cosa presente en "Disparen..." sino también cierta pena porque eso sea así. La búsqueda de qué es el humor, de vincular la risa a lo más intrínseco de la naturaleza humana se antoja una necesidad de reivindicar que dejen en paz al humorista, de lamentar la sociedad y el sistema que aprieta siempre la línea del humor, la trinchera de los humoristas dejando otras sórdidas trincheras indemnes. 
"El pájaro en la mina"

También es una reflexión sobre la libertad y sobre cómo unos a un lado y otros al otro van con sus militantes dogmas presionándola. Da igual el "bando", el "lado", "el color": siempre enfrentado al humor.

En "Disparen al humorista" se pasa del Big Bang a una cáscara de plátano, de Mark Twain a Feynman, Hegel o Darwin; se explican chistes (¡lo que nos gusta un chiste explicado!), se baja a los infiernos y se deambula por cerebros. Todo de la mano del Sr. Cabeza Tostadora, Palito Bonardi, Fabricio y el propio Darío.

Lean y disfruten, pasen y vean, repasen y reflexionen. "Disparen al humorista". Necesario, revelador y placentero viaje al corazón del humor.

"Bienaventurados los que ríen: porque lo cómico los perseguirá"

...nosotros le perseguimos a él.


viernes, febrero 03, 2017

Manu Kas: el humor como espejo

Manuel, Manolo, Manu Kas es ese tío de Vallekas que explotó hasta decir basta eso de ser de Vallekas, como si no hubiera más barrio, extrarradio, oxorradio, extraordirradio, religionarrio, y que tiene razón; porque Vallekas es especial y tiene esa autenticidad que la gentrificación ha eliminado de otras zonas míticas de Madrid.

Manu Kas es ese comediante frágil que se mueve sinuoso sin moverse, haciéndote una cobrita mientras actúa, mientras te las mete dobladas con sus reflexiones sobre el ser humano. Porque Manu no se anda con chiquitas (que también), y explora la naturaleza de eso que llamamos el Homo Sapiens como un entomólogo.

Manu es un espejo, porque habla sin pudor de sus miserias, te hace cómplice de ellas, porque son las tuyas y ríes porque sabes que no hay solución, que esas miserias que te plantea no tienen remedio. Que seremos así siempre, que volveremos a caer, que volveremos a renunciar, que seremos siempre carne de cañón, que no pasa nada, que nos resignamos, que peleamos como insectos ciegos contra lo irremediable.

Por eso Manu se retuerce mientras nos da la chapa, porque se sabe perdedor en la batalla, porque nos habla desde la derrota sin tapujos. Manu nos habla desde el mar revuelto a base de contradicciones, de frases hechas, de abandonos y de desaires. Desde ese mar que no le corresponde ni le quiere pero en el que no tiene otra cosa que hacer que estar, y mantenerse, y pelear, y sentirse ganador aunque solo sea con un micro pegado a los labios a modo de chaleco salvavidas.

Manu es muy grande pero se siente pequeño. Y ahí radica su grandeza. En su pelo revuelto, en su día después, en sus vasos llenos y vacíos, en su melancolía barata, en su pique ideológico, en sus redes, en sus hilos, en su tartamudez de arranque de frase.

Manu Kas dice cosas maravillosas en los textos grabados en Comedy Central (antes Paramount Comedy), que son la punta del iceberg de su talento. Porque Manu, apoyado en la barra, o con un teclado y un chat es prodigioso también, sin cortes, sin matices, sin ataduras. Manu es una bomba de verdad en un mundo sin norte, norteños ni brújula que entienda de humor.



Manu te pone en tu sitio sin pretenderlo, porque siempre está como de favor, como de paso, como sin merecerlo en un mundo lleno de perros de presa, de nauseabundos textos de mierda de animales que se extinguirán por inútiles. Manu es un lobo solitario buscando amor en un whatsapp lejano, un buscador de oro que espera la hora para ir al bar a contar sus lances, un buhonero de los pueblos deseando parar.  Manu Kas es ése, ese tío de Vallekas.




miércoles, enero 18, 2017

Buscando la Comedia: el documental

Martes 17 de enero. Interior. Noche.
Madrid. Cine Acteón. 
Estreno del documental "Buscando la Comedia". 



Llegamos a la puerta y aquello es peor que una boda, en el buen sentido. Es un no parar de saludos cercanos, abrazos, besos, presentaciones, manotazos al aire de los que están a unos metros y a los que no vuelves a ver en toda la noche. Se estrena en Madrid el documental de Carolina Noriega. Lo decimos así porque es el alma máter de todo esto y porque nos ha invitado amablemente, cosa que agradecemos desde el mismo alma.

Charlie Under nos pone una pegatina con su perenne sonrisa de sobrino malote y entrañable. Maika Jurado nos abraza. Luego, tras terminar el pase nos volverá a abrazar y contará que pensaba que el estreno era el miércoles, que ella había venido al cine a llorar con la de "lalalán" y que le extrañaba que tanto cómico hubiera decidido ir ese mismo día también al cine (esto es encontrar la comedia).

La sala está bastante llena, petada de cómic@s. Hay tanto ego allí reunido que tememos que pueda reventar el patio de butacas. Pero no. Hay ilusión y expectativa por lo que va a ocurrir, que se antoja bello y necesario.

Luismi, David Navarro, Raúl Navareño, Susi Caramelo, David Cepo, Gustavo Biosca, Jorge Guerra, Nene, Agustín Jiménez, Marielena y Juan de la Choci, Toni Cano, Víctor Parrado, Maru Candel y otros mil más andan de aquí para allá o tomando asiento.




Mientras, un tipo con un saxofón monta un show lleno de energía y buen rollo que hace plantearse a más de uno si lo de la guitarrita ya está de más y ahora lo que se lleva es rematar el show a golpe de viento. 

Sale Carolina, divina, reposada, nerviosa y feliz. Presenta el documental y nos ponemos a ello. 

El documental presenta, con Charlie Under como hilo conductor, aunque con poca presencia física, las preguntas que alguien que se aproxime al mundo de la comedia con cierto interés por dedicarse a ello se pudiera plantear. Y, a modo de episodios rotulados, una serie de cómicos de mayor o menor recorrido expresan sus opiniones, vivencias y reflexiones sobre ello. 

El contenido es ameno, toca muy de cerca, atina y desatina según el criterio de cada uno y esboza un mapa emocional del recorrido vital de un cómico: el proceso creativo, los miedos, la soledad del cómico, las anécdotas, el dinero, el éxito, la gestión de la vida personal. Todo el drama y toda la locura de este mundo tan apasionante y para el que casi nadie está predestinado a habitar. 

"Buscando la Comedia" intenta mostrar ciertos hilos a través de los testimonios de una gran variedad de cómicos: unos frustrados, otros de vuelta, otros viscerales, en la mayoría diríamos que con un puntito de decadencia sana pero de gusto por la elección, como el que toma un chupito de tequila sabiendo que el gesto posterior no delatará el placer que se siente. 

Cada cómico, sin quererlo aunque quiera controlarlo, se retrata. Se retrata incluso en lo que no quiere que se retrate. Ver a Toni Moog realizando todo su testimonio mientras se hace un tatuaje, al margen de lo que puedan aportar sus palabras, a Quique Macías con su copa de vino en una terraza, a Hovik con su cigarro y su mirada existencial y a la vez tan hepática de la vida, la locura lúcida de Luis Álvaro, las aportaciones impagables de Agustín, Goyo, Josema Yuste o Juan Herrera, la nobleza de Vaquero, la llanura de Danny Boy o Álex Clavero, la frescura de Maru Candel y el rencor sincero más absoluto del gran Gustavo Biosca, que se llevó de calle las palmas del respetable. 

Recogimos del documental mucho menos ego del esperado, salvo casos muy, muy aislados. Buenafuente fue muy generoso en sus palabras hacia los que nos subimos a un escenario. Joaquín Reyes desveló que para su mujer no es un referente o al menos no como para el resto de reyentes

En el documental también hubo mucho de contar todo eso que se come un cómico en soledad: los pinchazos, los kilómetros, los bares malditos, los hosteleros inapropiados, el público hiriente. También hubo mucho de contar que es la mejor profesión del mundo, la más mágica, la más audaz.

Se dijeron muchas cosas. Algunas recogidas así, a vuela pluma (y por eso no se entrecomillan, por no arriesgarse a que no sea literal) fueron:

-Abrir elementos frontera que están entre lo visible y lo invisible. Juan Herrera sobre cómo fijar la vista y hablar sobre algo nuevo.

-Las horas de soledad son muchas horas. (que no recordamos quién lo dijo). 

-Que estés condenao y atao a un maleducado. Sara Escudero hablando de lo difícil que es actuar en ciertos locales.

-Si eres artista y cero pelota tienes la vida hecha. Gustavo Biosca.

-Lo mejor, no madrugar. Carolina Noriega. Sobre cosas buenas que tiene el oficio de comediante.

-Si eres gracioso se abren las puertas del cielo. Agustín Jiménez. Que estuvo muy sabio en todo lo que dijo.

-Mi rollo de pasao y a la vez inteligente y daliniano. Gustavo Biosca sobre su manera de actuar y su ombliguito, dicho sea de paso.

-Para ser cómico hay que ser gracioso, digo yo. Hovik. Directo como siempre. 

-Eres un analfabeto funcional; no vas a aprender de mis chistes. Quique Macías, sobre cierto público con el que es mejor no combatir.

-Yo no puedo vivir sin actuar. Quique Macías en otra declaración de intenciones.

-El escenario es tu zona de confort. Joaquín Reyes.

-El verdadero cómico sólo es cómico. Biosca se enredó aquí en la digresión sobre que si, por ejemplo, eres guionista en un programa de televisión, ya no eres cómico. Podríamos poner unos cuantos ejemplos de cómicos que son guionistas y son cómicos sin ser "sólo cómicos", pero bueno.

El documental, en líneas generales, mostraba algunas carencias técnicas, tanto en lo visual como en el mapa sonoro, pero el contenido era suficientemente potente para que esto pasara a un segundo plano. Destila pasión y mucho esfuerzo y hay que recomendar fervientemente su visionado para entender, sobre todo, qué pasa por la cabeza, el corazón, las ingles y, sobre todo, las tripas de una persona que se dedica a esto de hacer reír subido encima de un palé, un remolque o las tablas de un teatro. Sus miedos, sus atrevimientos, sus soledades y sus franquezas.

Carolina y sus colaboradores pueden estar satisfechos, el proyecto era descomunal. Cerrarlo y estrenarlo habrá sido un dolor. La verdad sólo la conocen ellos. Verdad y Dolor. Soledad y Público. Éxito y Pinchazo. Ego y Compañerismo. Todo esto y más. Eso sí: siempre nos encontraréis buscando la Comedia.

Foto de Marta Malo


viernes, junio 03, 2016

Flooxer y las Series

Celebran los chicos de Flooxer la presentación de contenidos de ficción o su consolidación en formato webserie: Series Flooxer. 

Nos muestran en los Cines Callao, presentado por un laxo Quique Peinado (suele pasar cuando estás hasta arriba de curro) 5 episodios de 5 contenidos para la web. A saber: "El Partido", su segunda temporada, ficción política con Facu Díaz de reportero nada dicharachero pero con parecido a un Muppet más. 


"Temporada Baja" con un dolor de hija y padre desmemoriado y algo de crueldad de por medio. Seguro que mola, el capítulo elegido no tanto. "Entertainment" (segunda temporada) de los chicos de "Malviviendo" intentando hablar de sí mismos con gracia y con falta de algo que no faltaría si no pensamos en los fans cuando creamos algo. El final de "Dos Salaos", con los VengaMonjas Esteban y Xavi y el Fernando Arrabal del posthumor o del humor directamente que es Miguel Noguera. 

Y para guinda del pastel creativo no commons "Paquita Salas", con un "a star is born" llamado Brays Efe que llena la pantalla de talentoso desparpajo con mucha inside joke y mucho derroche de producción. SPAM!



Total: cinco piezas con mucha gente joven, mucho talento y muchas ganas de partir la pana con esta plataforma que en pocos meses ha hecho las cosas muy bien.

De momento muchos formatos, muchos contenidos, que es lo que hace falta, y poco a poco iremos viendo los que sobreviven, los que se van reajustando, es un campo aún por cultivar. No hay que cerrarse a nada pero ya hay que ir viendo quién es un cantamañanas y quién tiene talento, formación, ganas de trabajar y de contar algo interesante (no los distingues por la ropa y la pelu, porque van todos igual). 

Lo que es el evento en sí se puede calificar de pelotazo. Mucha gente, buen rollo, caras de la industria y cerveza, que no falte. Seguimos creando...






viernes, febrero 12, 2016

El Cómico en el Punto de Mira

Subirse a un escenario no es fácil, aparecer en una pantalla de televisión tampoco, exponerse a la verborrea de las redes sociales, menos aún. Todo esto le pasa al cómico, que está siempre en el punto de mira. Esta semana se ha hecho visible que, además, al cómico le disparan.

La absurda acusación y tratamiento a los "títeres de Carmena" nos hace sentir miedo. El miedo como consecuencia del arma de los que no quieren ni oír hablar de la palabra humor, sátira, pastiche, parodia y todo lo que tenga que ver con esa primera línea que intentan siempre derribar los intolerantes. 

En esa primera línea están los dibujantes de Charlie Hebdo, los censurados y ya no vinculados de la revista El Jueves y también los famosos titiriteros. A esa primera línea se la dispara y luego viene todo lo demás.

Hay otro disparo para los cómicos, es el disparo que ejerce el éxito: Dani Rovira, cómico magnífico, chico genial, que cae bien a todo el mundo, que todo el mundo lo quiere en su escenario y ahora en su serie o película, militante de causas benéficas y que respira buen rollo por todos los poros, tampoco se libra de ese punto de mira. Y tanto disparo ha acabado con su buen ánimo. Y no es justo. 



No es justo porque los que vomitan su insidia, sin ningún tipo de pudor ni ironía o sarcasmo (algo de humor en la crítica ayuda a llevarla mejor) no saben lo que es estar ahí, en el punto de mira. Subirse a un escenario y convencer a la gente de que lo que vas a decir es interesante, que les va a dibujar una sonrisa y, en el mejor de los casos, les hará reír. Convencerles de que estás ahí para hacerles felices.

Hacer reír es muy difícil, si eres desconocido para el aforo que te espera sentado mientras come croquetas o mientras toma copas en la barra y cuchichea o grita directamente con su compadre de borrachera, más todavía. 

A veces tienes que actuar mientras tres o cuatro móviles están grabando todo lo que estás haciendo (es una batalla perdida). Te graban porque les gusta tu humor o para reírse de tu imagen descontextualizada fuera de esa experiencia que es el espectáculo en directo, nunca lo sabremos. 

A veces, tras luchar con unas condiciones adversas, notas además la indiferencia de los responsables del local, que recuerdan cómo aquel otro cómico lo petó, sin recordar que ese día estaba lleno el local, el micro funcionaba bien o aquel cuñado suyo faltón estaba ingresado y no vino a dar por el culo. 

A veces haces tu show y los insultos vienen luego, como le ha pasado a Patricia Sornosa con un bloque que tiene sobre los "vapeadores". Que hay que reconocer que a todos nos ha hecho gracia verlos en algún momento. Intolerables insultadores no vengáis a shows de humor y volved al tabaco, de verdad, os hará mejores personas.

En el fondo lo que nos pasa es que nos gusta más reírnos de alguien que con alguien. Funciona mejor el "soy feo, soy gordo, soy gilipollas" y que el público lerdo, el feo, el gordo, el gilipollas se ría sin piedad de mí y no de mi comedia. Tampoco hay que ir de prepotente cruel y decirle al público que es imbécil. Pero invitar a pensar que todos lo somos en algún momento, entrar en el juego de que todos somos iguales y que venimos a reírnos de la propia condición humana no parece una mala proposición.

Cuando eso ocurre, cuando el público acepta la invitación, todo brilla, como brillan los Fernando Moraño, Pepa Fernández, Miguel Lago, Louis C. K., Juan Carlos Córdoba, Patricia Sornosa, Óscar Guillén, Esther Gimeno, Amy Schumer, Denny Horror, Sarah Silverman y muchísim@s más...


Esta noche volveremos a hacer lo que nos gusta y también al punto de mira. ¡Sed buenos!





miércoles, julio 22, 2015

Lenny Bruce: Memorias en La Buena Vida

Queríamos escribir la segunda parte sobre el I Congreso Universitario sobre el Monólogo Cómico y ya han pasado 7 meses.
Da igual.
Ahora vamos a escribir sobre la presentación de las memorias de Lenny Bruce:
"Cómo ser grosero e influir en los demás" editado por Malpaso Ediciones.
Ha ocurrido este martes 21 de julio en la librería La Buena Vida:


Nada más llegar nos encontramos en la puerta a Raúl Navareño, amigo entrañable y cómico, que con una bolsita de la librería se acercaba más a Tamara Falcó que a sus queridos punkis de Getafe. 
Iggy Rubin estaba al lado. Había suficiente cola para entrar en el evento como para haberse ido directamente a un kebab con aire acondicionado y patatas congeladas pero aguantamos el envite. Iggy no, que hizo un mutis por el foro moonwalker incluido.

Por allí empezaban a acercarse los protagonistas del evento (estaban en un terraza a veinte pasos de la librería pero somos muy discretos): Edu Galán, Ignatius Farray y Javier Cansado. 

También aparecieron rostros maravillosos del mundo de la comedia que no sabían si entrar, quedarse, ver de qué iba aquello o simplemente hacer un posado robado.

Una vez que conseguimos entrar en la zona donde se realizara el evento de presentación (muy bien tratados por la gente de la librería) comenzamos a sudar más que Bob Esponja en un asador de pollos. Por allí estaban Fernando Moraño, Richard Salamanca, Vera Montessori, Piero, Lalo Tenorio, y unos cuantos comicuchos más, entre los que nos incluimos. Bueno, también estaba Antonio Castelo, con toda la discreción que su hipsterbarba puede proporcionarle.

El encuentro ha sido entretenido aunque el calor era insoportable, a pesar del aire acondicionado y los tercios que nos servía el señor Trueba. Tanto, que Ana Belén y Víctor Manuel, que asistían como público, tuvieron que emigrar hacia zonas más frías (queremos pensar que por el calor y no por la charla, pero no lo sabemos). En ese momento creo que deberíamos habernos puesto todos en pie (bueno, nosotros ya estábamos) y haberles dedicado una cerrada ovación al grito de "Abre la muralla". En serio, me ha enternecido ver allí a la pareja. 

La presentación, inicialmente centrada en la vida de Lenny Bruce y lo que representa ha derivado rápidamente en la experiencia vital de los seres animados Cansado e Ignatius, con algún apunte de Edu Galán ya reflejado en su libro sobre el Stand Up americano. 

No podían faltar las tan mal y bien traídas alusiones a los límites del humor, que en estos últimos meses han llevado a concejales a no palpar sillón y a reaccionarios a llenarse la boca sobre no sé qué movidas que no nos interesan.

Lo más destacable del acto y como si de una performance se tratase ha llegado durante el turno de preguntas: Tres personas, estratégicamente colocadas en un triángulo mortífero han realizado a través de un packaging maravilloso relacionado con el humor y los protagonistas del acto una protesta airada sobre la gestión de la anterior editorial de la que era responsable, entre otros, Julián Viñuales, ahora en Malpaso Ediciones. Ha sido un momento dramático y divertido: escuchando las reclamaciones de varios empleados, traductores, contando los que les habían dejado a deber (unos miles de euros) mientras Ignatius, Edu Galán y Cansado intentaban salvar los muebles.

En definitiva: sudor, algo de Lenny, tercios y apología de la lectura. Lo que pasó después queda al margen de este humilde blog y será rastreado por los organismos de control de otra manera. 

Mientras podéis leer a Lenny, ver a Lenny o buscar a Lenny (Kravitz actuó el lunes, como los grandes).





jueves, diciembre 04, 2014

I Congreso Universitario sobre el Monólogo Cómico - UAM - Día UNO

Entre el 3 y el 6 de noviembre se celebró en la Universidad Autónoma de Madrid el I Congreso Universitario sobre el Monólogo Cómico
Pasadas las fechas no se encuentra información sobre lo que pasó esos días. Sirva esta pequeña entrada como imperfecto e incompleto resumen de cosas que pasaron por allí.


El lunes 3 de noviembre, a eso de las 11:00 y algo (hora prohibitiva para un monólogo cómico, no digo ya para un cómico) encontrábamos apurados el salón de actos entre los miles de escalones, barandillas, pasillos y módulos que componen la infernal disposición arquitectónica de la UAM. Sobre el escenario, gente insigne que presentaba el congreso intentando por un lado darle el aire académico que requería la ocasión y por otro el tonito simpaticón que no requería.

Tras esta inauguración oficial de las autoridades, el hermano del Gabilondo de la SER, el que fue ministro, Ángel, presentaba, ya con Goyo Jiménez incorporado a la zona noble del salón, a éste. Dijo cosas como que "el humor es la distancia de uno respecto a sí mismo" (las comillas hay que ponerlas entre comillas, porque lo mismo no es literal, tampoco sabemos si cita a alguien o reformula sobre una cita).


Don Ángel fue más preciso y conciso y pronto dio pasó a Goyo que, micro inalámbrico en mano, de pie y acertadamente delante de la hilera de mesas que construían una trinchera previa a la cuarta pared, se marcó una conferencia, monólogo, discurso, disertación brillante a nuestro parecer sobre el humor, el arte de subirse a una caja a decir cosas, qué pasa con el público, qué pasa con las instituciones, qué pasa con la vida.
Goyo Jiménez dijo cosas como (última advertencia sobre las comillas): "La gente en España no escucha."; "El cómico quiere que le quieran y quiere querer."; "El monólogo no es nada. Está todo por hacer."; "Somos un pueblo de destruir lo épico".

También habló de ese objetivo que estaría bien enfilar cuando uno escribe humor y proyecta el humor: conseguir, como la tragedia griega, la catarsis en el espectador: una reflexión, un cambio posterior. Salir del show reído y con la semillita de una futura pensada.

En definitiva, brillante, vibrante y acertada elección por parte de los organizadores de convocar a Goyo Jiménez (que sí, que es famoso también) para inaugurar este congreso. 




lunes, noviembre 17, 2014

El Fin de la Comedia: Ignatius Nacho

Tras ver la primera temporada de El Fin de la Comedia (Comedy Central, 2014), creada por Ignatius Farray, Miguel Esteban y Raúl Navarro y sin haber leído nada sobre ello (honestidad ante todo), escribamos por aquí algunas reflexiones al respecto de este producto.



Reconocibles y reconocidos son los referentes de esta serie, a saber: Louie o ¿Qué fue de Jorge Sanz?La ficción, la narrativa, el audiovisual, es un campo ya visitado y no por ello de obligada y sorprendente visita. Esto de las referencias da para mucho, apuntemos también Woody Allen o el Nanni Moretti de Caro Diario(1993).




Comedy Central, antes Paramount Comedy, ha vuelto, como ya hizo con La Hora Chanante (Paramount Comedy, 2002-2006), entre otros, a apostar por la producción propia desde la libertad creativa de sus autores. Esto convierte el resultado en algo fresco, que no sabe de números y conveniencias programáticas (¡pobres guionistas realmente asfixiados por el obsesivo control de los que mandan!).



Hay en la serie una atmósfera malasañera, en el buen y en el mal sentido, con algunas situaciones e interpretaciones que se intuye sonoramente aplaudidas por el gafapastismo, esa cohorte vacua. Pero suficientemente bien resueltas y contenidas como para tomarlas como virtud.

En El Fin de la Comedia vemos a Ignatius que es Nacho que es Ignatius. Un personaje que vaga por lo que a veces se nos antoja un no-lugar: la ciudad a oscuras, la tienda silenciosa, la juguetería o el local de santería. Lugares donde nuestro personaje sobrevive sin identidad a base de reivindicarla.

Reivindicación que se hace más explosiva sobre el escenario del Picnic, donde Ignatius consigue su propia catarsis, esa de que tanto se habla es el teatro para el espectador. Nacho se encuentra a sí mismo encima de las tablas y deambula el resto del tiempo, defendiendo sus valores, que son arrollados sistemáticamente por todo el elenco de personajes borderline que se cruzan con él. Pero ni siquiera encima del escenario es capaz de defenderse, de autoproclamar su identidad. También ahí pierde la partida.

Así, Nacho, Ignatius, pasa por la vida desde esa bondad mal entendida por el resto, por los otros, a los que necesita para entenderse a sí mismo. Y en este viaje nos regala una suerte de situaciones cómicas brillantes, también en el aspecto formal.

El Fin de la Comedia, desde un profundo sentido del humor se nos manifiesta existencialista, y nos interpela desde las gafillas y el tono sosegado de Nacho, de este "loser": ¿es el fin de la comedia? ¿es la comedia el fin? De momento nos contentamos con revisitarla las veces que haga falta hasta que llegue la prometida segunda temporada. ("Si el dinero está bien").




martes, noviembre 19, 2013

El humor está en el aire

Anoche se estrenaba "En el aire", la nueva aventura del gran Andreu Buenafuente en LaSexta (Atresmedia).
Volvían algunas señas de identidad de etapas anteriores, volvía Berto Romero a su lado. Y volvía el monólogo inicial repasando la actualidad.

Hoy, esta mañana, anoche mismo vía redes sociales, ya comenzaban las primeras críticas, las primeras subjetividades, respetables y adorables.

Los que más cera recibirán serán (no podía ser de otra manera) los nuevos colaboradores. A todos nos gustaría estar ahí y eso, quieras que no, enciende la ira y la "bifidad lingual". Sin embargo, dada la presión de trabajar al lado de los grandes, su estreno fue más que aceptable.

Es muy difícil ser original, es muy difícil llegar a todo el mundo, esto ya se asume de entrada. Pero la apuesta por hacer un programa en directo ya es digna de todo elogio, en esta televisión actual donde la postproducción te arregla un programa o convierte diez brutos anodinos en un producto de entretenimiento casi de culto: véase "Un príncipe para Corina" (Cuatro, Mediaset).

La tele actual, y más los programas de entretenimiento, practican la apropiación audiovisual, mostrando a través de su pantalla hallazgos más o menos graciosos o impactantes en el maremágnum global. Las nuevas tecnologías permiten encontrar vía internet un número inagotable de "tontás" a las que sacar partido a través de la televisión. "En el aire" también utiliza dichos hallazgos con mayor o menor fortuna, porque si bien es evidente que hay muchos hallazgos, también lo es que los usuarios de la red están de vuelta de casi todo.

Todo esto para decir que más allá de la apropiación audiovisual, con vídeos o fotos más o menos graciosos y más o menos bien comentados y más allá de los chistes que pasarán de brillantes a correctos y de correctos a brillantes constantemente, el humor del nuevo programa de Buenafuente está en el aire.

Anoche me senté a ver el programa y el simple hecho de ver a Andreu y a Berto replicarse, interrumpiéndose, mirarse ya generaba un universo humorístico reconocible y perpetuo. Por eso, todo el equipo de "En el aire" estará hoy currando a tope para sacar el programa adelante, para mejorar y despertar el interés y la risa de todo el que se siente delante, porque el "core" es muy potente.
Porque el humor de esta gente se siente y está en el aire. ¡Y esta noche más!







miércoles, marzo 27, 2013

Asun Serra


Uno conoce a Asun Serra y queda tocado con su energía. Su entusiasmo sólo es comparable con su talento en escena y su verborrea. Sí: esta mujer no para de hablar.
Conecta palabras, adjetivos y entonaciones de voz como nadie en el mundo mundial de todos los mundos posibles reales o inventados, cristianos, ortodoxos o marxistas.

A Asun le cuesta escribir los textos en papel. Dice que los imagina y los vomita en la cocina, en el coche o donde haga falta hasta subirlo al escenario y deleitar con su frescura a los que están al otro lado del micro. Y se obliga a inventar siempre, a no quedarse con lo que funciona ya, a disfrutar con cada línea nueva que tira al aire, a veces hostil, que la escruta.

Va de “maru”, de comprometida, de loca de atar. Pero sobre todo va de acá para allá. Y ahora, después de leer su sencillo y emotivo libro “Mujeres de alas rotas”, creo saber por qué.
Asun Serra busca sus alas, aquellas que tuvo y que ahora nota haber perdido a pesar de todo lo bueno que tiene.
Por eso es capaz de chuparse 500 kilómetros en una noche; llevar gafas de sol cuando aún no ha salido éste; subirse a un pub; llegar a besar a su pequeña; dormir lo justo; ducharse y salir de nuevo con el coche rumbo a no sé qué otra movida. Todo por encontrar sus alas.

Triunfó en su momento en la radio, luego hizo las américas, con tiros de por medio y tocada de vida sin envoltorio ni tenedor. Hace unos años pensó que esto de los monólogos podría funcionar y se lanzó a ello. Por medio se le cruzó la televisión, donde revolucionó y fue el alma máter (nunca mejor dicho) del programa “La tarde con Cristina” en la tele de Castilla y León.

Con tanta fuerza se lanzó que gana todos los certámenes que se propone y pierde también estrepitosamente aquellos que vienen cruzados por no se sabe muy bien qué maldades o asincronía emocional de la artista con la vida.

Esta chica promete y consolida, achucha y se relaja, compra pan y bebe cocacola. Es un ángel con alas, pero creo que no lo sabe.

lunes, enero 30, 2012

Juan Carlos Córdoba: Ni pies ni cabeza

Toparse con este cómico de pasado sorprendente es toparse con una mueca de sonrisa y una mirada de “chaval, lo que se me acaba de ocurrir”.

Sí, Juan Carlos Córdoba tiene el humor en el coco. Tiene coco, vaya. Destroza cualquier estadística de frases bien enredadas, la mayoría con dos capas de grasa urbana y filosofía aconfesional.

Se sube a la Joy como a la tarima sostenida por cajas de botellines vacíos. No es que no le dé respeto, es que tiene temple. Porque está de vuelta de todo.

Escribió hace unos años ya, no muchos, en 2008, una novela: “Ni pies ni cabeza”, donde describía y descubría algo de su etapa viviente anterior. Sí, la que le llevó a realizar un ajuste de cuentas muy particular: entre cachondo y melancólico, amargo y directo, visceral y sentido. Una historia con final feliz y sabor agridulce. Quizá una historia necesaria para exorcismos varios. Y además, una historia la mar de entretenida.



Sí, su historia. La misma que nos cuenta cada noche que se sube y quita el pie del micro, como Juanito Oiarzábal el suyo (él lo cuenta mejor). La historia del que no renuncia a pasarlo bien en esta vida y que está en estado de gracia. La misma que le tiene que hacer a su tocayo Juancar que le tenga debajo de la almohada.

El proceso en Paramount Comedy es un proceso complejo que tiene muchas aristas. La gente que disfruta de un monólogo por el canal de televisión o en directo en la sala solo ve, y así debe ser, el resultado final. Pero detrás hay mucho curro, de mucha gente.

Córdoba es capaz, ante toda esta red de redes que se tejen durante una grabación, de salir al escenario, soltar su texto, que la peña ría y aplauda y conecte al segundo y encima permitirse el lujo de hacer referencia a los textos de sus compañeros de tablas ese día. Ir y volver, salirse y regresar, reforzado, inmenso, con la sala entregada, uhalaaa!

Una lección de comedia para muchos, una razón más para odiarle de otros.




Este es Juan Carlos Córdoba. Cuando te lo topes tendrá una mueca de sonrisa y una mirada de “chaval, lo que se me acaba de ocurrir”. Lo mismo es un chiste sobre ti. Es así. Uhalaaa chaval!


La respiración contenida

De un día para otro vino la hostia y cortó la respiración. Un virus malo, malísimo, llega, se expande, mata, colapsa. De un día para ot...