Zeb 2.0

En un alarde de innovación tecnológica voy a meter música en el blog. A ver qué tal.
Siempre le he dado importancia sobre todo a la palabra escrita y en ello me he amparado para que el tono naíf de mi página no pareciera resultado de mi ignorancia al respecto de lo que se llama ya Web 2.0, que a este paso se llamará 3.0 o 1000.0, o en vez de Web , Zeb 2.0.

Y es que va todo a la velocidad de la luz, es como si Superratón manejara los hilos uerrelenianos con la misma facilidad que yo me canso del curro.


Va todo tan deprisa que ahora no compramos algo por lo que en sí mismo tiene de utilidad sino por lo que nos dicen que hace además de para lo que sirve.
Así, compramos un móvil antes que otro si éste lleva cámara incorporada (si hace vídeos, mejor) o con mp3, para escuchar música, independientemente de cómo funcione de aparatosamente como aparato telefónico.

Antes, a lo sumo, se compraba en casa una enciclopedia donde se encontraba con la mayor facilidad del mundo el vocablo más raro que el vendedor quería buscar o la información económica del estado más lejano que el vendedor quería buscar aunque, por ejemplo, no viniera la palabra “embaucador” o el número de habitantes de Cuenca.
O venía tu padre con una alfombra que un señor en babuchas le había regateado a la salida del mercado como si fuera Ronaldinho en el anuncio de Danet y que luego no sabías dónde ponerla y acababas forrando la tapa del váter con la más antigua.

Pero ahora todo tiene que ser comprado con algo atractivamente complementario. No puedes ir a una tienda y llevarte un simple aparato de radio sin que el dependiente te comente, entre airado y asqueado que “Por 20 euros más se lleva usted esta radio-cd-despertador con dispensador de hielos, ideal para botellón”.
No puedes ir a una tienda de colchones y decir: “Quiero un colchón que esté bien”. El vendedor te puede echar a patadas si no quieres escuchar su locuaz discurso sobre los colchones de látex, los que duran 30 años y los que respetan los volúmenes en la cama.

Ahora la gente va al MediaMarkt como el que va a hacer la compra de alimentación, pero en lugar de galletas, mandarinas y yogures; latas de atún, tomate frito y cerveza, llena el carrito de cámaras de fotos, teléfonos inalámbricos y tarrinas de DVD’s; juegos para “la plei”, para la nintendo-ds y el karaoke.
Y luego, en lugar de comprar pilas o gominolas en los "stand" que hay cerca de la caja, pillamos fundas para mandos a distancia o cargadores de baterías.

Ahora queremos auriculares que valgan para hablar por el móvil y que baje la música cuando suene y a este paso tendremos un ipod metido por el culo para que nos suenen las tripas a Paulina Rubio, tiempo al tiempo.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
qué horror! paulina rubio sonando desde mi trasero!!!!!!!!AAAAAAAA

pues aun tengo mi móvil a un solo color...azul...un motorola de hace tres años-....y tan feliz...

también creo q la cultura de comprar ya es algo normalizado y que la gente lo hace por hacer....espero, que los padres sigan viendo a los parques como a un lugar de recreo en vez de estar toda la tarde después de los deberes con la nitendo DS, o con yo q sé q cosa......plissss!parques!resistir!!!!!!!!!!!

al lado de mi casa han hecho un parque y estoy muy contento, ...de algo habrá servido haber hecho un aparcamiento debajo!!

muakas
Truman ha dicho que…
Muy bueno tu comentario, anónimo...sí, ¡parques, resistid!...aunque tengáis las raíces de los árboles aplastadas por el techo de algún parking...¡resistid!

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