jueves, mayo 03, 2007

Reivindicando lo chungo

Cuando yo era pequeño por el patio de luces llegaban con frecuencia tres sonidos inconfundibles:
La pesa de una olla a presión dando vueltas; los gritos de alguna madre desesperada porque su hijo no comía o llegaba tarde al colegio y la música de "Los Chunguitos", "Los Chichos", "Tijeritas" o "Los Calis".



En el ambiente de emigrantes andaluces venidos al extrarradio no había sitio para intelectualidades burguesas de otras zonas de Madrid, ni de lecturas más allá de las que mandaban en el colegio, ni películas más allá de las que echaran en la tele.

Por eso, cuando los Chichos cantaban eso de "Pero sea como sea seguiré luchando por los míos seguiré robando si es preciso y con estas manos noche y día sacaré adelante a mi familia", a la gente se le ponían los pelos como escarpias porque lo entendían y lo veían en la calle todos los días.

Han pasado muchos años y han salido muchos grupos musicales que tocan de aquí y beben de allá. Y muchos reconocen, después de encaramarse a la cima de la popularidad, y una vez asegurado su club vehemente de fans (valga la redundancia), ser seguidores de estos antecesores "chungos", "raros" o "inconfesables".

Así ví a Leo, de Stravaganzza, que están ahora pegando con su versión del "Hijo de la Luna" de Mecano, "entregaíto" en el concierto que "Los Chichos" dieron en el pasado Extremúsika.

En otro sentido, y en el mismo, le pasó a Alaska. Que iba de diva intestinal, es decir, "caca-pis" con rollito underground y al cabo de los años se declara ferviente admiradora de Raphael, que en los años ochenta iba de divo de La Reina cuando llenaba el teatro Monumental.
Ramoncín, el vapuleado artista otrora "Rey del pollo frito", amante del glam y el punk, tras el rollito chungo se puso de lo más intelectual paseándose por todas la cadenas de televisión como un lector de lo más fino. Asunto este que ocultó mientras emitía sonidos extraños micrófono en mano en sus conciertos de rombo en el ojo. Si la gente que le jaleaba hubiera sabido que leía a Dostoievski o que luego iba a ir de paladín de la SGAE seguro que no se hubiera dejado escupir.

Y es que cómo nos gusta ir de "chungos".

Hasta los más pijos del lugar intentan a veces presumir de borrachera o noche loca, tener huevos para romper esto, encararse a áquel o tirarse a la ministra en el váter. Son los "jipi-pijos", yo siempre los he llamado así aunque parece que el término ha sido acuñado por varias fuentes a la vez.

Ellos, desde su privilegiada posición, deciden ser "jipis". Y, mientras papá les cuida el puesto fijo en la empresa u organismo público, ellos se dedican a estudiar teatro, cine o armonía con el mismo riesgo que corre la infanta Sofía de quedarse sin crédito en el ABC Serrano.

Ellos son chungos pero no saben lo que es levantarse por la mañana pensando si les quitarán la casa o si su hijo se ha ido con una gente al descampado de atrás.

Y los jipi-pijos se mezclan con los perro-flauta y ya no hay quién sepa quién es quién. Los perro-flauta(me enseñó el término Charly), estos chicos de las rastas; las mallas a rayas; la flauta y el perro que piden para birras, también acaban sucumbiendo a Los Chunguitos y su "dame veneno que quiero morir", aunque en su cassette se harten de destrozar el altavoz con canciones punkarras.

Y mucha gente saca chistes sobre los "Camela", que a base de vender y sonar se metieron dentro del circuito musical, aunque les pese a los padrinos de grupos tan manidos y financiados como "La Oreja de Van Gogh" o el deplorable "El sueño de Morfeo". Puta la gracia que me hace escuchar la cancioncita esta nueva a todas horas.

Al final acabarán haciendo una versión del "Tú te has burlado de mí" y darán el pelotazo final. Pero eso sí, antes vivirán un rato de su imagen pop-gum-yuju. Aunque eso no les impedirá ponerse algún tatuaje, para parecer más chungos.

Yo nunca fui devoto de San Jeros del Mismo Medio, pero si me dan a elegir salgo con un:
" Libre libre quiero ser
quiero ser quiero ser libre".

jueves, abril 26, 2007

Insisto

Cuando alguien dice "Insisto" significa que vuelve a invertir energías, tiempo y valor en algo que podía haberse realizado, satisfecho o solucionado en un primer intento.
Pero no, los primeros intentos sólo sirven para numerar los siguientes. De hecho, cuando conseguimos hacer una gestión a la primera nos recuerda a cuando jugábamos a las canicas y la metíamos de "cholón" en el "guas" desde muy lejos.

O sea, que estamos acostumbrados a ir a una ventanilla de la Administración y que después de hacer cola nos digan: "¡Pero es que esto sólo se atiende de 9 a 11 de la mañana!". Te lo dicen como si tú te supieras los horarios de todas las ventanillas de la Administración como el que se aprende los ríos en el colegio. Sólo le faltaba decir : "¡Tonto!".

Así que te vas, como un tonto, e insistes al día siguiente. Eso sí, llegas a las 10 y poco, para que te atiendan.
Luego te atienden y te dicen : "Ya, pero es que esto no te lo puedo solucionar aquí".
Que tú piensas: "¿no querrá que lo solucionemos en el servicio? Que yo lo de follar lo hago de 21:00 a 01:00".

Luego llegas a casa y tu vecino, que te tiene controlado por coche, luz y sonido televisivo, viene a verte para decirte que preguntes no sé qué a no sé quién. Y no para de decir: "Insito, tienes que preguntarle eso, insito".

Mi vecino tiene una forma de decir "insisto" que hace preguntarme porqué dejé de ir al gimnasio, con la adrenalina que soltaba cada vez que hacía "¡EIH!" y levantaba mis pesas. Mis pesitas si las comparaba con los infladitos que iban por allí. Aunque al final todos acabábamos haciendo lo mismo: Viendo la tele. Que es para lo que uno va al gimnasio.


Otro día te vas a comprar un regalo aun sabiendo que lo más seguro es que tengas que "descambiarlo" (que es una palabra que no sabía si existía pero cuyo uso es común en mi entorno más o menos directo). Porque sabes que la persona regalada es muy dada a decir : "No me queda bien", "Si tienes el ticket...". El caso es no hacer las cosas a la primera.
Y claro, como vamos todos a mil y queremos hacer tantas cosas, cualquier contratiempo nos descabala la agenda y nos jode y contractura el cuello. Porque si lleváramos una vida más sosegada incluso ir a cambiar el regalo podría ser el acontecimiento del día. Incluso daría pie a una conversación amable con la depedienta o un paseo o vete tú a saber. Aunque me da que para esto también habría que insistir un poco.

Insito, Insito.

Total, que algún día sacarán una estadística de una universidad de estas donde, aparte de pegar tiros de vez en cuando, se marcan un estudio de estos vitales de la leche. Y nos dirán el tiempo medio que perdemos en los "insistos". Y lo sacarán en la tele si no hay huracanes, gripes, consejos solares o nacimientos reales.

Voy a ver si el camarero, al segundo intento, me mira y me pone una cerveza.


miércoles, abril 18, 2007

Las Vueltas

A veces la rutina nos agobia. Pero cuando la rutina se rompe por algún hecho negativo, ansiamos su vuelta.
Porque la vida da muchas vueltas pero el ser humano, como parte inalienable del cosmos, busca el equilibrio. Algunos se empeñan en que la oscilación pase demasiado tiempo en los extremos y breve y fugaz por el punto medio y otros nos empeñamos en que esto sea así.

A veces el equilibrio significa "fin del camino", "fin de las quejas", "fin de los problemas", y nuestra naturaleza rebelde se queda sin estímulo.
Entonces piensas qué fue primero, la gallina o la tocada de huevos. Yo siempre pensé que salen a la vez y todos tan contentos.
Luego miras a tu alrededor y ves que hay gente que nace con estrella y otros nos la tenemos que tatuar en el hombro con una cáscara de pipa. Pero no importa. He dejado mi ramalazo de plañidera debajo de la tarrina de "deuvedés".

Ahora, en busca de una nueva vida que es realmente mi vida, me planteo, como el desdentado de la tele, un cambio radical. Sólo espero que sea para bien y que los postizos me queden un poco mejor.

Aún así, siempre hay que nadar y guardar la ropa, aunque para ello tengamos que dejarnos subcontratar de nuevo. Porque tampoco de hacer pulseras se vive, ¿o sí?

Tampoco sé si se vive de hacer bocatas de panceta en el Extremúsika o si me gustaría currar 20 horas seguidas, como mi amigo Charly, para que el concierto salga adelante.
No sé si me gustaría ser "el del medio de los Chichos", lo que sé es que no me gustaría ser ninguno de los dos veteranos que quedan.

Tampoco sé si dibujar cómics puede darme de comer ni si soportaría la presión de los plazos de entrega. Aunque a Forges se le ve siempre muy risueño. Como diría aquel: "La profesión irá por dentro", o "ha sido una auténtica panacea llegar hasta aquí".
En fin...si Homero levantara la cabeza...

Quizá escribir historias, buenas historias. Y que alguien las compre para poder reinvertir ese dinero en la compra de algún premio que me de el prestigio suficiente para conducir un programa en La2 o concursar en "Mira quién baila" (volviendo a la subtitulación de programas podría llamarse "Mira cómo baila").

A lo mejor me compro una guitarra eléctrica y me pongo a hacer versiones de Ana Torroja, aunque los labios no me los inflo ni por hacer un dúo con Miguelito Bosé, que también anda el hombre de retoques varios.


En cualquier caso, de las vueltas hay que aprovechar, como mínimo, la inercia. Y en ello estamos.

martes, abril 10, 2007

La Perturbación

Ando estos días un poco perturbado por acontecimientos varios. Ha sido una Semana Santa especialmente dura y de exceso de exposición psíquica y física. Pero ya ha terminado, y ha terminado bien.

El Jueves Santo y sin que ello añada toque alguno de irreverencia, fuimos a la representación teatral Marat-Sade, de la cual salí bastante turbado. Sin saber si me había gustado mucho o no aunque ya con la certeza de que había merecido la pena decirle a M4rt1n que sí a su gestión de invitaciones (gracias Alberto por cederlas).

Fui totalmente virgen a ver Marat-Sade, desprovisto de lecturas previas y críticas (apenas algún comentario) y debo admitir que se me escaparon millones de cosas.
Bajo mi punto de vista(como diría aquél) es una obra que tiene muchas aristas, muchos escenarios, muchas capas.

La puesta en escena apabulla desde el inicio y uno puede quedarse ensimismado con la interpretación de cualquiera de los actores-perturbados-actores aunque el foco de la acción no esté directamente iluminando su rostro. Esto me pasó a mí varias veces.

La obra tiene un punto "Hair" muy propio de la época en la que se escribió el texto.
Desde el patio de butacas algunos progres que desde que se sacaron la plaza en algún ayuntamiento han dejado de evolucionar, se congratulaban con algunas consignas lanzadas desde el escenario y que ellos identificaban perfecta y simplemente con su ideología ramplona y gagá. Sin saber ir más allá.

Otra cosa que percibí son las ganas que tiene el público de reírse. Así, acogió de muy buena gana los chistes traídos. La gente necesita reírse y, aunque sepa que no va a ver una comedia, se engancha a la risa cada vez que alguien le muestra algo medianamente gracioso: y si no de qué iba a funcionar "El Club de Flo". (que bien podría subtitularse "El Club de Flo-jos").

Los actores-perturbados-actores parecían interpretarse a sí mismos en más de una zozobrosa o inquietante ocasión. Además Javivi, que controla la tartamudez perfectamente e hizo de Torre Eiffel de puta madre, representaba por ello, doblemente el papel redentor de la interpretación. Porque todos los perturbados, desquiciados en un mundo que no entienden, se transforman en ciudadanos libres, seguros de sí mismos y con una ideología propia que transmitir al entrar en la realidad paralela que es la ficción.

Por otro lado, quizá en el corazón de la obra, Marat y Sade debaten apasionadamente sobre la condición humana. Me quedo con una frase que le dice Sade a Marat (cito de memoria la idea) : "Sólo eres un cuerpo que sufre en una bañera" mientras éste se empeña en arengar a las masas y pasar a la historia de la revolución.

Así, sin desvelar muchos detalles, invito a sumergirse en la locura teatral de Marat-Sade, un proyecto arriesgado de entre otros, Alberto San Juan, un artista que podría perfectamente vivir de lucir tipito por producciones de todo tipo y que se mete en estos fregaos.

Otra exposición perturbadora fue ir a ver actuar a un auténtico genio de los monólogos de humor a la sala Artepolis. Estuvo bien aunque fue corto. Nos prometió más minutos para la próxima vez.

A la salida nos agarró por banda un gallego afincado en París que exponía acrílicos en una parte de la sala. En casi todos había vaginas y penes semicamuflados y algún que otro pez. El hombre se lo pasaba bien pintando y nos explicó varios cuadros mientras unas supertapas nos esperaban en el bar Melos, formando éstas parte de la exposición física que ha llenado esta semana de auténtica perturbación.


miércoles, marzo 28, 2007

Reunión de Vecinos (Segunda Parte)

¡Soy libre!
Hace un rato que nos hemos liberado de nuestra presidencia. Al final la alarma del móvil sonó después de que se fueran, lo cual no hace sino calificar la RVA de éxito descomunal.

Esto me congratula y eleva mi estado de ánimo, quizá mermado por la astenia primaveral y el puto cambio de hora.
-"Entonces, las siete de la tarde de hoy son las ocho de ayer, ¿no?"...
-"Pero, mañana cuando me levante, será más de día, ¿no?".

Estos bucles infinitos de la sinrazón quizás agraven también los efectos del cambio horario aunque yo creo que más bien lo que nos jode es que llegue la primavera y no nos podamos ir con un litro de cerveza al parque a retozar con nuestra pareja (habitual o improvisada, según el caso de cada cual).

El caso es que la reunión ha ido como la seda, me he sentido un poco Lorenzo Milá en su debut con el programa "Presidente, miéntame aunque le duela" o como se llame el superespacio que Televisión Española ha estrenado hoy a la misma hora que teníamos la reunión.

En mi caso yo hacía de moderador y de presi al mismo tiempo, pero sobre todo de moderador. Mi obsesión era que no se nos fuera la olla con reflexiones muy profundas sobre si esto hay que hacerlo así, "asao", del revés o empezando por el medio.

El vecino de turno, el que tiene más que callar, ha hecho los típicos comentarios graciosos estilo colaborador de "Salsa Rosa".
Nosotros le hemos reído la gracia lo justo para que no se sintiera agredido y fuera de lugar. Pero a la vez, y hay miradas que matan, ha entendido que los chistes-arévalo se los dejamos a los de "Benito y Manolo".


Al que le ha caído el marrón de sucederme en el cargo no le hacía gracia nada en general. Además venía de vacío, con su llavero en la mano y su chándal en plan: ¡Cómo flipo en mi escalera o en la playa con la areeeena! Y se ha ido con la supercarpeta de los recibos, contratos y "ñapas" varias y algún encargo extra para empezar con sudor su mandato. Imagino que con la absoluta seguridad de que se puede hacer mejor.

Para conseguir que no se alargaran con ningún tema yo simplemente decía que "esto ya está" para inmediatamente sacar el siguiente tema, con lo que el anterior se olvidaba.

Así hasta el momento en que se habían acabado los temas. Entonces he cogido unas cosas y me he ido del salón hacia un dormitorio. Cuando he vuelto ya estaba claro que aquello se había acabado. No ha hecho falta ninguna maniobra más.

Cuando hemos cerrado la puerta, un gesto de alegría por la liberación sentida y de frustración por no poder gritar a campanilla limpia ha sido mi manera de festejar que el trance había pasado.

Lo próximo: triunfar en lo que se pueda.

martes, marzo 27, 2007

Reunión de Vecinos (Primera Parte)

Hoy tengo reunión con los vecinos de mi comunidad. La típica reunión anual donde se renuevan cargos y se aprovecha para debatir algún que otro asunto.

¡Es maravilloso!

Por suerte o por desgracia la comunidad se compone de 4 viviendas, que equivalen como mínimo a otros tantos propietarios.

Por suerte, porque las discusiones no pueden ser a mil bandas y como mucho chillamos unos seis.

Por desgracia, porque es muy difícil escaquearse.

Recuerdo con nostalgia cómo, en mi anterior residencia, abría la puerta del portal y me encontraba allí, en medio de la reunión de vecinos. Tras entonar un sonoro "Buenas tardes" cogía mi ascensor y "adiós muy buenas". Eso sí que era vida.

Pero hoy no puedo. Hoy me enfrentaré a mis miedos y dirigiré, como presidente saliente y desde el salón de mi casa la temida RVA (Reunión de Vecinos Anual).

Tenemos las cuentas cuadradas y algún que otro logro que apuntar en nuestra legislatura pero sabemos que no será suficiente.

Los vecinos son incombustibles a la hora de proponer ideas, insistentes al discrepar de presupuestos pedidos e impertinentes hasta el hastío a la hora de remover viejas rencillas. Todo muy "in". Eso sí, si hay que hacer algo, ellos "no pueden".

De todas formas yo estoy un poco apático y quiero pasar el trámite lo más rápidamente posible. De hecho pienso ponerme la alarma del móvil y, en una hora, todos fuera. Aunque para ello tenga que simular un corte de luz o de digestión.

Parece que llaman a la puerta. A ver qué tal.


martes, marzo 13, 2007

Di "chicle"

Estaba yo de comida familiar. Había venido mi tío con su mujer y sus dos hijos. El pequeño apenas balbuceaba algo similar al castellano y poco más. El niño iba a su puta bola: no comía con nosotros, no jugaba con nosotros.
Ya iba teniendo edad para hablar algo por lo que se le podía haber calificado como "hijo tonto".
Bueno, ahora, cuando uno tiene un hijo tonto, lo lleva al logopeda o al psicólogo infantil y así llegar a la conclusión de que el niño no es tonto, sino que le has retirado demasiado pronto el chupete o la teta o que no debería ver el polígrafo más de dos horas al día.

Por no hablar de cuando se hace mayor y saca malas notas: "Mi hijo es muy inteligente pero es que es muy vago". Los padres nunca quieren aceptar que sus genes sean los responsables de dicha tontería por lo que siempre recurren a la ascendencia de su cónyuge para explicar la anomalía del vástago: "Cariño: el niño ha salido a tu tía Conchi".

El caso es que al parecer el niño sabía decir "chicle" así que los padres insistían e insistían pacientemente a que el niño dijera "chicle" delante de todos esos familiares desconocidos a los que no hacía ni caso.
-"Di chicle, di chicle", y el niño seguía deshaciendo en su boca una supercorteza de cerdo.
-"Di chicle, di chicle"...y el niño decía: "¡AAAAAAAA!". Bueno, es un principio, pensé yo.

Muchas veces nos insisten en que digamos lo que quieren oír.
Por ejemplo: Te hacen una oferta de trabajo y creen que tú vas a decir rápidamente que sí. Y de hecho se extrañan de que digas que no.
-"Pero ¿qué es lo que no te cuadra de la oferta?"...
-"No, si la oferta está bien. Pero es que me lo quiero pensar un poco".
-"Bueno, como mucho llámame esta tarde ¿eh?, y dime lo que no te gusta".
-"No, si la oferta está bien. Pero es que me lo quiero pensar un poco".
-"Pero, ¿qué es lo que no te cuadra de la oferta?"...
Y así hasta que la batería del móvil dice "hasta aquí hemos llegado" y hace de su necesidad virtud.
-"Bueno, como mucho lláma...tútú..tútú...".

Ayer me fui a comprar unos pantalones. Me probé estos y aquellos; los que me hacen gordo; los que me marcan dejémuslo en la pierna; los azules; los blancos; los de la talla 4329; los de la talla 3989; ¡para cuándo eso de unificar tallas, por favor!
Total, que cuando me decido por unos, resulta que tienen una manchita, de esas que ves que tienen hasta surcos de haberle pasado la uña una y otra vez.
Le digo a la dependienta que si me puede sacar otros iguales pero que no tengan la manchita.
Ella le vuelve a pasar la uña y me dice que si no se quita se los traiga. O sea que daba por hecho que me los iba a llevar.
Le insisto: -"¿no tienes otro igual?".
-"No, esto es lo que hay"-, me dice, para a continuación hostigarme con un:
-"Entonces qué"...
Yo insisto: -"¿no tienes otros?".
-"No, entonces qué".
Creo que me lo dijo unas cuatro veces más hasta que ya salté:
-"Entonces no me los llevo, que prefiero llevármelos nuevos y ya los rompo yo en casa".
La señora, nada amable, me dijo: -"Pues esto es lo que hay".
"Gracias", le dije, más que por la atención recibida, por la liberación que suponía irme de allí corriendo y sin pantalones (sin los que me iba a comprar, se entiende).

El otro día se fue de la empresa uno de los nuestros. Estábamos en su despedida, que se organiza en el office, cocina o como se quiera llamar donde comen los "tuperguareros".
Todo el mundo le insistía: "Venga, cuéntanos un chiste de los tuyos..." "¡Un chiste!"..."¡Un chiste!"...
El compañero se negaba a ello una y otra vez, pero la gente insistía..."Un chiste, un chiste"...y me acordé de mi primito: "Di chicle, di chicle".
Yo hubiera hecho como él: Me hubiera metido una corteza de cerdo en la boca y hubiera esperado a que se deshiciera. Como mucho hubiera dicho: "AAAAAAAAA".

En fin...

La respiración contenida

De un día para otro vino la hostia y cortó la respiración. Un virus malo, malísimo, llega, se expande, mata, colapsa. De un día para ot...