jueves, noviembre 22, 2007

Evento Blog 2007

Mañana viernes estaré en Sevilla, en esta nueva edición del Evento Blog España. Que seguro supera la gran edición pasada.



Intentaré aprender y aportar todo lo que pueda aunque realmente, cuando uno va a un congreso, evento o feria de lo que sea, va a ver si pilla de todo lo que salga gratis (pegatinas, pósters, folletos, monográficos, cafés, bollitos, tapas, cerves) y a hacerse fotos con todo el que pase por allí, que también es gratis.

Somos así. Vemos una cola de gente en la playa y un chavalito sacando zumos de una nevera y nos ponemos a la cola. Pero nos ponemos tres y cuatro veces, que luego, como vamos en bañador, vamos intentando hacer una repisa con los brazos cruzados, la barriga sacada y las tetas, mientras llevamos otro mordiéndolo por el tapón.


Pero eso sí, vas por la calle y un inmigrante te quiere dar un papel publicitario y le haces un quiebro o te torsionas como si fuera a pegarte algo. Como estás en la calle y es un inmigrante...

Pero si vas a un congreso es diferente: allí los papeles son más grandes y llegas a tu casa con cinco bolsas llenas, arrastrándolas, que parece que traes los reyes de toda la familia.

Lo bueno del Evento Blog es que en lugar de papel habrá mucho "link", aunque espero que también mucho "drink".
Mira, se me acaba de ocurrir una alternativa al Beers&Blogs, el Links&Drinks.

En fin...

lunes, noviembre 12, 2007

Zeb 2.0

En un alarde de innovación tecnológica voy a meter música en el blog. A ver qué tal.
Siempre le he dado importancia sobre todo a la palabra escrita y en ello me he amparado para que el tono naíf de mi página no pareciera resultado de mi ignorancia al respecto de lo que se llama ya Web 2.0, que a este paso se llamará 3.0 o 1000.0, o en vez de Web , Zeb 2.0.

Y es que va todo a la velocidad de la luz, es como si Superratón manejara los hilos uerrelenianos con la misma facilidad que yo me canso del curro.


Va todo tan deprisa que ahora no compramos algo por lo que en sí mismo tiene de utilidad sino por lo que nos dicen que hace además de para lo que sirve.
Así, compramos un móvil antes que otro si éste lleva cámara incorporada (si hace vídeos, mejor) o con mp3, para escuchar música, independientemente de cómo funcione de aparatosamente como aparato telefónico.

Antes, a lo sumo, se compraba en casa una enciclopedia donde se encontraba con la mayor facilidad del mundo el vocablo más raro que el vendedor quería buscar o la información económica del estado más lejano que el vendedor quería buscar aunque, por ejemplo, no viniera la palabra “embaucador” o el número de habitantes de Cuenca.
O venía tu padre con una alfombra que un señor en babuchas le había regateado a la salida del mercado como si fuera Ronaldinho en el anuncio de Danet y que luego no sabías dónde ponerla y acababas forrando la tapa del váter con la más antigua.

Pero ahora todo tiene que ser comprado con algo atractivamente complementario. No puedes ir a una tienda y llevarte un simple aparato de radio sin que el dependiente te comente, entre airado y asqueado que “Por 20 euros más se lleva usted esta radio-cd-despertador con dispensador de hielos, ideal para botellón”.
No puedes ir a una tienda de colchones y decir: “Quiero un colchón que esté bien”. El vendedor te puede echar a patadas si no quieres escuchar su locuaz discurso sobre los colchones de látex, los que duran 30 años y los que respetan los volúmenes en la cama.

Ahora la gente va al MediaMarkt como el que va a hacer la compra de alimentación, pero en lugar de galletas, mandarinas y yogures; latas de atún, tomate frito y cerveza, llena el carrito de cámaras de fotos, teléfonos inalámbricos y tarrinas de DVD’s; juegos para “la plei”, para la nintendo-ds y el karaoke.
Y luego, en lugar de comprar pilas o gominolas en los "stand" que hay cerca de la caja, pillamos fundas para mandos a distancia o cargadores de baterías.

Ahora queremos auriculares que valgan para hablar por el móvil y que baje la música cuando suene y a este paso tendremos un ipod metido por el culo para que nos suenen las tripas a Paulina Rubio, tiempo al tiempo.

jueves, noviembre 08, 2007

Al final muere

Ayer ví El Orfanato. No voy a decir eso de “Al final muere”. Esto es algo que le gusta mucho decir a la gente y luego, para arreglarlo, te empiezan a decir que no es así exactamente y ya te explican, que es casi peor, porque se nota claramente qué parte se están inventando y qué parte no, con lo que, sumado al trailer-revelador, casi no te merece la pena ni bajártela con la complicidad de Telefónica.

Otros, más cautos, te van dando pistas vagas casi mordiéndose la lengua: “Se parece mucho a esta peli” o “el final es como esta otra”, o empieza que parece esto pero al final es lo otro.
Uno ya no sabe si dejar de tomar café con los compañeros o hacerles tomar a ellos uno tras otro hasta dejar la máquina sin vasos o palitos.

Esta urgencia por saber y contar hace que a uno le resulte muy complicado hablar de sus proyectos de ocio a corto o medio plazo.

“Este finde vamos a ir a ver el nacimiento del río Mundo”.
-“Pues es una pena porque cuando está bonito, bonito, es en primavera…ahora vas a pasar más frío que otra cosa”.
¡Hala, a tomar por culo el finde rural!

“¡Ay!, esta peli me apetece verla un montón pero ya no está en los cines”, dice la chica.
“Si quieres te la grabo, que yo la tengo en mi disco duro de ocho mil millones de Gigabytes”, dice el amigo.
“Vale, a tomar por culo regalo de cumpleaños que tenía ya comprado”, piensa el chico de la chica.

“Este sábado vamos a ir al centro comercial a comprarnos una televisión con TDT integrado, e ibuprofeno regulable por fibra óptica con resolución de 2000 millones de casi se te corrige la miopía de mirar la pantalla de 80 pulgadas de vapor líquido”.

-“¿por cuánto?”, dice el compañero.

-“por 599 euros”.

-“¡Bua!, yo tengo un colega que la misma, la misma, le costó hace 2 meses 499,95…además ya está anticuada”.

A tomar por culo compra de televisor, eso sí, que sepas que al final muere.


pd: Por cierto, merece la pena ir a ver "El Orfanato" ( y eso que yo soy más de Pixar que de otra cosa). Por primera vez en un megacine, pude ver una peli en el más absoluto silencio.


martes, octubre 30, 2007

La rata

Soy, salvando las distancias, una rata.

Sobrevivo en las cloacas y el instinto de supervivencia me hace saltar del barco cuando hay peligro. Por ejemplo, un incendio.

Para qué quedarse, para qué ser un héroe. Las ratas nunca somos héroes. Al revés, tras apagar el incendio, el capitán al vernos diría: “¡una rata!”…y nos daría de escobazos o arcabucazos…hasta eliminarnos o hacernos, paradójicamente, saltar del barco.

Nunca seré capitán (ni tampoco marinero, ni tengo nada que ver con la canción de “La Bamba”; tampoco voy a estar todo el día escuchando el “Master of Puppets” pero vamos, que “La Bamba” como que no). Así que, una vez asumida mi condición, me entrego al arte de buscar comida, refugio y perpetuar mi especie. Que es a lo que vine.



Y dejo las patochadas para los papanatas.

El caso de Ratatouille (ratatuli, lo llamo yo, igual que mi madre dice Clin Stanbod en lugar de Eastwood porque le sale así) es un caso especial y horripilante. Un mal ejemplo, una rata chef. Y del chef al chief va un paso. Mal ejemplo, porque nos podemos hacer ilusiones, como cuando vemos Fama y un negro macarra acaba triunfando a pesar de ser un inadaptado o cuando vemos a Ralph Macchio (que no es Rafa Macho, no me jodas…ha sido el seis penalti y expulsión) haciendo el dar_cera-pulir_cera mientras la versión oriental de Mr.Magoo le mira abstraído para conseguir al final darle cera al chico-guapito-malo y quedarse con la chica-guapita-ingenua.




Malos ejemplos para los tiempos que corren y han corrido siempre. Si ves una bota venir hacia ti, corre todo lo que puedas, igual que cuando veas una carga policial, que no basta con echarte a un lado y levantar las manos mientras dices :”Yo no he hecho nada”, las hostias te las vas a llevar igual.

Por eso salto del barco, porque no me lo creo. Y mientras salto veré cómo los perritos domésticos se intentan quedar al lado de su amo, en un acto de no sé qué lealtad mal entendida y por supuesto, nada correspondida.


domingo, octubre 28, 2007

Cada uno es como es

Se me ocurre hablar del puto cambio de hora que dará para más de una conversación absurda de desayuno o ascensor: "¿Entonces las 6 ahora son las 7? y se hace de noche antes, ¿no?".

Se me ocurre hablar del mundial de Fórmula 1, el nuevo opio del pueblo, viendo cómo se gestiona últimamente el fútbol (deportiva y peseterilmente hablando). Todos expertos pegados al televisor, sea la hora que sea, como mi amigo Sergio, y todos opinando.

El conductor que me trajo el otro día pilotaba bastante, en todos los sentidos, y me dio una charla de lo más pedagógica sobre Alonso, Hamilton, Raikkonen y todo lo que encierra la fórmula 1 y las otras fórmulas, los rallies. Y cómo un colega suyo de toda la vida cogía las curvas a 190 por un puerto que hay cerca de su pueblo. Y claro, el muchacho consiguió su sueño: Correr en competiciones. Pero no tuvo suerte ni el dinero necesario, porque esto de los coches es como lo de los toreros: o vas con la pasta por delante o ni puto caso al talento (quizá se podría extender a cualquier disciplina esto último).
Al final el colega acabó de taxista, lo cual le permitirá seguir cogiendo curvas a 190 y cobrar por ello, no está mal. Yo, de todo este lío, me quedo con este post.

Y mientras tiendo la ropa oigo a mi vecino Sr. Crispado elevando el tono de voz como sólo los padres de familia cabreados y con patente de corso saben: "Cada uno es como eees, claro, cada uno es como eeees, pero yo le digo: 'Esto lo haces porque lo mando yo', porque tiene que haber una autoridaaaad, que es un acto de amoooor". Algo así decía Mr. Torture a su mujer para explicar su método "educativo". He estado por sacarme el ipod al tendedero y dejarme llevar por lo último de Calamaro, pero ya me quedaban tan sólo dos camisetas que tender, así que tan sólo tarareo "Love me tender" en plan Elvis-Bono, o sea, marcando la "j".



Y ahora, ya dentro de casa, pasando frío mientras pienso qué hacer con la tarifa nocturna, la potencia contratada y las mantas, me da por pensar que nos hemos vuelto locos, los "apóstoles de Gore" incluídos, porque yo me ponía ahora mismo una estufa de carbón y me hacía unas castañas pilongas en el salón, con dos cojones.
Por cierto, "Los apóstoles de Gore" suena a secta o a peli primitiva de Peter Jackson.

Por otro lado recuerdo, mientras escribo, la parida que dijo mi colega David en su última actuación: "Los magos...no tengo nada contra ellos, pero vamos, que podían cambiar un poquito los números. Por ejemplo, cogen un pañuelo, se lo meten en la mano y sale una paloma...y digo yo...sé original, hombre y métete la paloma en la boca y sacas el pañuelo por el culo...no sé...innova un poco".

Ahora releo el post y no sé qué título ponerle, "cada uno es como es", pienso, mientras me compadezco de los que siguen bajo la imposición de métodos educativos.

pd: Como los Héroes ya se han ido, quizá para no volver, incluyo aquí uno de los múltiples vídeos que circulan por youtube, por aquello de no haber contado nada sobre el concierto y por hacer buena la frase esa de las mil palabras.

martes, octubre 16, 2007

A los que saben

El concierto de Héroes fue tan cojonudo que mejor no hacer ningún comentario.

Dicho esto y siguiendo en mi línea cascarrabias-laboral, me sale retratar a "los que saben". Es un poco reiterativo el tema, digamos que al mismo ritmo que éstos exharceban los nervios del más reposado trabajador.

Frases como "Por favor, prueba los cambios antes de subirlo todo a producción" o "Cuando vuelva te quiero ver mirando otra página" o "No funciona nada" pueden parecer más o menos normales así, fuera de contexto.

Vamos pues al contexto:
El trabajador hace unos cambios, los prueba y los sube a producción. El personaje "El Que Sabe" ( en adelante "EQS") se va presto a cubrirse de gloria haciendo suya la ejecución de dichos cambios. Pero aquello no funciona, porque no están haciendo las cosas como se deben hacer y debería "SABER" hacer. Resultado: e-mail con retintín, soberbia y falta de tono.
"Por favor, prueba los cambios antes de subirlo todo a producción".

Esto hace perder muchísimo tiempo al trabajador intentando ver qué ha podido pasar y, puesto que el "EQS" está convencido de que sus maniobras son correctas, cualquier comentario al respecto o sugerencia de una incorrecta es contestada con doble ración de soberbia y falta de tono (ya el retintín sobra, porque va a saco a por el trabajador).

Estas circunstancias demuestran que el "EQS" es un gilipollas total, parcial, periódico puro o mixto, pero un gilipollas a fin de cuentas.

Otro contexto:
El trabajador está repasando una presentación con su EQS. Éste le interrumpe constantemente con comentarios estúpidos del tipo: "En lugar de decir 'este punto' di mejor 'este item'" y chorradas parecidas. EQS tiene que ir a cambiar el ticket del parking, porque se le pasa la hora del aparcamiento, que pagará la empresa, por ser EQS, claro. Cuando vuelve, el trabajador le espera paciente en el mismo punto en que lo dejaron. El EQS se lamenta: "Pero bueno, sigue tú"...y se prepara para volver a ausentarse otro período corto de tiempo, antes del cual eructa: "Cuando vuelva te quiero ver mirando otra página".

La tocada de huevos es monumental, sobre todo para los que ya se los exploraban con interés práctico mientras el EQS todavía era un proyecto de imbécil en las santas mentes de su progenitores, que algo también habrán contribuido a crear tal ser. El Padre SabeloTodo ("EPST") y La Madre Más Que Sabidilla ("LMMQS")...puede ser, lo consultaré con Punset a ver qué opina de tal combinación).



Así, con tales desmanes laborales, que tanto consentimos como callamos, no me queda sino imaginar que nosotros también somos unos auténticos Héroes del Silencio.




jueves, octubre 11, 2007

Volando voy

Es curioso cómo están planteados los vuelos de corta distancia. A saber: Hay que estar una hora antes en el aeropuerto, recoger la tarjeta de embarque (que el barco no lo veo por ningún lado, pero bueno) y luego esperar no sé cuántos minutos a que salga el avión.
Si el viaje se te da más o menos normal, es decir, si se te pasa volando, llegas al aeropuerto de destino a la hora prevista. Pero queda la ruta rodada del avión, el autobús y luego dar largos paseos, bolsa de mano en mano, por los pasillos del puerto aéreo.
Y todo, al final, para coger un taxi que, tras una hora de camino, te cruje y te deja en tu casa o en tu lugar de destino: hotel, oficina o descampao.
Total, que empiezas a valorar el patinete como medio de transporte ideal: Contamina menos que las toxinas de Al Gore, te ayuda a estar en forma, y tarda lo mismo que el avión. Todo ventajas.

Hoy, mientras volaba, y por aquello de relajarme un poco, me puse a mis Héroes para también recrearme en la suerte de tener entradas para el superconcierto del día doce.



Mi sorpresa fue que, al pasar por una zona de turbulencias, nada turbolover dicho sea de paso, sonaba en mis auriculares: "la caída pierde altura...por momeeeentos...por momeeentoss...por momeeeentooooos...por momen...toooooosss". Y claro, a uno que no es como la baronesa Thyssen, es decir, de piedra y con pico de pato, le da por pensar.


Pero bueno, al final, eso: Aterrizar, pillar autobús y dar paseos por el airport, eso sí, tarareando que: "Volando voy, volando vengo...volando voy, volando vengo...por el camiino...yomentretengo...".

A gusto...


La respiración contenida

De un día para otro vino la hostia y cortó la respiración. Un virus malo, malísimo, llega, se expande, mata, colapsa. De un día para ot...