Los Datos

La vida entera se ha convertido en datos. Los números, cuyo origen está seguramente en un afán o necesidad de clasificar, de entenderse, de relación social, se han convertido en los auténticos dueños del planeta, de nuestras vidas.

Está claro que es preferible decir: "Tengo 2 pares de huevos" que decir "tengo varios huevos", "algunos huevos", "esos huevos".

Para eso, los números, son lo mejor.

Llega Pitágoras y la lía con su teorema: Que si cateto al cuadrado que si hipotenusa (qué bien se nos quedó la palabreja, ¿eh?). Y de ahí a las maquinitas estas, a mí mismo sobre este blog. Bien.



El problema viene cuando a partir de un número, de un dato, empezamos a valorar las cosas, las personas, los acontecimientos.

De pronto sale un dato en la tele: "Fallecieron en accidente de tráfico 7 personas más que en el mismo periodo del año pasado".
¿Y?

El paro ha bajado en 74.000 personas. ¿Y?

Esto ha bajado un 3% y esto otro un 5%, lo que supone un aumento del 12% de esto otro y del 2,5% de otro de otro y de otro.

Los datos así, para entendernos, no valen para nada. Luego cada uno, según su palo, le da una explicación, una valoración, normalmente a su conveniencia, o a la conveniencia del que paga.

Aquí sí es importante saber de números: no es lo mismo 1000 pavos por tertulia que 300 pavos.

Pero es que, además, la mayoría de los datos están mal. Sí, desde la puta y miserable experiencia vivida en el mundo empresarial, lo digo.

En la prehistoria ya de mis indagaciones numéricas, de mis confecciones de cuadrículas, de mi contraste de datos y de mi exploración, he visto cosas realmente extraordinarias.

La más palpable, de la que uno se da cuenta en las primeras matas, es que mientras un informe no devuelva "ceros", todo va bien.

La cifra puede ser 1.000, 2.000, 3.000, o 40.000. Todo va bien.

Pasadas las primeras matas descubres otras cosas:

Un día te piden un dato, importante, urgente. Buceas en el océano de números, etiquetas, clasificaciones que durante años se han ido almacenando.

Al principio buceas en apnea. O sea, entras en una piscina, pero pronto tienes que volver a la superficie. Normalmente porque no te dejan estar allí, o porque falla la forma de entrar, o porque simplemente cada vez que entras te encuentras una cosa distinta. Y claro, así no hay manera.

Poco a poco encuentras la forma de bajar con botella. Te tiras un buen rato por allá abajo. Entonces encuentras una gruta en la piscina que te lleva, por un canal subterráneo, a otra piscina y a otra y a otra. Y en cada sitio encuentras una cosa distinta sobre "El Dato".

Empiezas a cotejar aquí y allá:
Lo que en un sitio se llama "Patata" en otro se llama "Zanahoria". Pero da igual, te explican tus responsables: "En cada sitio se llama de una manera, pero ellos se entienden".
Entonces tú apuntas: "Patata" = "Zanahoria".
Bien.

Y sigues...

Se requiere el dato para un período de tiempo (¡ay el tiempo!, también nos propusimos medir nuestro deterioro e inventamos el tiempo).
Queremos el dato para Patata (que es igual que Zanahoria) para un Tiempo.

Al día siguiente, buceando de nuevo, pasando por los canales con facilidad, alcanzando varias piscinas sin problemas, descubres que el Tiempo en una de ellas está descrito con unos símbolos extraños y que en otra hay unos números que están en un orden distinto de los de la primera piscina.

Vuelves a consultar: "Esto está bien, siempre se ha hecho así".

Después de muchas horas buceando, cogiendo aire, rellenando bombonas, sugiriendo que haría falta un equipo más numeroso de buzos, que alguien debería arreglar lo que hay en tal piscina y otro alguien simplemente darse un chapuzón para darse cuenta de la situación, uno entiende por fin lo que querían. Porque te lo dejan bien clarito.

Primero: No vuelvas a explorar más piscinas que la tuya.
Segundo: Llama a las cosas como quieren que las llames.
Tercero: Dales un dato que no sea "cero".

Aquí está el dato, urgente, importante, el día y a la hora que lo querían.

Y cuanto más te empeñas en levantar la mano para decir que aquello está más podrido que la nevera del Yeti, más te miran con recelo, más te apuntan con el dedo.



Aquello, aquel amasijo de datos, aquella verbena, aquel puré de patatas con zanahorias ha tenido más de un cocinero y todos, en parte o en todo, están allí, delante de ti, escuchando tu sandez.

Lo más chulo es que ese dato, esa mierda de dato, se imprime en negro sobre blanco (qué ganas tenía de decir esta "moñez"), se maneja en las reuniones, se da a los medios de comunicación, se emplea en tomar decisiones, en rectificar políticas o en justificarlas.

Sí, el puto dato va a hacer que me despidan, que me aumenten el sueldo, que vendan lo verde o lo rojo, que cambien los baremos o los criterios para conceder algo, que alguien muerda el polvo y que otro suba hasta el mirador.

Los datos gobiernan. Aunque dicho sea de paso, al final hacemos todos lo que nos da la gana. Así que tampoco es para tanto. Eso sí, prefiero ser hipotenusa, puestos a elegir.

Comentarios

Akeríodio ha dicho que…
Totalmente de acuerdo con tu resúmen de tres puntos sobre cuando te lo dejan clarito, XDDD...
Tropiezos y trapecios ha dicho que…
Es decir: Quien maneja los datos maneja todo.

Nunca pensé que un dato podría clavarse en nuestras sienes como puntas de navaja, pero es la jodida y triste realidad.

Vivimos rodeados de datos absurdos, que si 2 de cada 10 se tirarían a la vecina del tercero, que si 4 de cada 6 no subirían más allá del segundo piso...

Y el problema es que parece que esos datos importan...

Lo único que hacen es justificar sus injustificables acciones. Cosas del capital...

Un saludo.

Oski.
eclipse de luna ha dicho que…
Lo que nunca quise ser fue un cero a la izquierda...

Ese dato es el que me preocupa..

Besos.
Mar

Suerte en el concurso.
DiEgOpAnToJa ha dicho que…
¡Qué bonito cambio de aspecto en tu blog, Truman!

Felicidades, te quedó superchulo, ;)...

Pd: ¿¡¿¡Como me ves?!?!
José R. González ha dicho que…
Se nota que sigues en tu tarea de observar porque hace mucho que no actualizas :P

Hoy he actualizado hablando de tu tocayo. ¡Un saludo!

Entradas populares