martes, octubre 02, 2007

Ponerse en forma

No hay más remedio: Renovarse o morir. Cada uno pone su límite en una marca de la báscula, yo llevo tiempo fluctuando sobre ese límite. Así, y embargado por la moda post-vacacional, que es la misma que la pre-vacacional y la misma que la de año nuevo-vida nueva, he decidido volver a recuperar la forma, la que tuve y perdí, la que ansío tener mientras me colapso al borde de un plato de huevos revueltos con morcilla, la que me hace dormir mejor, soñar mejor y vivir mejor. La mejoría absoluta, haciendo bueno el "mens sana in corpore sano".
La que me hace sentir como el "David" de Miguel Ángel: Admirado y universal.

En fin, que me he puesto manos a la obra (a trabajar en un andamio, ahí sí que se suda, que dicen los mayores que no entienden que paguemos euros por sudar).
He comenzado con carrera continua y ejercicios de cintura. La carrera, medio bien, la cintura un poco peor.
Mientras me contorsionaba de un lado a otro con los brazos en jarra, y luego sueltos y luego abrazados uno con otro, buscando la posición óptima, me sentía como "Las Grecas" bailando su "nainonainonana".


Pero bueno, todo está por llegar. Quizá me falte un buen gorro de lana y en los auriculares la música de "Eye of the Tiger" para ponerme a subir escaleras como loco, aunque no creo que me dejen subir las del Congreso, que ya es sólo territorio de los CQC, ni las del Museo del Prado, a menos que vaya teta en mano y con bebé de escaparate agarrado a mi vello canoso, ni tampoco las del Cercanías de Renfe, no vaya a ser que los de seguridad anden aburridos y se extralimiten al verme gritar "Adriaaan, Adriaaaaan" al llegar arriba.



Todo un reto esto de ponerse en forma.

lunes, octubre 01, 2007

He sido bueno

El otro día Sergio me convenció para que le cediera mi otro blog, ese que andaba parado hace tiempo. He sido bueno.
Ahora leo su/mi blog y me alegro: Mientras escribe al menos no se tuerce nada. Parece que le ha gustado y ha empezado fuerte, nada menos que tres post en cuatro días. Yo, que dilato mis post por no sé cuántos motivos (otros lo tienen parado por otros tantos, como diría Sabina "nos sobran los motivos"), he pensado que esta solución es muy buena: escribir poco pero más asiduamente. Tampoco va a ser un twitter pero vamos, que quizá durante una temporada pruebe a esto de la escritura compulsiva, franca y sin revisar.

Por probar.


martes, septiembre 25, 2007

Buscando talentos

Mucha gente se pregunta y preguntará porqué tal o cuál no se ha apuntado al casting de "El Rey de la Comedia". Viendo un rato este programa, ni peor ni mejor que cualquiera sobre castings, se entiende este porqué.

Aburrido estoy de ver gente sin gracia; que la tiene pero se pone nerviosa; que no la tiene pero se cree que sí y se enoja porque no le cogen; chistes de cuando Ángel Cristo era domador; parodias de parodias; imitaciones de imitaciones y gente que dice que no es graciosa como en plan pasota por si cuela y hace gracia. Por no hablar de los que se ponen una peluca como si estuvieran en la Plaza Mayor en días navideños.

Parece ser que pronto lanzarán el supercasting, que será una mezcla de todos los castings hechos hasta ahora: buscarán cantantes (como en OT), humoristas (como en el ya comentado programa) y bailarines (como el "Mira quién...").
La fórmula está clara y funciona: Nos gusta ver humillados, llorados, chillados, exagerados, a los demás: Después de tirarnos el día haciendo el gilipollas, nos sentamos frente al televisor a que lo hagan otros, a que les vaya mal el día a otros, por muy chulitos, guapos o graciosos que se crean.

La gente busca talento, pero lo busca de muy mala manera y con un único fin: Estrujar ese talento hasta quedarse como Buenafuente, sin ideas y haciendo castings también.

Es injusto, porque el tío vale un montón, pero el nivel de exigencia que tiene la televisión hace imposible que el talento fluya no digo ya natural, que sería casi como soñar, sino tan sólo con un poco de tiempo para recapacitar, reescribir, tirar, reinventar.

Así, a Ángel Martín y sus muchachos los pasan de hacer un programa semanal a uno a diario, a Pablo Motos y sus hormigas, otro tanto de lo mismo y a los del Wyoming ya les pasó la temporada pasada.


Daniel Sánchez Arévalo anda estresado porque tiene que escribir su próximo largometraje y, mientras siente que pierde el tiempo escribiendo en su blog, donde se mira al ombligo hasta dárselo la vuelta, intenta exprimir ese talento que se le suponía y que ahora se le exige.

El talento funciona si le dejas respirar, no puedes tener a los guionistas como si fueran orientales dándole a la grabadora de DVD, igual que no puedes esperar que Ortega Cano se líe a mamporros con los periodistas-acosadores todos los días. Todo tiene su medida.


En la cadena "Cuatro" andan a vueltas con las modelos, que como dice Valerio, su histriónico profesor: "No busco modelo, busco supemodello".

Pues que dejen de buscar supertalentos, que es muy fácil, sólo hay que dejarlos un poquito en paz.

miércoles, septiembre 19, 2007

La comida de casa

Esta noche, como no es costumbre, me he preparado comida para mañana, para llevar a la oficina.

Siempre he tenido cierto repelús a la liturgia de las tarteras. Entiendo que es más sano comerte unas lentejitas que ha preparado tu madre hace dos días, que ha congelado y guardado para tí. Sé que es mejor.

Pero es ver el pedazo de cacharro que traes y abrirlo en plena orgía de olores: el churruscado olor a comida quemada desde el microondas "vigilado" por el Sr. Gordito; la peladura de naranja de la Srta. ListaQueTieneLaRespuesta; el chorizo frito...

Ver las albóndigas que asoman por la boca del que habla sin parar; la mesa llena de restos y marcas de caldos vertidos inadvertidamente; los improvisados mondadientes...

Sentir la proximidad del compañero de mesa, a veces desconocido a veces ingratamente conocido, notar que hace rato pasó su momento AXEADO; oir, como si tuviera un mosquito mascando cornflakes en mi tímpano, su "cracoteado" de pan tostado; mirar hacia delante y encontrar un chorro de limón disparado hacia las gafas...



Notar el roce de la gente que pasa con dificultad detrás de tí; que pasa su bandeja por encima de tu estratégico peinado; que estornuda cerca (¡menudo gripazo he cogido!)...

Explicar porqué te gusta echar el pan en el plato de migas o gazpacho en la ensalada; entender porqué esa persona obesa sólo come una ensaladita pequeñita y dos coca-colas, dos cafés y una bolsa de Cheetos una hora más tarde; porqué es bueno beber agua antes de las comidas pero no durante y la fruta lo primero...

Intentar sonreír con todo lo gracioso que se cuenta; corroborar la teoría sociológica del día; inventar un comentario jocoso-cínico-original para que sigan admirando tu singular "bordería"...

Y sobre todo y por encima de todo: Después de ver mi camisa salpicada por culpa de mi inadaptada maniobra de ingestión; mi mochila calada por mi ineficaz cierre de "tupper" y mi tripa demandando otros cinco cacharros como el que he maltraído, y me puede.

Que aproveche,pues.


martes, septiembre 11, 2007

Otra vuelta

De vuelta a un horario más civilizado, aquel que permite trasnochar un poco. De vuelta a costa de algún necio que hace buena una reflexión (mía) : "No es más buena gente la que más sonríe".
De vuelta y a vueltas con las novedades tras mi vuelta(¡qué mareo!) de las vacaciones.

Tras un dudoso merecido descanso (ya se sabe: “Si no tengo otra cosa que hacer, trabajo”) y una vez relanzada la actividad económica en diversos lugares a base de mi compulsiva manera de gastar euros me da que vuelvo a sentarme unas cuantas horitas al día para calmar a acreedores y sentirme realizado como persona.

Atrás quedan los largos en la piscina, que me comprometo a continuar en cualquiera de invierno que no tenga todas las calles llenas de candidatos a bombero, porque si no, salgo del agua con más estrés que cuando entré.

Atrás también las puestas de sol, en breve saldré cuando éste haya caído ya, adiós Sol, pues.

Atrás el quedarse una hora más en la cama, por ejemplo un martes, si me apetece.

Y otra vez a echar a la lotería primitiva, soñando cómo repartir el pedazo bote de manera nada equitativa.

Otra vez pensar que hay que cambiar de forma de vida, que esto de currar así no es vida, no hay forma de llevarlo; a ver atractiva cualquier profesión que no sea la nuestra:
-“Aquí reformas un poco esto y pones un bar de tapas y te forras”.
-“Te traes platos de China y los pintas tú como quieras y te vas a los mercaíllos y te forras”.
Lo importante sobre todo es eso, que al final te forras, así de fácil.



Y encima y a pesar de todo, cualquier día de estos acabo de director-gerente o de systems-manager o de manager-manager sin comerlo ni beberlo.

Y el euribor mientras subiendo como el palo de una brocheta, haciendo picadillo a todo el que anda justito y con forma de cebollita.

A todo esto el kilo de ciruelas se dispara y me tengo que pasar a la uva pasa y mi tita debe moderar el consumo de nueces, porque la pensión no le da para más.¿De dónde sacará ahora la energía, la pobre, para fregar las persianas?

Y otra vez a escuchar las típicas noticias de septiembre: la vuelta al cole, los coleccionables y en cuanto nos descuidemos nos vuelven con la gripe aviar, que ahora parece que ya no se mueren pollos de estornudar (¡Jesús!).

Y otra vez a reencontrarse con los amigos, que nos enseñarán, otra vez, 2000 fotos de su viaje al fin del mundo, mientras tú, pobre, pasarás una y otra vez, la tuya de la mezquita de Córdoba.

Lo que es la vuelta, vaya.

martes, agosto 21, 2007

Buscando a Truman

Comencé la semana pasada mi primera de vacaciones, así que no más fotitos playeras para cerrar los post, ¿o sí?
Salimos en plan road-movie por tierras de piel y cartel de toro (a pesar de que algún catalanista absurdo y necio ande por ahí derribándolos: ¿lo volverán a poner como hacen con la mano de "La Cibeles"?).

Uno va ya cumpliendo años y aunque se siente más rolling-stone que nunca estuvo de puta madre darse un baño de sentimiento adolescente al lado de las "Leyendas del Rock", en el festival que se organizó en Murcia.

Allí lucí mi cutis más que "yogurín" al lado de Sherpa y resto de barones rojos; escuché una vez más "No hay ningún loco" y sobre todo presencié una actuación de Panzer. El grupo de rock que saltó a la fama, entre otras cosas, por volver loca a una abuela de Vallekas: "la abuela Ángeles", que llegó a ser portada de uno de sus discos.

Carlos Pina, líder de aquella banda, salió al escenario mostrando una realidad simple y demoledora: "Los años no pasan en balde".
Hay gente que sigue como siempre, como mi tito de Almería, pero otros crecen igual que los árboles: Cada vez con más anillos de grosor y con las copas más que visibles.
Digamos que entre los artistas la barriga tipo adivina-dónde-escondí-el-balón-de-basket dominaba en un claro 70/30.
Mientras escuchaba cantar "El pelo largo hasta los pies, lleva dos días sin comer" se me fue la pinza mirando al cielo murciano y pensé:"¿Dónde está Truman?".

Ningún psicotrópico rondaba mi cerebro, quizá fuera la corteza de la loncha de panceta que me había apretado envuelta en un exquisito pan blandito en el chiringuito oficial del festival (había otros no oficiales pero uno no sabía dónde empezaba la carne que estaba en la plancha y dónde la del notas que la servía, así que mejor no tentar la suerte). En fin, me puse a pensar en el paso del tiempo y porqué yo también estaba creciendo como los árboles mientras José Carlos Molina seguía danzando igual que siempre con su flauta travesera y decía enojado que "a mí no me llaméis leyenda, yo no soy un leyendas".

Tras el festival, quedada con familia y ejercer de forma imposible de tito Truman en una etapa "rompe-piernas" por el paseo marítimo. Me quejo de vicio porque paso bastante, pero aún así me agoto, no lo puedo remediar, y mis gónadas se retrotraen lo suficiente para pensar seriamente en emular a Farinelli por las terrazas a cambio de una ración de oreja.

La road-movie continuó por la costa levantina donde, aparte de paella y mar disfruté de una de mis pasiones: El cine de verano.

Pared encalada, palomitas, cerveza y el cielo. Da igual lo que "pongan", o casi. Vimos una horrenda película española y subvencionada que acababa con un aún más lamentable: "Dedicado a Luis García Berlanga". Podría hacer de spoiler y contar el final sólo para que ya nadie más vaya a verla pero simplemente diré que de momento o en este momento, para mí el peor director de la historia del cine (título achacado a Ed Wood) se llama JOSETXO SAN MATEO.
Tampoco estaba Truman por allí, quizá andaba en algún club escuchando un improvisado jazz de un burdeliano pianista, no sé. Desde luego no estaba allí.

Al día siguiente dijimos adiós al mar para continuar nuestra road-movie por el interior. Al cobijo de habitaciones sin factura ni ficha echamos ratos de conversación nostálgica. Una nostalgia que no me pertenecía pero que evocaba como mía en la noche veraniega que hacía que me picara la marca del pantalón en el ombligo (uno que es muy chulo y va con la talla inadecuada).
De pronto vi a Truman calle abajo. Andaba deprisa. Estuve por levantarme y seguirle pero me asusté.

Al mediodía cogíamos de nuevo el coche para hacerle unos poquitos kilómetros a mi segunda residencia (normalmente paso unas tres horas diarias allí). Quedaba la boda de una prima para acabar la semana aunque antes nos daba tiempo de volver a descubrir a Fito Cabrales, los pedazo de músicos que le acompañan y colarnos en el backstage, que es lo que más nos gusta.

Y luego la boda. Saludar a mucha gente que hace años que no ves te envuelve en una nebulosa parecida a la del festival. Es como un "Leyendas Familiar".
Y así, con afecto repartido y recibido subimos hacia el abismo laboral del lunes. Aunque antes nos dio tiempo de hacer nuestra última parada en la road-movie semanal: Amigos con retoño y fotos (ya se sabe: a los niños, hasta el día de la comunión se les hace una cantidad ingente de fotos).

Ahora, repasando éstas, me he recreado particularmente en una. ¿A que no sabéis quién salía?

Larga vida al barón...

domingo, agosto 05, 2007

Nuevos de temporada

En verano se realizan muchos contratos de temporada, de esos que sirven para maquillar las estadísticas sobre el paro pero que no sacan de pobre a nadie.
Es inevitable encontrarse con algún inexperto debutante a los mandos de un "transpalé", un dumper, una caja registradora o una simple escoba y su cubo con ruedas (no lo dejes en la calle justo al doblar la esquina que me lo voy a llevar al curro colgando del retrovisor, joder).



Para ello, la paciencia es fundamental. Todos hemos sido nuevos en un trabajo, y de alguna manera, seguimos siendo nuevos en cualquier otro aspecto de la vida:
Cuando entramos por primera vez a una piscina climatizada y dejamos el albornoz en el borde del vaso, por ejemplo (que es como llaman los listos a la piscina de toda la vida: "El vaso de los niños está allí detrás", que yo pensé: "Pues de puta madre, ¿y mi cervecita, dónde anda?". Yo siempre pensando en la rubia con boina blanca, ¡qué le vamos a hacer!).
También andamos despitaíllos la primera vez que subimos a un avión y con la primera turbulencia nos rezamos cinco rosarios en plan Luis Moya: "Bendita tú eres y arraaaaaasssssss".

Porque siempre que nos enfrentamos a una situación nueva nos ponemos en tensión, con la máxima atención puesta en cada cosa y los nervios a flor de piel. El miedo a hacerlo mal, a que se note que somos nuevos, nos bloquea y nos hace torpes, más de lo que somos ya de natural.

El caso es que ayer fui a hacer la compra al típico "HiperSuper" de barrio, donde las cajeras van todas a la misma pelu y los reponedores llevan el mismo tatuaje asomando por la manga de la camisa.

Todo bien. Bueno, el de la frutería me colocó un tomate que si lo llego a detectar a tiempo se lo hubiera comido en el sentido suicida que desaconseja una buena digestión. Pero al llegar a la caja advertí que me encontraba ante una "CCN" ("Caja Con Novata").
No tenía prisa así que mostré mi mejor sonrisa (bueno, yo es que siempre estoy sonriendo, menos cuando estoy serio, que pongo una cara de mala hostia...). La chica de la CCN pasó los botes, bolsas, packs y cervezas (obviamente) con bastante diligencia y profesionalidad, quizá un temblorcillo en las manos, y la cinta que no acababa de pasar como ella quería (le echaba la culpa a la cinta, claro, para no parecer nueva).

Y llegó el momento de decirme la cuenta: "31,94".
Echo mano de mi cartera mientras meto las cosas en las bolsas (que parece que va a venir el de seguridad si no nos llevamos la puta compra de allí en menos de medio minuto, ¡qué estrés por Dios!...) y le doy un billete de 50. La chica de la CCN me suelta: -"¿Tiene los 94?".
...
...
...
Claro, no había caído en la cuenta: Si le doy los 94 céntimos ella sólo me tiene que dar 19 euros. De otra forma tendrá que sacar de debajo de las piedras la astronómica cantidad de 6 céntimos y 18 euros. Un drama: ¿dónde encuentra una cajera una moneda de 5 céntimos y otra de 1 o 3 de 2 o 6 de 6?

Con paciencia, cariño, comprensión (todo lo que te enseñan para hacer la comunión) y empatía, le dije que no. Y me buscó unas vueltas muy raras, pero vueltas al fin y al cabo. Y me fui de allí antes de que viniera el de seguridad. La verdad es que tuve suerte y no me tocó, como otro día, asistir al CCT ("Curso de Cobro con Tarjeta" ) que impartieron en otra CCN.

A ver si pronto me estreno de nuevo de temporada con mis glúteos blancos por un sitio con arena y agua, lo que lleva el otro en el dumper, vamos.



La respiración contenida

De un día para otro vino la hostia y cortó la respiración. Un virus malo, malísimo, llega, se expande, mata, colapsa. De un día para ot...