miércoles, julio 22, 2015

Lenny Bruce: Memorias en La Buena Vida

Queríamos escribir la segunda parte sobre el I Congreso Universitario sobre el Monólogo Cómico y ya han pasado 7 meses.
Da igual.
Ahora vamos a escribir sobre la presentación de las memorias de Lenny Bruce:
"Cómo ser grosero e influir en los demás" editado por Malpaso Ediciones.
Ha ocurrido este martes 21 de julio en la librería La Buena Vida:


Nada más llegar nos encontramos en la puerta a Raúl Navareño, amigo entrañable y cómico, que con una bolsita de la librería se acercaba más a Tamara Falcó que a sus queridos punkis de Getafe. 
Iggy Rubin estaba al lado. Había suficiente cola para entrar en el evento como para haberse ido directamente a un kebab con aire acondicionado y patatas congeladas pero aguantamos el envite. Iggy no, que hizo un mutis por el foro moonwalker incluido.

Por allí empezaban a acercarse los protagonistas del evento (estaban en un terraza a veinte pasos de la librería pero somos muy discretos): Edu Galán, Ignatius Farray y Javier Cansado. 

También aparecieron rostros maravillosos del mundo de la comedia que no sabían si entrar, quedarse, ver de qué iba aquello o simplemente hacer un posado robado.

Una vez que conseguimos entrar en la zona donde se realizara el evento de presentación (muy bien tratados por la gente de la librería) comenzamos a sudar más que Bob Esponja en un asador de pollos. Por allí estaban Fernando Moraño, Richard Salamanca, Vera Montessori, Piero, Lalo Tenorio, y unos cuantos comicuchos más, entre los que nos incluimos. Bueno, también estaba Antonio Castelo, con toda la discreción que su hipsterbarba puede proporcionarle.

El encuentro ha sido entretenido aunque el calor era insoportable, a pesar del aire acondicionado y los tercios que nos servía el señor Trueba. Tanto, que Ana Belén y Víctor Manuel, que asistían como público, tuvieron que emigrar hacia zonas más frías (queremos pensar que por el calor y no por la charla, pero no lo sabemos). En ese momento creo que deberíamos habernos puesto todos en pie (bueno, nosotros ya estábamos) y haberles dedicado una cerrada ovación al grito de "Abre la muralla". En serio, me ha enternecido ver allí a la pareja. 

La presentación, inicialmente centrada en la vida de Lenny Bruce y lo que representa ha derivado rápidamente en la experiencia vital de los seres animados Cansado e Ignatius, con algún apunte de Edu Galán ya reflejado en su libro sobre el Stand Up americano. 

No podían faltar las tan mal y bien traídas alusiones a los límites del humor, que en estos últimos meses han llevado a concejales a no palpar sillón y a reaccionarios a llenarse la boca sobre no sé qué movidas que no nos interesan.

Lo más destacable del acto y como si de una performance se tratase ha llegado durante el turno de preguntas: Tres personas, estratégicamente colocadas en un triángulo mortífero han realizado a través de un packaging maravilloso relacionado con el humor y los protagonistas del acto una protesta airada sobre la gestión de la anterior editorial de la que era responsable, entre otros, Julián Viñuales, ahora en Malpaso Ediciones. Ha sido un momento dramático y divertido: escuchando las reclamaciones de varios empleados, traductores, contando los que les habían dejado a deber (unos miles de euros) mientras Ignatius, Edu Galán y Cansado intentaban salvar los muebles.

En definitiva: sudor, algo de Lenny, tercios y apología de la lectura. Lo que pasó después queda al margen de este humilde blog y será rastreado por los organismos de control de otra manera. 

Mientras podéis leer a Lenny, ver a Lenny o buscar a Lenny (Kravitz actuó el lunes, como los grandes).





jueves, diciembre 04, 2014

I Congreso Universitario sobre el Monólogo Cómico - UAM - Día UNO

Entre el 3 y el 6 de noviembre se celebró en la Universidad Autónoma de Madrid el I Congreso Universitario sobre el Monólogo Cómico
Pasadas las fechas no se encuentra información sobre lo que pasó esos días. Sirva esta pequeña entrada como imperfecto e incompleto resumen de cosas que pasaron por allí.


El lunes 3 de noviembre, a eso de las 11:00 y algo (hora prohibitiva para un monólogo cómico, no digo ya para un cómico) encontrábamos apurados el salón de actos entre los miles de escalones, barandillas, pasillos y módulos que componen la infernal disposición arquitectónica de la UAM. Sobre el escenario, gente insigne que presentaba el congreso intentando por un lado darle el aire académico que requería la ocasión y por otro el tonito simpaticón que no requería.

Tras esta inauguración oficial de las autoridades, el hermano del Gabilondo de la SER, el que fue ministro, Ángel, presentaba, ya con Goyo Jiménez incorporado a la zona noble del salón, a éste. Dijo cosas como que "el humor es la distancia de uno respecto a sí mismo" (las comillas hay que ponerlas entre comillas, porque lo mismo no es literal, tampoco sabemos si cita a alguien o reformula sobre una cita).


Don Ángel fue más preciso y conciso y pronto dio pasó a Goyo que, micro inalámbrico en mano, de pie y acertadamente delante de la hilera de mesas que construían una trinchera previa a la cuarta pared, se marcó una conferencia, monólogo, discurso, disertación brillante a nuestro parecer sobre el humor, el arte de subirse a una caja a decir cosas, qué pasa con el público, qué pasa con las instituciones, qué pasa con la vida.
Goyo Jiménez dijo cosas como (última advertencia sobre las comillas): "La gente en España no escucha."; "El cómico quiere que le quieran y quiere querer."; "El monólogo no es nada. Está todo por hacer."; "Somos un pueblo de destruir lo épico".

También habló de ese objetivo que estaría bien enfilar cuando uno escribe humor y proyecta el humor: conseguir, como la tragedia griega, la catarsis en el espectador: una reflexión, un cambio posterior. Salir del show reído y con la semillita de una futura pensada.

En definitiva, brillante, vibrante y acertada elección por parte de los organizadores de convocar a Goyo Jiménez (que sí, que es famoso también) para inaugurar este congreso. 




lunes, noviembre 17, 2014

El Fin de la Comedia: Ignatius Nacho

Tras ver la primera temporada de El Fin de la Comedia (Comedy Central, 2014), creada por Ignatius Farray, Miguel Esteban y Raúl Navarro y sin haber leído nada sobre ello (honestidad ante todo), escribamos por aquí algunas reflexiones al respecto de este producto.



Reconocibles y reconocidos son los referentes de esta serie, a saber: Louie o ¿Qué fue de Jorge Sanz?La ficción, la narrativa, el audiovisual, es un campo ya visitado y no por ello de obligada y sorprendente visita. Esto de las referencias da para mucho, apuntemos también Woody Allen o el Nanni Moretti de Caro Diario(1993).




Comedy Central, antes Paramount Comedy, ha vuelto, como ya hizo con La Hora Chanante (Paramount Comedy, 2002-2006), entre otros, a apostar por la producción propia desde la libertad creativa de sus autores. Esto convierte el resultado en algo fresco, que no sabe de números y conveniencias programáticas (¡pobres guionistas realmente asfixiados por el obsesivo control de los que mandan!).



Hay en la serie una atmósfera malasañera, en el buen y en el mal sentido, con algunas situaciones e interpretaciones que se intuye sonoramente aplaudidas por el gafapastismo, esa cohorte vacua. Pero suficientemente bien resueltas y contenidas como para tomarlas como virtud.

En El Fin de la Comedia vemos a Ignatius que es Nacho que es Ignatius. Un personaje que vaga por lo que a veces se nos antoja un no-lugar: la ciudad a oscuras, la tienda silenciosa, la juguetería o el local de santería. Lugares donde nuestro personaje sobrevive sin identidad a base de reivindicarla.

Reivindicación que se hace más explosiva sobre el escenario del Picnic, donde Ignatius consigue su propia catarsis, esa de que tanto se habla es el teatro para el espectador. Nacho se encuentra a sí mismo encima de las tablas y deambula el resto del tiempo, defendiendo sus valores, que son arrollados sistemáticamente por todo el elenco de personajes borderline que se cruzan con él. Pero ni siquiera encima del escenario es capaz de defenderse, de autoproclamar su identidad. También ahí pierde la partida.

Así, Nacho, Ignatius, pasa por la vida desde esa bondad mal entendida por el resto, por los otros, a los que necesita para entenderse a sí mismo. Y en este viaje nos regala una suerte de situaciones cómicas brillantes, también en el aspecto formal.

El Fin de la Comedia, desde un profundo sentido del humor se nos manifiesta existencialista, y nos interpela desde las gafillas y el tono sosegado de Nacho, de este "loser": ¿es el fin de la comedia? ¿es la comedia el fin? De momento nos contentamos con revisitarla las veces que haga falta hasta que llegue la prometida segunda temporada. ("Si el dinero está bien").




martes, julio 29, 2014

Chanquete Ha Muerto

Chanquete Ha Muerto de nuevo. El propio usuario de twitter de La2 de TVE se hacía eco del éxito en las redes sociales.
¡Trending Topic!



Chanquete, icono de la televisión nacional, en concreto su muerte, pervive 33 años después.

Se comenta a modo de homenaje, se hacen chistes sobre ello, se apela a la nostalgia. En el fondo puede haber detrás una manera de gestionar ese trauma que fue la muerte de un personaje principal en una serie para niños. Para algunos, los más afortunados, quizá fue el primer contacto directo con la asunción de la mortalidad, de lo efímero.

Chanquete había muerto y después se acababa el verano. Otro final. Otra experiencia que nos obligaba a asumir que había cosas que nunca serían como antes. Porque el verano tiene eso: es un tiempo suspendido donde las aventuras y experiencias vividas no se repetirán, aunque mantengas el contacto con las personas con las que las compartiste,  aunque esas personas se incorporen también a tu rutina anual y no sea solo estacional. Lo ocurrido en ese periodo no volverá.

Asumir que las cosas no vuelven es algo jodido, más para un niño, que está envuelto en su rutina familiar de desayuno-comida-baño-cena, de juegos los sábados con los primitos, de cama idéntica y muñeco para dormir.

Y de pronto estás viendo Verano Azul, donde los personajes no crecen, porque no les da tiempo, donde todo ocurre en un marco idílico y protector y resulta que va Chanquete y se muere.

Luego descubres que Chanquete también salía en "Mi querida señorita"(1972), "Volver a empezar"(1982) o es la voz de Sancho Panza en los dibujos de Don Quijote. Es decir, descubres que Chanquete no ha muerto. Pero ya da igual. El daño ya está hecho. El trauma queda alojado en todos estos niños que ahora tuitean y hacen chanzas sobre lo ocurrido para tapar el dolor y el miedo.

A lo mejor lo que nos da miedo es arrojarnos a vivir otro verano azul, dejarnos llevar por la idea de una eterna existencia, vivir sin estar pendientes de que la guadaña está por ahí, dando vueltas alrededor de un barco varado en la playa.







lunes, febrero 10, 2014

Premios Goya 2014: La lágrima del alacrán

Comenzaba la gala de los Goya a lo grande: cerveza y palomitas y con las barbas de Hovik asomando por la mosca de La1. 
Hovik estaba nominado a mejor actor revelación por "Alacrán enamorado". No se lo llevó, pero no pasó nada. Al menos no tendrá que aguantar las coñas que Buenafa pergeñará para Berto Romero. Dos cómicos, comicazos, en una sala repleta de peña con años de método, escuela, formación académica. Chicos, para mí que lo habéis petado ya de entrada.



Manel Fuentes estuvo correcto con su guión ClubdelaComedia año 1999. No me cansó, vaya, pero tampoco me hizo reír ni vibrar. Digamos que pasó desapercibido. Aunque los sketches sobre las pelis siguen funcionando, Dios sabe el porqué.

Los chanantes pasaron del After Effects para fabricar en directo una suerte de premio Goya a la peli inexistente, con final apoteósico de Joaquín Reyes like Femen

Los premios fueron cayendo más para las brujas de Álex de la Iglesia (sobre todo los técnicos) y para otras pelis. Pero poco a poco empezó a vislumbrarse que ganaba la de Trueba, el pequeño, el que salía de obsesivo espectador en "Los peores años de nuestra vida", el que se acordó de Ariadna Gil en los agradecimientos, el que abrazaba a su cuñada y hablaba con una serenidad propia de un filósofo noruego retirado en el bosque.

Hubo "goyas" emotivos: Terele Pávez recibiendo un baño-homenaje de la platea, Javier Cámara disfrutando en estado de shock y los revelación, que siempre se enrollan porque aún no les falla la memoria. 

Alegría de ver a mi doblemente nominado profe de guión, Alejandro Hernández, recoger junto a Mariano Barroso el goya al mejor guión adaptado. También me alegró recordar cuando me dijo: "Escribes de puta madre" (acepten un poco de sana vanidad).

Antonio de la Torre no se llevó nada, pero sabe que está muy arriba. A lo peor le toca ya esperar como a tantos otros: Sacristán, Juan Diego...esperemos que no.



Lo peor de la noche, sin duda, fue el numerito musical (no los de Dogherty, que anda el tipo muy suelto y fresco) sino ese en que como es un poco de coña se puede cantar no mal, sino muy mal, no saberse la letra y transmitir la sensación de que aquí se trabaja poco y mal. 

Me alegré, por otro lado, del premio a Venezuela por "Azul y no tan rosa". Por mi amigo radiofónico, cómico y metalero Elvis. Por ver que vinieron ciento y la madre a recogerlo, porque ahí había ilusión. Lo contrario que me pareció lo apático del premio europeo, que lo podrían quitar, la verdad. Para esta gente los premios Goya deben ser como el amigo invisible o algo así.

Esta humilde crónica que leerán cuatro gatos (gracias gatos por leerla, disculpad los que os ofendáis llegado a este punto; es una expresión, sin más, sin intención, sin drama), podría acabar aquí, tampoco es un inventario de lo ocurrido, son notas, reflexiones, cosas...

Pero lamentablemente no. La piel de gallina se me ha puesto al reconocer a una conocida de la época esta del instituto, de cuando te ibas de litros, de bares, de noches inciertas, en el apartado "In Memoriam". Nunca tuve mucha relación con ella, de hecho la última vez nos evitamos en una tienda. Habían pasado ya muchos años desde que coincidíamos en algún grupo de colegas. No supe nada de ella en los últimos años. Molaba su sonrisa. Molaba cuando te contaba cosas de su curro de guionista. Creo que me molaba aquella época incierta. 
En fin, esta crónica acaba con lágrima. Una lágrima por Montse y un abrazo a su marido, hijos y demás familia.

A veces la vida es como la lágrima de un alacrán.



martes, noviembre 19, 2013

El humor está en el aire

Anoche se estrenaba "En el aire", la nueva aventura del gran Andreu Buenafuente en LaSexta (Atresmedia).
Volvían algunas señas de identidad de etapas anteriores, volvía Berto Romero a su lado. Y volvía el monólogo inicial repasando la actualidad.

Hoy, esta mañana, anoche mismo vía redes sociales, ya comenzaban las primeras críticas, las primeras subjetividades, respetables y adorables.

Los que más cera recibirán serán (no podía ser de otra manera) los nuevos colaboradores. A todos nos gustaría estar ahí y eso, quieras que no, enciende la ira y la "bifidad lingual". Sin embargo, dada la presión de trabajar al lado de los grandes, su estreno fue más que aceptable.

Es muy difícil ser original, es muy difícil llegar a todo el mundo, esto ya se asume de entrada. Pero la apuesta por hacer un programa en directo ya es digna de todo elogio, en esta televisión actual donde la postproducción te arregla un programa o convierte diez brutos anodinos en un producto de entretenimiento casi de culto: véase "Un príncipe para Corina" (Cuatro, Mediaset).

La tele actual, y más los programas de entretenimiento, practican la apropiación audiovisual, mostrando a través de su pantalla hallazgos más o menos graciosos o impactantes en el maremágnum global. Las nuevas tecnologías permiten encontrar vía internet un número inagotable de "tontás" a las que sacar partido a través de la televisión. "En el aire" también utiliza dichos hallazgos con mayor o menor fortuna, porque si bien es evidente que hay muchos hallazgos, también lo es que los usuarios de la red están de vuelta de casi todo.

Todo esto para decir que más allá de la apropiación audiovisual, con vídeos o fotos más o menos graciosos y más o menos bien comentados y más allá de los chistes que pasarán de brillantes a correctos y de correctos a brillantes constantemente, el humor del nuevo programa de Buenafuente está en el aire.

Anoche me senté a ver el programa y el simple hecho de ver a Andreu y a Berto replicarse, interrumpiéndose, mirarse ya generaba un universo humorístico reconocible y perpetuo. Por eso, todo el equipo de "En el aire" estará hoy currando a tope para sacar el programa adelante, para mejorar y despertar el interés y la risa de todo el que se siente delante, porque el "core" es muy potente.
Porque el humor de esta gente se siente y está en el aire. ¡Y esta noche más!







miércoles, marzo 27, 2013

Asun Serra


Uno conoce a Asun Serra y queda tocado con su energía. Su entusiasmo sólo es comparable con su talento en escena y su verborrea. Sí: esta mujer no para de hablar.
Conecta palabras, adjetivos y entonaciones de voz como nadie en el mundo mundial de todos los mundos posibles reales o inventados, cristianos, ortodoxos o marxistas.

A Asun le cuesta escribir los textos en papel. Dice que los imagina y los vomita en la cocina, en el coche o donde haga falta hasta subirlo al escenario y deleitar con su frescura a los que están al otro lado del micro. Y se obliga a inventar siempre, a no quedarse con lo que funciona ya, a disfrutar con cada línea nueva que tira al aire, a veces hostil, que la escruta.

Va de “maru”, de comprometida, de loca de atar. Pero sobre todo va de acá para allá. Y ahora, después de leer su sencillo y emotivo libro “Mujeres de alas rotas”, creo saber por qué.
Asun Serra busca sus alas, aquellas que tuvo y que ahora nota haber perdido a pesar de todo lo bueno que tiene.
Por eso es capaz de chuparse 500 kilómetros en una noche; llevar gafas de sol cuando aún no ha salido éste; subirse a un pub; llegar a besar a su pequeña; dormir lo justo; ducharse y salir de nuevo con el coche rumbo a no sé qué otra movida. Todo por encontrar sus alas.

Triunfó en su momento en la radio, luego hizo las américas, con tiros de por medio y tocada de vida sin envoltorio ni tenedor. Hace unos años pensó que esto de los monólogos podría funcionar y se lanzó a ello. Por medio se le cruzó la televisión, donde revolucionó y fue el alma máter (nunca mejor dicho) del programa “La tarde con Cristina” en la tele de Castilla y León.

Con tanta fuerza se lanzó que gana todos los certámenes que se propone y pierde también estrepitosamente aquellos que vienen cruzados por no se sabe muy bien qué maldades o asincronía emocional de la artista con la vida.

Esta chica promete y consolida, achucha y se relaja, compra pan y bebe cocacola. Es un ángel con alas, pero creo que no lo sabe.