Reunión de Vecinos (Primera Parte)

Hoy tengo reunión con los vecinos de mi comunidad. La típica reunión anual donde se renuevan cargos y se aprovecha para debatir algún que otro asunto.

¡Es maravilloso!

Por suerte o por desgracia la comunidad se compone de 4 viviendas, que equivalen como mínimo a otros tantos propietarios.

Por suerte, porque las discusiones no pueden ser a mil bandas y como mucho chillamos unos seis.

Por desgracia, porque es muy difícil escaquearse.

Recuerdo con nostalgia cómo, en mi anterior residencia, abría la puerta del portal y me encontraba allí, en medio de la reunión de vecinos. Tras entonar un sonoro "Buenas tardes" cogía mi ascensor y "adiós muy buenas". Eso sí que era vida.

Pero hoy no puedo. Hoy me enfrentaré a mis miedos y dirigiré, como presidente saliente y desde el salón de mi casa la temida RVA (Reunión de Vecinos Anual).

Tenemos las cuentas cuadradas y algún que otro logro que apuntar en nuestra legislatura pero sabemos que no será suficiente.

Los vecinos son incombustibles a la hora de proponer ideas, insistentes al discrepar de presupuestos pedidos e impertinentes hasta el hastío a la hora de remover viejas rencillas. Todo muy "in". Eso sí, si hay que hacer algo, ellos "no pueden".

De todas formas yo estoy un poco apático y quiero pasar el trámite lo más rápidamente posible. De hecho pienso ponerme la alarma del móvil y, en una hora, todos fuera. Aunque para ello tenga que simular un corte de luz o de digestión.

Parece que llaman a la puerta. A ver qué tal.


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