La Navidad III (Los Regalos de Reyes)

Uno siempre se planifica para que no le pille el toro, pero al final te pilla el toro.
A continuación voy a relatar algunas fases de la búsqueda de regalos de Reyes.

Primera fase:
Estamos de vacaciones en pleno agosto en un pueblecito que parece que no es turístico y vemos un puesto de cerámica donde parece que las cosas las hacen a mano. Y ves una cosa que vale tres mil de las antiguas pesetas y piensas:
-“Muy caro como Rdo. de Villapitos, pero aceptable como regalo de Reyes”.
Bien, ya tenemos nuestro primer regalo y estamos en agosto.¡Qué maravilla, este año sí!

El caso es que, envueltos en la brisa del mar, la montaña y el caminar de los lugareños, todo nos parece bonito.
Cuando volvemos de vacaciones y según van pasando los días, vemos que la puta vasija no hay quién se la trague, sobre todo cuando descubrimos que no la han hecho allí, que el viejo de la puerta era un señuelo y que todo lo traen de Marruecos.
Aún así, tiramos para adelante. El regalo será colocado el 6 de enero.

Segunda fase:
Buscando un regalo para un cumpleaños vemos otra cosa que puede valer para los Reyes. Una peli que puede molar o un libro de rabiosa actualidad que puede estar bien. Tracatrá, lo pillas, cóbrese…
Al llegar a casa lo miramos y somos conscientes de que no va a llenar el hueco de “Regalos de Reyes” como se merece y sientes que tendrás que volver en diciembre a por “otra cosa más”.

Tercera fase:
Noviembre. Mes de alarma. Te haces la lista de personas a las que regalar y posibles regalos. El mundo se te cae encima. No se te ocurre nada.
Luego se te ocurre un regalo para alguien, por ejemplo: Un abrigo. Entonces te vas a Cortefiel o al Corte Inglés, y te pones a mirar un abrigo, y otro, y otro. Ninguno te gusta pero es que además: ¡SON CARÍSIMOS!.
Aquí se plantea una disyuntiva no siempre bien resuelta:
O cambio de regalo (¡con lo buena idea que era!) o me voy a Galerías Calé, al mercaíllo, vamos.
Si decides cambiar de regalo la catástrofe se cierne sobre ti: has perdido un tiempo que no tienes y lo que es peor: Una idea de regalo.
Si vas al mercaíllo y pillas un cutre-abrigo por dos talegos (doce de los nuevos euros), ya tienes un regalo menos que hacer y por lo que se verá más adelante, a pesar de la desazón inicial, esto no ha hecho más que comenzar.

Cuarta fase:
26 de diciembre fun, fun, fun. No me da tiempo ni de coña. 2 formas de afrontar el problema. A saber:
Buscar:
a)mismo sitio donde comprar varios regalos: Véase Corte Inglés, Carrefour, etc, ó
b)mismo regalo para perfiles parecidos.Aquí entraría la socorrida: Pijamas y calcetines para todos o cd’s de grandes éxitos para todos: Desde “¡Querido Manolo!” pasando por “Leonardo Dantés, mis duetos” y acabando en “Miliki nos enseña a multiplicar”.


Quinta fase:
3 de enero. Lo que dan de sí 388 vueltas durante 4 horas por todas las tiendas del centro de Madrid ( Fnac, Corte Inglés, Springfield, H&M, Camper, Casa del Libro, una tienda cutre de artilugios raros, una tienda cutre de figuras de cerámica y una tienda cutre de decomisos (esa reliquia del pasado)).
Porque lo que hace uno en estas fechas, además de visitar todos los centros comerciales, es entrar en todas las tiendas cutres de la zona, preguntar a dependientes que parecen sacados de películas de terror e intentar encontrar regalos inventados por nosotros, que no existen, que no se fabrican.
Al final te vienes con el último de Amaral, que lo mismo lo tienen ya y además lo podías haber pillado en cualquier otro sitio, y con un libro de Dan Brown, que el de la papelería CB te lo vende al mismo precio y te regala un boli de cinco colores.

Sexta fase:
4 de enero. Entras en un límite peligroso, se acerca el último día. Aquí empieza a prevalecer la buena idea frente al precio.
Ves un juego de mesa que es justo lo que buscabas: 90 euros, compro. Algún reflejo nervioso te da una patada en el estómago, pero sabes que es pasajero.
Ves un jersey que podríamos calificar de ideal: 70 euros, compro.
Tras cinco horas de compras y con la cartera más vacía que la nevera de Carpanta te sientas en un banco, sudado pero abrigado(no puedes ir saliendo y entrando de los sitios y perder el tiempo en quitarte la chupa) y te pones a reflexionar:
Que si tal día vi tal cosa y la tenía que haber pillado, que si cuando fui a Villapitos me tenía que haber traído dos vasijas… (que ahora ni te planteas que vengan de Marruecos), etc…

Porque el 4 de enero se produce en nosotros un cambio, necesario, que nos ayudará a terminar nuestra tarea: “perdemos los escrúpulos”.
Mientras cogemos un objeto en nuestras manos y lo llevamos hacia la caja vamos repitiendo en voz baja:
-”Está muy bien, está muy bien”.
Todo esto, nos lleva a la…

Séptima fase:
5 de enero. Se encienden todas las alarmas. Es el día de vacaciones del año que más se madruga. El objetivo es poder tener todos los regalos antes de comer y echar la tarde en envolverlos.
Llegado a este punto y después de haber recorrido todos los días los centros comerciales, tiendas imposibles, y tiendas de regalos que no existían para ti, hoy se abre ante nosotros un horizonte nuevo: “La feria de artesanía”.
La feria de Artesanía, para el que no haya ido nunca, podría resumirse en:
Cómo recorrer 10 kilómetros por la Castellana oliendo a incienso y buscando algo original, que mole y que no pase de 15 euros.
Al final acabas pillando una mierda de cenicero que si lo partes por la mitad parece un reloj pero sin funcionar. “Está muy bien, está muy bien”.
Nota: Si vas a llevarte a alguien para que te ayude debe quedar claro el lema del día:
“Sin escrúpulos”. Así, si tú dices:
-“Está muy bien, ¿no?”. La respuesta inmediata del cómplice debe ser:
-“Está muy bien, está muy bien”. Sin matizar.

Al final te vas para casa encabronado, comes a toda leche y te bajas corriendo a pillar...

El último regalo:
El último regalo, como el último examen, como el último vaso por fregar, es el más difícil.
El último regalo que te falta no tienes ni puta idea qué va a ser, pero estás convencido que lo vas a pillar en la FNAC. Porque sí, porque te sale de los cojones, porque estás hasta la punta del rabo de entrar en tiendas, de ser reconocido como “rey” por tus vecinos, de pararte en escaparates absurdos donde venden bolsos como los que buscas pero no tan feos, fundas de gafas pero no tan fashion, relojes juveniles pero no tan simples, calculadoras buenas pero no tan caras, libros buenos pero no tan manidos, un tarrito de flores secas pero que no huela tanto a detergente, en fin, hasta la p….de todo.

Luego, pasado el enojo, compras papel de regalo y celo y te vas para casa. Lo has conseguido. Envuelves los regalos y que sea lo que Dios quiera.


Comentarios

Punkita ha dicho que…
Bonita peli de dibus: creo que viste la tele el día de Reyes, ;).

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