Premios Goya 2014: La lágrima del alacrán

Comenzaba la gala de los Goya a lo grande: cerveza y palomitas y con las barbas de Hovik asomando por la mosca de La1. 
Hovik estaba nominado a mejor actor revelación por "Alacrán enamorado". No se lo llevó, pero no pasó nada. Al menos no tendrá que aguantar las coñas que Buenafa pergeñará para Berto Romero. Dos cómicos, comicazos, en una sala repleta de peña con años de método, escuela, formación académica. Chicos, para mí que lo habéis petado ya de entrada.



Manel Fuentes estuvo correcto con su guión ClubdelaComedia año 1999. No me cansó, vaya, pero tampoco me hizo reír ni vibrar. Digamos que pasó desapercibido. Aunque los sketches sobre las pelis siguen funcionando, Dios sabe el porqué.

Los chanantes pasaron del After Effects para fabricar en directo una suerte de premio Goya a la peli inexistente, con final apoteósico de Joaquín Reyes like Femen

Los premios fueron cayendo más para las brujas de Álex de la Iglesia (sobre todo los técnicos) y para otras pelis. Pero poco a poco empezó a vislumbrarse que ganaba la de Trueba, el pequeño, el que salía de obsesivo espectador en "Los peores años de nuestra vida", el que se acordó de Ariadna Gil en los agradecimientos, el que abrazaba a su cuñada y hablaba con una serenidad propia de un filósofo noruego retirado en el bosque.

Hubo "goyas" emotivos: Terele Pávez recibiendo un baño-homenaje de la platea, Javier Cámara disfrutando en estado de shock y los revelación, que siempre se enrollan porque aún no les falla la memoria. 

Alegría de ver a mi doblemente nominado profe de guión, Alejandro Hernández, recoger junto a Mariano Barroso el goya al mejor guión adaptado. También me alegró recordar cuando me dijo: "Escribes de puta madre" (acepten un poco de sana vanidad).

Antonio de la Torre no se llevó nada, pero sabe que está muy arriba. A lo peor le toca ya esperar como a tantos otros: Sacristán, Juan Diego...esperemos que no.



Lo peor de la noche, sin duda, fue el numerito musical (no los de Dogherty, que anda el tipo muy suelto y fresco) sino ese en que como es un poco de coña se puede cantar no mal, sino muy mal, no saberse la letra y transmitir la sensación de que aquí se trabaja poco y mal. 

Me alegré, por otro lado, del premio a Venezuela por "Azul y no tan rosa". Por mi amigo radiofónico, cómico y metalero Elvis. Por ver que vinieron ciento y la madre a recogerlo, porque ahí había ilusión. Lo contrario que me pareció lo apático del premio europeo, que lo podrían quitar, la verdad. Para esta gente los premios Goya deben ser como el amigo invisible o algo así.

Esta humilde crónica que leerán cuatro gatos (gracias gatos por leerla, disculpad los que os ofendáis llegado a este punto; es una expresión, sin más, sin intención, sin drama), podría acabar aquí, tampoco es un inventario de lo ocurrido, son notas, reflexiones, cosas...

Pero lamentablemente no. La piel de gallina se me ha puesto al reconocer a una conocida de la época esta del instituto, de cuando te ibas de litros, de bares, de noches inciertas, en el apartado "In Memoriam". Nunca tuve mucha relación con ella, de hecho la última vez nos evitamos en una tienda. Habían pasado ya muchos años desde que coincidíamos en algún grupo de colegas. No supe nada de ella en los últimos años. Molaba su sonrisa. Molaba cuando te contaba cosas de su curro de guionista. Creo que me molaba aquella época incierta. 
En fin, esta crónica acaba con lágrima. Una lágrima por Montse y un abrazo a su marido, hijos y demás familia.

A veces la vida es como la lágrima de un alacrán.



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