El estómago

Ayer se me revolvió el estómago. Y no por ver la tele (miento).

Debió ser que comí cosas que no casaban bien. El caso es que cuando llegué a casa, y sin esperar a relajarme, merendé un poco, y no había pasado ni una hora cuando ya estaba apretándome unas cervezas y unas tapas mientras jugaba Brasil.
Y claro, se juntó todo: la mezcla extraña de alimentos, líquidos y el obviar el reposo que el cuerpo necesita. Y se me hizo una pelota en el estómago.

También contribuyó ver a Julio Salinas y dos comentaristas más juntando sus parietales como si estuvieran en un fotomatón, intentando, sin conseguirlo, entrar en cuadro.
Y no menos contribuyó el oírles sus comentarios zafios, lerdos, vacíos y nada graciosos.
¡Cuántas veces harían alusión al peinado de Lokó! (que jugó con Angola frente a Portugal)
¡Cuántas veces dirán lo de “¿dónde están las llaves?"!

Porque LaSexta tendrá los derechos de televisión del Mundial, pero tiene una mierda de comentaristas. Los respeto como personas, que conste. Y una mierda de medios técnicos in situ (esto es, en el campo). Verlos a los tres apiñados, con luz que parece natural, es decir, a oscuras y grabados por una “webcam”, también ayudaba a mi revuelto estomacal. No hay duda.

En el descanso hice zapping, como todo el mundo. De hecho, ya nadie quiere ver películas o series sin anuncios, prefieren los cortes, para poder enterarse de las otras pelis o series.

En Cuatro estaba “House”, una serie que le gusta tanto a un compañero de curro que bastaron dos segundos para que la boca del estómago protestara: “Jarrrl”. A mí, las series de hospitales no me van, la verdad. Entre ésas y las de forenses, voy listo.

En LaPrimera echaban “Con dos tacones”. Una serie que tiene que ser más divertida que “¡Ala Dina!”, pero que se ve que no me quería divertir.

En Antena3 estaba “Erin Brocoli”, como la llamo yo. La peli parece que no está mal, pero estaba empezada...además que, en Antena3, ver una película es como ir al gimnasio: Son más largos los descansos que el resto.

En Telecinco andaban en “Supervivientes" a vueltas con un puñado de mecheros que, aunque prohibidos por la dirección del programa, aparecían por allí. A Jesús Vázquez sólo le faltaba amenazarles sin recreo si no aparecía el culpable.

Y volví del zapping, y allí estaba Brasil, y los comentaristas graciosos.
Así que entre el zapeo, el tapeo y la mezcla de líquidos (yo en verano no bebo agua por no mezclar) no me extraña que se me revolviera el estómago.

Y lo que queda de Mundial...

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