viernes, febrero 03, 2017

Manu Kas: el humor como espejo

Manuel, Manolo, Manu Kas es ese tío de Vallekas que explotó hasta decir basta eso de ser de Vallekas, como si no hubiera más barrio, extrarradio, oxorradio, extraordirradio, religionarrio, y que tiene razón; porque Vallekas es especial y tiene esa autenticidad que la gentrificación ha eliminado de otras zonas míticas de Madrid.

Manu Kas es ese comediante frágil que se mueve sinuoso sin moverse, haciéndote una cobrita mientras actúa, mientras te las mete dobladas con sus reflexiones sobre el ser humano. Porque Manu no se anda con chiquitas (que también), y explora la naturaleza de eso que llamamos el Homo Sapiens como un entomólogo.

Manu es un espejo, porque habla sin pudor de sus miserias, te hace cómplice de ellas, porque son las tuyas y ríes porque sabes que no hay solución, que esas miserias que te plantea no tienen remedio. Que seremos así siempre, que volveremos a caer, que volveremos a renunciar, que seremos siempre carne de cañón, que no pasa nada, que nos resignamos, que peleamos como insectos ciegos contra lo irremediable.

Por eso Manu se retuerce mientras nos da la chapa, porque se sabe perdedor en la batalla, porque nos habla desde la derrota sin tapujos. Manu nos habla desde el mar revuelto a base de contradicciones, de frases hechas, de abandonos y de desaires. Desde ese mar que no le corresponde ni le quiere pero en el que no tiene otra cosa que hacer que estar, y mantenerse, y pelear, y sentirse ganador aunque solo sea con un micro pegado a los labios a modo de chaleco salvavidas.

Manu es muy grande pero se siente pequeño. Y ahí radica su grandeza. En su pelo revuelto, en su día después, en sus vasos llenos y vacíos, en su melancolía barata, en su pique ideológico, en sus redes, en sus hilos, en su tartamudez de arranque de frase.

Manu Kas dice cosas maravillosas en los textos grabados en Comedy Central (antes Paramount Comedy), que son la punta del iceberg de su talento. Porque Manu, apoyado en la barra, o con un teclado y un chat es prodigioso también, sin cortes, sin matices, sin ataduras. Manu es una bomba de verdad en un mundo sin norte, norteños ni brújula que entienda de humor.



Manu te pone en tu sitio sin pretenderlo, porque siempre está como de favor, como de paso, como sin merecerlo en un mundo lleno de perros de presa, de nauseabundos textos de mierda de animales que se extinguirán por inútiles. Manu es un lobo solitario buscando amor en un whatsapp lejano, un buscador de oro que espera la hora para ir al bar a contar sus lances, un buhonero de los pueblos deseando parar.  Manu Kas es ése, ese tío de Vallekas.




miércoles, enero 18, 2017

Buscando la Comedia: el documental

Martes 17 de enero. Interior. Noche.
Madrid. Cine Acteón. 
Estreno del documental "Buscando la Comedia". 



Llegamos a la puerta y aquello es peor que una boda, en el buen sentido. Es un no parar de saludos cercanos, abrazos, besos, presentaciones, manotazos al aire de los que están a unos metros y a los que no vuelves a ver en toda la noche. Se estrena en Madrid el documental de Carolina Noriega. Lo decimos así porque es el alma máter de todo esto y porque nos ha invitado amablemente, cosa que agradecemos desde el mismo alma.

Charlie Under nos pone una pegatina con su perenne sonrisa de sobrino malote y entrañable. Maika Jurado nos abraza. Luego, tras terminar el pase nos volverá a abrazar y contará que pensaba que el estreno era el miércoles, que ella había venido al cine a llorar con la de "lalalán" y que le extrañaba que tanto cómico hubiera decidido ir ese mismo día también al cine (esto es encontrar la comedia).

La sala está bastante llena, petada de cómic@s. Hay tanto ego allí reunido que tememos que pueda reventar el patio de butacas. Pero no. Hay ilusión y expectativa por lo que va a ocurrir, que se antoja bello y necesario.

Luismi, David Navarro, Raúl Navareño, Susi Caramelo, David Cepo, Gustavo Biosca, Jorge Guerra, Nene, Agustín Jiménez, Marielena y Juan de la Choci, Toni Cano, Víctor Parrado, Maru Candel y otros mil más andan de aquí para allá o tomando asiento.




Mientras, un tipo con un saxofón monta un show lleno de energía y buen rollo que hace plantearse a más de uno si lo de la guitarrita ya está de más y ahora lo que se lleva es rematar el show a golpe de viento. 

Sale Carolina, divina, reposada, nerviosa y feliz. Presenta el documental y nos ponemos a ello. 

El documental presenta, con Charlie Under como hilo conductor, aunque con poca presencia física, las preguntas que alguien que se aproxime al mundo de la comedia con cierto interés por dedicarse a ello se pudiera plantear. Y, a modo de episodios rotulados, una serie de cómicos de mayor o menor recorrido expresan sus opiniones, vivencias y reflexiones sobre ello. 

El contenido es ameno, toca muy de cerca, atina y desatina según el criterio de cada uno y esboza un mapa emocional del recorrido vital de un cómico: el proceso creativo, los miedos, la soledad del cómico, las anécdotas, el dinero, el éxito, la gestión de la vida personal. Todo el drama y toda la locura de este mundo tan apasionante y para el que casi nadie está predestinado a habitar. 

"Buscando la Comedia" intenta mostrar ciertos hilos a través de los testimonios de una gran variedad de cómicos: unos frustrados, otros de vuelta, otros viscerales, en la mayoría diríamos que con un puntito de decadencia sana pero de gusto por la elección, como el que toma un chupito de tequila sabiendo que el gesto posterior no delatará el placer que se siente. 

Cada cómico, sin quererlo aunque quiera controlarlo, se retrata. Se retrata incluso en lo que no quiere que se retrate. Ver a Toni Moog realizando todo su testimonio mientras se hace un tatuaje, al margen de lo que puedan aportar sus palabras, a Quique Macías con su copa de vino en una terraza, a Hovik con su cigarro y su mirada existencial y a la vez tan hepática de la vida, la locura lúcida de Luis Álvaro, las aportaciones impagables de Agustín, Goyo, Josema Yuste o Juan Herrera, la nobleza de Vaquero, la llanura de Danny Boy o Álex Clavero, la frescura de Maru Candel y el rencor sincero más absoluto del gran Gustavo Biosca, que se llevó de calle las palmas del respetable. 

Recogimos del documental mucho menos ego del esperado, salvo casos muy, muy aislados. Buenafuente fue muy generoso en sus palabras hacia los que nos subimos a un escenario. Joaquín Reyes desveló que para su mujer no es un referente o al menos no como para el resto de reyentes

En el documental también hubo mucho de contar todo eso que se come un cómico en soledad: los pinchazos, los kilómetros, los bares malditos, los hosteleros inapropiados, el público hiriente. También hubo mucho de contar que es la mejor profesión del mundo, la más mágica, la más audaz.

Se dijeron muchas cosas. Algunas recogidas así, a vuela pluma (y por eso no se entrecomillan, por no arriesgarse a que no sea literal) fueron:

-Abrir elementos frontera que están entre lo visible y lo invisible. Juan Herrera sobre cómo fijar la vista y hablar sobre algo nuevo.

-Las horas de soledad son muchas horas. (que no recordamos quién lo dijo). 

-Que estés condenao y atao a un maleducado. Sara Escudero hablando de lo difícil que es actuar en ciertos locales.

-Si eres artista y cero pelota tienes la vida hecha. Gustavo Biosca.

-Lo mejor, no madrugar. Carolina Noriega. Sobre cosas buenas que tiene el oficio de comediante.

-Si eres gracioso se abren las puertas del cielo. Agustín Jiménez. Que estuvo muy sabio en todo lo que dijo.

-Mi rollo de pasao y a la vez inteligente y daliniano. Gustavo Biosca sobre su manera de actuar y su ombliguito, dicho sea de paso.

-Para ser cómico hay que ser gracioso, digo yo. Hovik. Directo como siempre. 

-Eres un analfabeto funcional; no vas a aprender de mis chistes. Quique Macías, sobre cierto público con el que es mejor no combatir.

-Yo no puedo vivir sin actuar. Quique Macías en otra declaración de intenciones.

-El escenario es tu zona de confort. Joaquín Reyes.

-El verdadero cómico sólo es cómico. Biosca se enredó aquí en la digresión sobre que si, por ejemplo, eres guionista en un programa de televisión, ya no eres cómico. Podríamos poner unos cuantos ejemplos de cómicos que son guionistas y son cómicos sin ser "sólo cómicos", pero bueno.

El documental, en líneas generales, mostraba algunas carencias técnicas, tanto en lo visual como en el mapa sonoro, pero el contenido era suficientemente potente para que esto pasara a un segundo plano. Destila pasión y mucho esfuerzo y hay que recomendar fervientemente su visionado para entender, sobre todo, qué pasa por la cabeza, el corazón, las ingles y, sobre todo, las tripas de una persona que se dedica a esto de hacer reír subido encima de un palé, un remolque o las tablas de un teatro. Sus miedos, sus atrevimientos, sus soledades y sus franquezas.

Carolina y sus colaboradores pueden estar satisfechos, el proyecto era descomunal. Cerrarlo y estrenarlo habrá sido un dolor. La verdad sólo la conocen ellos. Verdad y Dolor. Soledad y Público. Éxito y Pinchazo. Ego y Compañerismo. Todo esto y más. Eso sí: siempre nos encontraréis buscando la Comedia.

Foto de Marta Malo


domingo, septiembre 18, 2016

Rocktiembre 2016: lo bueno y lo malo.

Rocktiembre 2016 en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid. Sábado 17 de septiembre. La primera edición del festival fue en 1978 en la plaza de toros de Vistalegre. Ya ha llovido. Aquello se gestó en la mítica sala Silikona.


Comenzamos con un horario algo anglosajón: a las 18:00 amenazan con empezar los Coz. El acceso para los que tenemos entrada para el ruedo consta de 2 o 3 personas cacheo en mano. Resultado: cola de veteranos rodeando al Yiyo, al metro, a los señores agentes del orden y a los puestos de pipas y cocacolas que no venden nada (bueno, cerveza en bolsa sí).

Mazo de peña entra tarde (la culpa es nuestra por no estar allí a las 16:00, seguro) aunque los de la organización han agilizado bastante el paso de toriles.

Al entrar en el ruedo vemos la parte del tendido (o sea, la grada) bastante llena y no sabemos por qué se nos ponen los pelos como escarpias (la piel de gallina para los no metaleros). Sin embargo Coz ya está tocando y el sonido, siendo generosos, es horrible. Aún así mucha gente goza del concierto, porque a lo mejor hace 20 años que no va a un concierto o porque no ve a Juan Márquez hace 40 o porque han venido a pasárselo bien y nadie va a impedírselo.

A las 18:45 Coz se ha retirado ya con el ruedo medio lleno y gente aún entrando y el tendido no demasiado revolucionado. Los minis a 9,5€ van cayendo y la tarde se va poniendo algo fría cuando entran en acción El Pirata y El Mariskal a animar el cotarro (curioso que pincharan un tema de Obús y otro de Maiden y que fuera de lo más coreado por el personal).



Presenta a los míticos Topo con José Luis Jiménez y Lele Laína ex, ambos, de Asfalto. Por supuesto "Vallecas 1996", "Marea Negra" y "Días de Escuela" (de su etapa con Asfalto). Músicos buenos, sonido un poco mejor y mucha gente de 50 para arriba jaleando, fumando porros y atusándose el pelo cano, el que podía.

Tras Topo y ya con ganas de entrar la luna en concierto salieron los chicos de José Carlos Molina: Ñu con el "Preparan". Mejor sonido y buena puesta en escena con la colaboración de Judith Mateo al violín en algunos temas. Como siempre "No hay ningún loco" nos volvió locos a todos y no nos defraudó tampoco el bueno de Molina con su despedida en plan (no me dejan tocar más y esas cosas de ego que tiene el chaval). Así que nos quedamos sin "Tocaba correr".



Ahora salían Asfalto, con todo el grupo en plan boda ibicenca, blanquitos con un rollito como pidiendo Sonorama o FIB a gritos. Reconozco cierta crueldad en el comentario que viene pero todos los grupos de este festival deberían aceptar que el 99% del público pasa olímpicamente de sus trayectorias musicales más allá del 92, cuando la Expo y las Olimpiadas pusieron a España "en su sitio". En un festival me dedicaría a tocar todos mis éxitos de aquella época, la que la gente desde el tendido reclama; la que la gente del ruedo coreará; la que la gente apela desde la nostalgia de lo que no volverá; y se sonríe y queda con gente que hacía tiempo que no veía y quiere su banda sonora otra vez allí, en directo, compartida con los artistas que lo hicieron posible. Todo lo demás es paja.

Asfalto también tocó "Días de Escuela" (no sé si ha pasado alguna vez, pero nos resulta curioso). Derecho tenían, está claro. También sonó "Rocinante", ese tema que siempre nos chirría a pesar de reconocer que es bueno. Y también "Más que una intención" que más adelante versionarían Mägo de Oz en aquel disco de rarezas "Belfast". Estuvo bien, con un sonido muy limpio y actualizado.

Tras Asfalto los seguramente esperados por muchos Barón Rojo. La vergüenza ajena que sentimos en Getafe en el festival "Cultura Inquieta" la volvimos a experimentar esta noche. Primero porque para un grupo que está en ruta constante se hace imprescindible que para este evento, Rocktiembre, te prepares temas que no van normalmente en tu setlist, para sorprender, para flipar, para encandilar a tus seguidores y dejar con igual gusto a todos los que hacía años que no sabían de vuestra vida. Y segundo porque la voz de Carlos de Castro, llena de gorgoritos y con una falta total de garra y presencia escénica hacen que se sufra con cada temazo de estos mitos del rock duro en español. Es lamentable. La pregunta es si no sería más bonito contratar a un vocalista como dios manda, como han hecho otras bandas, que intentar ser un remedo de Sherpa o de ti mismo con muy poco gas. Desconocemos las razones internas pero el público no se merece esto: preferimos un cover, la verdad. Y para hacer un bolo más mejor te quedas en casa.



Y llegó Burning: 10 músicos con Johnny Cifuentes a la cabeza desplegaron el gran show de la noche. De principio a fin hubo rock, estilo, rollings, casticismo y alma en un concierto que mereció la pena corear de cerca. Sonaron, por supuesto, "¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?" y "Mueve tus caderas". Por allí andaban Mariano Muniesa, Óscar de Lujuria y otros ya peinando plata pero con el mismo espíritu de siempre.

Acabó el festival con un Mariskal entregado a las masas y contento de haber conseguido juntar a tanta gente en Las Ventas, con un Pirata también contento y con una bochornosa sorpresa final. Algunos con cierta gana, otros con ninguna y la mayoría sin tener ni puta idea de la letra, se marcaron una canción casi en plan nochebuena del gran éxito de Moris "Sábado a la noche". Ninguno de los que habíamos pagado la entrada nos merecíamos tal despedida, con Cachorro y otros haciendo que tocaban la guitarra y sin orden ni concierto todos. Una falta de respeto. Eso es lo que fue.

El festival seguramente había que hacerlo, seguramente mucha gente disfrutó de lo lindo y solo por ver las sonrisas cómplices de toda la plana de veteranos anoche en la plaza y que pisaron hace más de 30 y 40 años los garitos de Madrid y media España habrá merecido la pena. Todos estos supervivientes de un mundo de democracia incipiente, falta de comprensión de las autoridades y mucha droga mal controlada llenaron el país de buen rollo y ansias de libertad. Solo por eso mereció la pena acudir a este Rocktiembre que tiene que pensarse que no todo vale y que la gente se rasca el bolsillo para ver algo mucho más grande. A pesar de reconocer el gran esfuerzo y lo difícil de levantar algo así.

Bonito el recuerdo constante a ese primer Rocktiembre con fotos de la época y bonito también el recuerdo a Cucharada y Manolo Tena y otros que también se fueron.


Y por encima de todo:
Ahora tú qué pensarás, si cuanto más me oprimían más amé la libertad. 

lunes, junio 20, 2016

Nos pasan por encima: El cómico y el arroz

El mundo de la comedia es como el arroz: puedes hacerlo como lo hacía tu abuela, echarle soja, comerlo de un día para otro (ya llevo la lista de 3 y debería parar pero...), que se agarre un poco, probar cómo queda con cilantro o esas mierdas de los restaurantes caros y fashions o hacerlo como te dice tu jefe, si eres cocinero o quieres entrar en ese famoso restaurante para convertirte en encargado de sala o chef con estrellas.

Da igual. La comedia, como el arroz, la puedes hacer como quieras. Lo importante es que se pueda comer. 

El mundo del stand up comedy, de eso de subirse a un escenario a pelo, con tu voz, tus pensamientos, tu escaleta en la cabeza y tu tripa dispuesta a ser abierta en canal es como todos esos arroces. Y si eres uno al que le gusta cocinar o más allá de eso quieres vivir de ello tienes que asumir una cosa: te van a pasar por encima. Tarde o temprano tu brillantez se convertirá en costumbrismo, tu comedia en pose y tus galones en harapos como paños de cocina que aportan más olor que limpieza.



Ser consciente ayuda a no morir de envidia, a alegrarse de los éxitos ajenos y a valorarlos en su justa medida. A veces es suerte, a veces sexo anal pero quizá haya que entender que sobre todo es trabajo. Dedicarle horas a tener presencia, a escribir, a probar, a viajar, a valorar lo que haces y a mejorarlo. 

Ver gente apenas conocida hace nada como Patricia Espejo pisando el escenario de El Club de la Comedia te llena de envidia y alegría, porque la has visto con los brackets puestos haciéndose su OpenMike en Paramount Comedy o a Eva Soriano hace nada defendiéndose de suegras-hecklers con su actitud profesional y sus manos de actriz. 

O ves a Miki Dkai en la gira con los grandes o a Dani Piqueras en Likes de #0 o Iggy Rubín de guionista de Buenafa o a Denny de estrella del canal Central o a Gabri Calzado en la cima del audiovisual y subiendo.

Ves a muchos que estaban ahí abajito, buscando, mirando, rodando por el suelo, que dirían los Leize. Y es un orgullo haber compartido escenario con ellos, cañas y críticas.  

Y vendrán más y más, como Edu Santamaría o Simó Martí desde Valencia, que harán tu comedia vieja y tus canas serán mimbres para su cesto de la ropa sucia. Nos pasan por encima. Sí.

El que crea que esto va de llevar más tiempo no sabe dónde se ha metido. Hay much@s cómic@s. Brillantes hay unos 10 o 12. No te pasan por encima. Eres tú, que estás en la toalla de Playa Comodidad, mirando Facebook para criticar y quejarte. Mirando los followers del de al lado sin pensar que lo mismo Twitter te quedó grande, como a los abuelos el GPS, que les hace coger vías de servicio y llegar más tarde.

Lo bonito aquí es seguir haciendo arroz, en un teatro para 400 personas y al día siguiente para 30 en un bar de barrio y escuchar las risas, ver las sonrisas y sentir los aplausos. Agradecer cada uno de esos plas! plas! que te hacen feliz. 

Lo bonito es que cuando alguien te esté pasando por encima le sonrías, alargues el brazo y le digas:
-¡Toma, para el camino! Un tupper de arroz.




viernes, junio 03, 2016

Flooxer y las Series

Celebran los chicos de Flooxer la presentación de contenidos de ficción o su consolidación en formato webserie: Series Flooxer. 

Nos muestran en los Cines Callao, presentado por un laxo Quique Peinado (suele pasar cuando estás hasta arriba de curro) 5 episodios de 5 contenidos para la web. A saber: "El Partido", su segunda temporada, ficción política con Facu Díaz de reportero nada dicharachero pero con parecido a un Muppet más. 


"Temporada Baja" con un dolor de hija y padre desmemoriado y algo de crueldad de por medio. Seguro que mola, el capítulo elegido no tanto. "Entertainment" (segunda temporada) de los chicos de "Malviviendo" intentando hablar de sí mismos con gracia y con falta de algo que no faltaría si no pensamos en los fans cuando creamos algo. El final de "Dos Salaos", con los VengaMonjas Esteban y Xavi y el Fernando Arrabal del posthumor o del humor directamente que es Miguel Noguera. 

Y para guinda del pastel creativo no commons "Paquita Salas", con un "a star is born" llamado Brays Efe que llena la pantalla de talentoso desparpajo con mucha inside joke y mucho derroche de producción. SPAM!



Total: cinco piezas con mucha gente joven, mucho talento y muchas ganas de partir la pana con esta plataforma que en pocos meses ha hecho las cosas muy bien.

De momento muchos formatos, muchos contenidos, que es lo que hace falta, y poco a poco iremos viendo los que sobreviven, los que se van reajustando, es un campo aún por cultivar. No hay que cerrarse a nada pero ya hay que ir viendo quién es un cantamañanas y quién tiene talento, formación, ganas de trabajar y de contar algo interesante (no los distingues por la ropa y la pelu, porque van todos igual). 

Lo que es el evento en sí se puede calificar de pelotazo. Mucha gente, buen rollo, caras de la industria y cerveza, que no falte. Seguimos creando...






miércoles, mayo 25, 2016

Breve reflexión sobre el Ministerio del Tiempo

En este nuevo flujo televisivo fragmentado, hipertextual, viral si se quiere, parece extraño pero sigue ocurriendo el mismo encantamiento alrededor del televisor: la convocatoria. 



Hacía mucho tiempo que esto no pasaba en el salón propio y es de honestos reconocer que El Ministerio del Tiempo (TVE) se convirtió en cita ineludible cada lunes que nos llamaban a ello. 

Todos los capítulos sin excepción han dejado algo dentro, como esas películas que de niño te descubrían nuevas formas de ver el mundo, nuevas maneras de contar o nuevos paisajes.

El Ministerio del Tiempo ha sido como un big bang televisivo con su universo expandiéndose por todos los lados. Miles de críticas positivas, premios (la mayoría aún por caer), fanarts con los ministéricos detrás, incluso un libro publicado desde la privilegiada mente de la chica que más sabe de televisión en España como es la profesora Conchi Cascajosa. 



No nos hemos documentado para escribir estas líneas pero la repercusión de la serie ha llegado a la universidad a una velocidad brutal para la perspectiva reposada que hay que tener a la hora de analizar los temas. Pero El MdT ha arrasado con todo. Ha hecho de su virtud necesidad de estudio. 

Quizá la primera serie con un auténtico o al menos visible showrunner en España. Javier Olivares llevando las riendas suyas y también ya las de su hermano, que lamentablemente se fue, avisando y demasiado pronto (seguramente ahí nació el Tiempo). 

Una serie con un potentísimo guión. Para los que nos gusta escribir nos encanta que una historia nos sorprenda, nos seduzca y nos deje KO en nuestras conjeturas. Quizá sea un Ministerio del Tiempo donde el viaje temporal se antoja su McGuffin particular. De hecho las paradojas temporales siempre llevan al enredo de los que insanamente se quedan sólo a escudriñar los lapsus o defectos. El MdT va más allá: es un viaje para proponernos un juego. Un juego con tantos niveles narrativos como puertas han de atravesar sus poco avezados protagonistas. Una serie que, sin perder su trama principal y subtramas interpela constantemente al espectador, no sólo Felipe II (Carlos Hipólito) en el último capítulo. El reto metatelevisivo, autorreferencial con el propio medio, con el propio lenguaje audiovisual, con la historia de la televisión en España engarza grácilmente con la historia también de España. Pero para contarnos qué.

Se podrán hacer cientos de lecturas, re-lecturas y reelaborar conclusiones una y otra vez. Aquí nos atrevemos a decir que El Ministerio del Tiempo nos habla de la soledad del Hombre. El ser humano errando por su historia en espiral. Una espiral por la que vaga y cambia de época para volver a la misma sin poder cambiar nada o cambiando sin saber lo que cambia. Un viaje donde por más misiones y puertas que atravieses te lleva al mismo punto: tú y tus circunstancias, que decía aquel.

Comenzamos la serie comprando el punto de vista de Julián, contemporáneo nuestro. Compartimos su aflicción y sus chascarrillos. Y según avanza la historia tanto el soldado Alonso como la sabionda de Amelia nos acaban atrapando. Nos atrapan sus incertidumbres, que también son las nuestras. Porque somos frágiles. La entereza de Amelia y su drama personal es, sin duda, una de las líneas más sólidas y profundas de la serie, siempre recordándonos la certeza de la muerte.

La serie intenta, dentro de esta fiesta audiovisual, mantener un equilibrio entre las tramas personales, las episódicas-autoconclusivas y las serializadas; también entre el tono dramático y el cómico. Quizá en algún capítulo, como el de "El monasterio del tiempo" de la segunda temporada, está a punto de quebrarse hacia la risión. Pero por encima de todo transpira un trabajo brutal en todos los aspectos. Vemos a gente disparar de verdad, heridos de verdad, gloria y muerte de verdad, entornos naturales aprovechados, postproducción que nos permite ver navíos, acueductos a medio hacer y mucho románico. 

No participamos de continuar la narración fuera del relato televisivo. Vemos el capítulo y lo demás no nos interesa. No somos muy dados al concepto transmedia, vaya. Pero sí si como transmedia incluimos la exposición en la Universidad Carlos III de Madrid, los making-of o el arrasador seguimiento en Twitter.  

En definitiva estamos ante algo más que una serie excelente, estamos ante un cambio de paradigma. 





martes, mayo 10, 2016

Una muerte improvisada

Volvemos por el blog. Ese espacio de escritura en el aire, volátil, corregible. Volvemos para hablar de literatura. No somos críticos literarios, ni tenemos toda la Historia del Arte a mano ni metida en la tocha. Somos lo que somos, pero leemos con gusto.

Dicho esto, anoche volteamos la última página de "Una muerte improvisada" (Juan Solo, 2015) editado por Cloverdale. De esos libros blanditos que da gusto manosear.

"Una muerte improvisada" es, ante todo, una novela de las que atrapa. Podríamos decir, si atendemos a su contenido, que nos encontramos con una novela policíaca, costumbrista, negra y todo eso que sirve para clasificar y acotar y que normalmente limita pero ayuda a la hora de colocarla en una sección de la librería u otra.

No queremos clasificarla. Mejor.

Es una historia muy bien contada, muy audiovisual, con un personaje muy de western, perfiles psicológicos bien trazados, emoción. Con un montaje paralelo, que patentó para el cine D. W. Griffith y que, como en aquellos films, convierte el relato en una montaña rusa de tensión. 



Juan Solo se estrenó en esto de la novela con "El hombre sin brazos" (2013). Una historia también brillante que sin embargo sufría, como el reconocido guionista Carlos Molinero cuenta en sus seminarios sobre las historias a las que se enfrenta él mismo, en el medio. En todas las historias pasa algo en el medio. Sabemos cómo vamos a empezar y cómo queremos terminar (no siempre) pero "en medio" pasa algo y se sufre por ello. Juan resuelve muy bien ese sufrimiento pero al menos este que escribe lo notó al leerlo. 

En "Una muerte improvisada" la estructura narrativa es simplemente brutal. Leyendo "Una muerte improvisada" se recuerdan las primeras de Pérez Reverte igual que con "El hombre sin brazos" al embrujado detective de Eduardo Mendoza. Pero ante todo está mi estimado Juan Solo. Su voz camuflada en cada uno de los personajes, viviendo vidas que en parte son suyas y en parte de otros. Retratando, observando, jugando con las palabras, con ganas de escribir bien. 

Y de entre todas las voces de "Una muerte improvisada" nos obliga casi a quedarnos con una, de la que aprendemos a vivir y a emocionarnos. Al menos anoche, a las 5:00, tuvimos que pasarnos el dedo por la pestaña inferior y recoger alguna lágrima, por lo vivido junto a sus páginas y por lo que se termina. 

"Through the desert of truth"