sábado, septiembre 05, 2009

Los viejos

No sé si es la sociedad (balones fuera), el cansancio vital de los que están en su entorno (balones fuera) o simplemente que somos así de hijos de puta (balones dentro).

Me refiero a la poca dignidad que les permitimos conservar a los viejos.

Los viejos, para entendernos, aquellas personas mayores que empiezan a tener algún desequilibrio funcional que les hace vulnerables, achacosos, torpes, flojos, medicados, dependientes,...

Algunas personas que cuidan a su gente, o que lo hacen de forma remunerada, no saben cuidarlos fundamentalmente por una cosa: NO LOS RESPETAN.

Un viejo puede tener la orina floja, pero eso no le convierte en un gato al que poner un bol de arena para que mee allí.

Puede tener lapsus mentales, llamar Juanito al que se llama Andrés o salir en pijama a la calle, pero eso no le convierte en un pez buscando más agua tras el cristal.

Puede tener problemas de movilidad, ir en silla de ruedas o con bastón, pero esto no le convierte en una mesa camilla o en la mesita del teléfono.

El viejo se puede incluso estar muriendo, semiconsciente, semiinconsciente, con todas sus estadísticas vitales revolucionadas y cambiantes a cada hora. Pero esto no le convierte en un saco lleno de fluidos.

Un viejo puede un día no tener ganas de comer o puede que no le guste la comida. No hay que metérsela por un embudo, ni atarle, ni gritarle.

Un viejo puede tener el sueño cambiado y querer ver la tele a las dos de la mañana. No hay que meterle en la cama a la fuerza, ni atarle, ni gritarle.

No hay que atarle, no hay que gritarle. Hay que respetarle.

Los viejos tienen apetencias, opinión, derecho a ser informados, derecho a dudar, derecho a almorzar mal, derecho a protestar.

Así, cuando se muera, cuando haya pasado su vida con la dignidad ilesa por nuestra mano, podremos conseguir un día ser viejos dignos.

Si no, seremos unos mierdas.


No llega esta reflexión por la peli de UP, aunque podría haber sido así.



martes, agosto 18, 2009

Lichis II parte

Tras la primera parte, ahí va la segunda acerca de mi conexión Lichis.

Desaparecido, para mí, tras la gira del "Ni jaulas ni peceras", me lo encontré en el canal local TeleK (la tele de Vallekas sin licencia, porque no las quieren dar, y que interesa a más de uno cerrar).

Allí se marcó algún tema guitarra española en manos (se toca con dos, ¿no?).
Había aparecido "Hotel Lichis". Un discazo que no tuvo el éxito de "Vestidos de domingo" y "Ni jaulas ni peceras", pero que tuvo más repercusión que el de "Cabrón".

"Hotel Lichis" comienza con una canción que ya quisiera firmar el mismísimo Sabina y encierra, en otras tantas, la sublime sustancia poética dentro de lo que algunos llaman pop y el señor Lichis reivindica como POP.
Disco en el que se apunta una declaración de intenciones sobre su nuevo rumbo vital. El que inevitablemente tienen que coger las grandes estrellas si no quieren acabar la función antes de tiempo.


Este disco no fue acompañado de gira como tal, aunque se le vio, por ejemplo, por el Extremúsika con un show menos excesivo.

Y de pronto el Lichis apareció por Cádiz...

Carteles del chiringuito de Eloy, La Gata (maltrecha ahora por orden municipal) anunciaba la agradable sorpresa de la actuación de La Cabra Mecánica por allí.

Y allí estuvimos, cerveza en mano, posaderas en la arena y en la boca cada uno de los temas que se fueron desgranando.



Fernando Polaino (el doble de Santi Rodríguez) en un mano a mano con el Lichis y un poco de percusión arrítmica a cargo del ahora baterista de Fulanos de Tal (bueno, ahora se hacen llamar Fulanos y la Mengana Band) elevaron el nivel del mar con su buen rollo, sentido del humor y contundencia farandulera.

Dos tardes estuvieron por allí. Dos fiestas.

Fue muy gracioso encontrármelo en la barra, tras el concierto, sin agobio de ningún fan. Le dije que le estaba buscando para darle un abrazo.

Charlamos un rato, a ratos también. Nos vino a interrumpir el mismísimo Javier Krahe (no todo va a ser follar). Del que dije al Lichis, él era el "hereu". Aunque también tiene el toque libertario de Kiko Veneno. Heredero de unos cuantos, pues.

Allí, emocionado por el encuentro y las cervezas al sol, pude proponerle algún tema que quizá fructifique. Fructificará de alguna manera. Los proyectos, con acción, salen adelante.

Y la última conexión Lichis se fraguó tras las puertas del Hebe de Vallekas, cerrándose el círculo de nuestros encuentros lejanos. El garito celebraba la fiesta de apoyo a la Batalla Naval de Vallekas. El día antes de Nochebuena se marcaron por allí, Fernando y él (ya ni batería les hace falta), una noche buena.

No le abordé esa noche, la navidad me reduce la actividad creativa y las ganas de socializar. Pero por allí anduvimos (que poco me gusta este pretérito perfecto simple).

Ahora estamos a las puertas de recibir un nuevo disco, gira incluida. Por allí andaremos (me pirro por los futuros)



"si mis sueños no te dejan dormir
cuenta ovejas, no me rayes" Miguel Ángel Hernando.



miércoles, agosto 12, 2009

Lichis I parte

Conocí al Lichis antes que él a mí. Normal, o no.
Aquel "vámono gorda, vas a ser mía" removió las meninges de más de uno. Por aquel entonces yo sufría, sin saberlo, empacho radioformulero (que sus buenas cosas ha traído, pero mucha musiquilla transformada ahora en politono que se apropia de tus ganas de vivir, también).

Luego vino "Cabrón", su segundo disco. Con menos apoyo y que, como uno seguía enganchado a la radiofórmula, ni se enteró. Y por fin el éxito, María Jiménez de por medio y reivindicación nada "cool" de la existencia humana.



No pretende ser esta entrada un repaso a su discografía, ni mucho menos. Tan sólo mencionar que aquí empezó el subidón del Lichis con su grupo "La Cabra Mecánica". Un directo cojonudo, donde recuperó canciones y pulso, se materializó en una gira agotadora llevando su feria ambulante con una energía descomunal.

En Alcoy, en un festival, pude saludar al genio (me lo había cruzado tiempo atrás en el Hebe de Vallekas, pero cada uno a su bola y todos a la de la copa). Me colaron (me gusta más colarme, pero todo tiene su mérito) en el camerino tras el concierto. Por aquellos días lo cerraba vestido de patriarca, bastón incluido y un "Larga vida a Barón Rojo".

Aquello del Barón llegaba. Porque el Barón marcó a toda una generación con aquel: "Vas sin afeitar, dice el sheriff del lugar. Y además con tías buenas...".

De todo esto lo que peor llevaba el artista era el boom de la canción de la ONCE. Aquella de "No me llames iluso", que vino de "bonus track" en el disco "Ni jaulas ni peceras" (el disco en vivo mencionado).

Así es la vida.

Luego el bajón, el abandono del paraguas comercial de nuevo (no sé si bilateral) y la sensación comentada de que Melendi ocupaba el hueco (comercial, visual o de producto mediático) que él dejaba.

Y eso, que el Lichis y su Cabra Mecánica desaparecieron. Y yo, ni corto ni perezoso, adapté la letra de su canción "Drip Pop" (escuchada en el directo) para que una nena se animara en sus recientes, por entonces, avatares.

En aquella primera conversación, a raíz de esta revelación, el autor de la original contó extremadamente rápido una anécdota sobre adaptaciones y demás de la cual me acuerdo más bien poco.

Aquí va la letra, no sin algo de pudor:

Drip Pop Adaptation
(De oficinas, informática y coches demasiado viejos, larga vida al Rock)


La Rara, la Rara, la puta de la Rara
díselo a tu mama, o díselo a tu prima...
o vete a por un donut con la Carmina...

Buscas muchas cosas, por ejemplo
Buscas encontrar lo que gusta.
Esperando en el barrio con el Daví
que arranque, ¡dios!, el puto Horizon
Y no pasa de la curva.

Parece que “aganca”.
En idiomas bien distintos
¡joder, morralla, puto!
Sin dramatismo,
que estamos hablando de un turismo.

Estribillo
Ni jefes gordos ni jefes chicos
De esos que vienen calentitos
de comerse un buen chuletón,
las gallinejas con morcón
pacharán o rioja, güiscucho garrafón.

Ni listos, ni voceras
Cada porra la última
Cada cerveza la primera
Y nuestra sábana
almidón de siestón, nos espera.

Ni listos, ni voceras
y aparta Maqueaíto
que soy el puto Josito, El Consultol.

Ni listos, ni voceras
¿Qué has tocao a fondo?
No compila la función.

(estribillo)

Ahora que sé
que el becario no tiene fondo
ni Rari techo
me jarto a reír ensimismada en mí misma
Larga vida a los WASP
que hoy estoy que lo tiro.

Andrés Calamaro
siempre ensaya con la tocha puesta.
Y ni por esas consigue
no pasarse de las 100 canciones.
No te pido que quites el compact disc,
me conformo
con que no me toques los cojones.

(estribillo)

Ni listos, ni voceras
y aparta Maqueaíto
que soy el puto Josito, El Consultol.
Ni listos, ni voceras
¿Qué has tocao a fondo?
No compila la función.
(bis)

(estribillo)

No voy al Canci, no voy al Derrame
ni voy al Menor.
Pero sé que mis amigos
tocarán “brave new world”.
Tampoco yo pediré otra canción.

Hay gente que te quiere,
Hay gente que es que mu rara,
Hay gente pa'tó.

Y hay que cuidarse, Nena,
Y fumar algo más de verdura.
Ni partirse la camisa.
Ni rasgar las vestiduras.
Ya no pido más cerveza
me reparta la columna.
vamos pa'llá...





Continuará...

martes, agosto 04, 2009

Y Hetfield cumplió años

Ayer 3 de agosto (cuando uno no se acuesta sigue siendo 3, pero bueno) cumplió 46 años James Hetfield, líder de la banda de heavy metal más influyente de los últimos 25 años. O sea: Metallica.



Sin entrar en más detalles musicales y biográficos, porque no tengo ni puta idea ni tengo ganas de documentarme, entraré en otros detalles, más propios de mi recinto blogger.

Descubrí por casualidad dicha efemérides leyendo el periódico cuando aún retumbaban en mis oídos los rasgados compases de su guitarra en un mítico concierto (mítico para mí) celebrado el día anterior.

Metallica, un descubrimiento tardío en mi sonora vocación, borró con su "Whiskey in the jar" el mal sabor de boca que dejó el concierto de Barricada apenas una semana antes. Nota: aconsejo leer el enlace, es corto y no tiene desperdicio.

Lástima de condición humana, ¡puaj! (esto es un escupitajo al olimpo de los hijoputas).

Al Hetfield se le veía feliz, disfrutando con cada temazo y mirando mucho al público (se ve mucho desde el escenario, más de lo que parece). Amortiguado por el cansancio pero también feliz por dentro, disfruté yo también.

La experiencia metalera me ha dejado tan noqueado que mi cabeza no para de repetir y escuchar el "Searcheeeeeeeeeeeeennn....siiiiikkkkandeeeeesstroy" una y otra vez.

Y es que no hay nada como un buen pisotón hacia delante para dejar atrás los malos ratos.

Y así de sensiblero me he dispuesto a brindar con whiskey a la salud de Hetfield y compañía.

"So close no matter how far..."






jueves, julio 23, 2009

Regresando del Sol

La frecuencia de publicación por estas zonas empieza a disminuir peligrosamente. O no. Cada cosa tiene su momento, entiendo.
Me acabo de enterar que el Evento Blog España 2009 ya está en marcha y ya sólo se puede uno apuntar en "lista de espera". Al final pasará como todos los años: medio aforo vacío y el otro medio atiborrado a galletas y zumos ¡qué delicia!

Si no consigo ir de inscrito lo mismo lo consigo de presentador. No sé si es requisito ser negro pero por si acaso me estuve tostando un poco al sol estos días.

Si no consigo ir ni de inscrito ni de presentador, quizá me pase por allí de todas formas, porque colarse es muy fácil. Y si no consigo colarme siempre me quedará tomarme unas cañas y tapitas por la zona, que no se diga.

Regresando del Sol tengo ahora una pulsera muy bonita que me obliga a adaptarme a la escritura tecleril otra vez. Para evitar clavármela a la altura de las venas suicidescas.

Regresando del Sol también he hecho balance: Un año desde mi nueva vida a bordo de mi propio ombligo, cipote y mochila sudada.

Regresando del Sol también he descubierto lo fácil que es volver a la ira vecinal. Sobre todo cuando el vecino acapara de pura envidia todo lo que de zona común, comunitaria o solidaria encuentra a su paso.

Regresando del Sol me he vuelto poeta y ahora escribo versos rápidos, convulsos y pretenciosos (porque pretenden llevarme a ganar un premio, ya le he pillado el truco).

Regresando del Sol me encuentro a mí mismo con bigote en la pantalla de mi móvil, al estilo Tom Selleck pero un poco más "gayer".


Regresando del Sol me traigo mi a-dorada cerveza que también me llevé allí. Adonde más la necesitaba cuando apretaba el calor (y cuando no, para qué engañarnos).

Regresando del Sol descubro que mosquitos y bichos de toda índole hay en toda habitación que se precie, sea cual sea la orientación, vegetación próxima o luminancia externa e interna.

Regresando del Sol descubro que los telediarios se sostienen con cuatro mierdas de noticias que no paran de repetir cada hora, cada día y cada semana. La podredumbre de contenidos es alarmante y estimulante para todo lo que sea ficción: como yo.

También regreso para seguir con el Sol, para no perderlo nunca, para notar su temperatura, nada extrema y su luz, nada cegadora. Para seguir hasta que se acabe.

Siempre regresando.

Ya te digo, un poeta.



jueves, junio 04, 2009

La Piscina

Ir a la piscina es un lujo. Dicen que corrige la espalda, que es buena para la circulación y que hasta duermes mejor.

Cierto.

Pero aparte de todo eso, es también una fuente de información para elucubrar situaciones curiosas y escribir relatos fantásticos (por geniales, no por irreales).

La piscina es como esos cuartos oscuros que aquel famoso comunicador insistía en recomendarme.
Primero te metes en una de las calles del vaso. Así es el lenguaje de la piscina: lo que es la piscina de toda la vida, donde está el agua, se llama vaso; y uno, a pesar de la analogía, rechina los dientes de incredulidad. Y cada zona separada por esas cadenetas de plástico de colores, como si fuera la fiesta de fin de curso de primaria, se llama calle.

Bueno, pues te metes en una de las calles del vaso (sí, voy bien) y pronto te cruzas, tocas, estorbas con otros señores y señoras de los que apenas distingues una buena napia y un poco de la chepa, según estilo natatorio.

Todos vamos con nuestros gorritos (¿por qué no se llamará esto capuchón, o funda elástica o condón?, lo digo por complicar más el lenguaje acuático) y nuestras gafas que parecemos sacados de un videoclip popero de estos guays que se llevan ahora. Sí, de gente como muy transgresora, superjipi, superdejada, superencantada de ser guay, que se pone lo primero que pilla, así informal, todo del ABC Serrano...

Vamos, que mejor meter la cabeza debajo del agua y sacarla lo justo o nunca (según pulmones).

Pues así vamos cruzándonos, tocándonos, estorbándonos, a veces pegándonos un manotazo o, peor aún, una buena patada (el estilo espalda no es de dominio público pero a la gente le encanta practicarlo) sin saber quién es quién, como en el cuarto oscuro.

A veces, tras el impacto, uno eleva la cabezota como una tortuga en celo y mira a su agresor, que sigue como si nada, o se vuelve también, como otra tortuga. Nos miramos intentando averiguar quién se esconde debajo de esas pintas (a todos nos gusta saber quién nos toca la entrepierna o el cuádriceps aunque sea fugazmente).




Pero nada, no hay nada que hacer.

Luego, en el vestuario, la ducha. Miradas torvas, asesinas o sibilinas. Nada, ni rastro. Uno allí, desnudo, sólo piensa en salir lo antes posible. No por nada especial, pero sólo piensa en eso.

Mientras te vistes, tres cuartos de lo mismo: miradas torvas, asesinas o sibilinas. Luego coges tu bolsa, te peinas un poquito y te vas con tus marcas en nariz, ojos y frente (gorrito y gafas). Así, sin más.

El culpable está a salvo, nada como un cuarto oscuro para hacer lo que a uno "se le dé la gana".

Mañana otra vez a la calle del vaso con mi gorrito y mis gafitas, a hacer un poco la tortuga. A la piscina, vaya.



martes, mayo 12, 2009

La Mascarilla

Pasó el terror, el pánico a la gripe indefinible que acabaron llamando "A". Me hizo gracia cómo empezó el rollo.

A los que embarcaban en México les hacían preguntas: ¿Te duele la cabeza? ¿te encuentras mal? Muy efectivo, la verdad.

Luego pasaron a pasar un cuestionario:
-Yo no entiendo el español y lo he tirado al suelo-contestó un viajero no-hispanohablante.
-Ole tus cojones-pensé.

Enseguida el primer caso en España:
-Coño, Albacete existe- me pasé ese finde pensando.
Allí se hizo un seguimiento especial a un paciente con síntomas similares a un catarro mal curado. Como si fuera E.T.
Luego otro caso, creo, y las cámaras filmando la ventana del dormitorio del joven enfermo. La ventana abierta, no se vaya el virus a deprimir dentro.

Ya aparecían las primeras mascarillas por los hospitales. Los pacientes aislados. Los que habían estado en contacto con el enfermo recibían un seguimiento.
-¿Les toman la temperatura o les hacen rellenar un cuestionario?-otra vez pensando.

Y en la tele cada telediario empieza con una cifra nueva: "5 casos más de gripe porcina"..."10 casos más de gripe A"..."España cuarto país en número de afectados".

¡España, España, España! Sólo nos acordamos de España para la Eurocopa y para las pandemias. El resto de ratos, todos a leches por pillar competencias (pasta, para los que acaban de empezar el plan Bolonia y confunden al Ché con Benicio del Toro).



Mientras en México jodidos. Todo suspendido, todos con mascarillas, besos sin lengua, iglesias sin rezos. Un desastre.

Mucho mejor se lo han montado en China:
-¿Que hay aquí cuatro mexicanos?...Nada, nada, se precinta el hotel y de aquí no sale ni entra ni Dios hasta ver si se ponen malitos-ahí me salió la querencia china, no sé si de comer tanto tres delicias o qué, pero me salió.

Ahora ya pasó. Ya vuelve todo a la normalidad. Ya no anuncian el número de contagiados.
Sí, amigos: Ya nos podemos contagiar tranquilamente, sin que te toquen las pelotas. Ya pueden seguir los virus mutando para devolvernos el triste favor que le hicimos a la Tierra.
-Nos estamos cargando el planeta entre todos-dijo mi tía un día. Simple pero sabia reflexión.

Nos centramos tanto en el Silicon Valley, en hacer manos ortopédicas, en descargarnos cosas y en perseguir a los que las "suben", en hacer coches que la gente compre (si se ponen de moda los eléctricos, pues los eléctricos, no hay problema), tanto anuncio con vidas de mentira, tanto spot de avance de series que luego no llegan al tercer capítulo; tanto llorar por las esquinas porque nadie tiene un pavo, ni trabajo, ni financiación, ni ganas de independencia. Tanto llorar los del Madrí, tanto sufrir los del Aleti, tanto gozar los de BarÇa: que si Florentino, que si Boluda, que si Guardiola, que si Iniesta es muy bueno. Tanto buscar cosas en google, tanto revender entradas de conciertos mastodónticos. Tanto Nadal, tanto Zapatero, tanto Rajoy, tanto Gürtel.

Tanto de todo que al final se nos ha olvidado que lo que importa es plantar tomates, mirar al cielo por si llueve y cuidar que los virus no muten.

Estamos jodidos, porque somos mortales e insignificantes, por mucha mascarilla que se ponga uno.



La respiración contenida

De un día para otro vino la hostia y cortó la respiración. Un virus malo, malísimo, llega, se expande, mata, colapsa. De un día para ot...