La certeza

Obligado a la incertidumbre, si quiero que mi proyecto cuaje, empecé el otro día a darle vueltas a la cabeza.
Y a mirar a mi alrededor: La necesidad de certezas es abundante entre los seres pensantes que me rodean.

Yo mismo soy un buscador nato de certezas, aunque me pase el día con frases evasivas y relativas.

Nos gusta el empleo fijo, que nos hagan "fijo" en nuestra empresa. La palabra "temporal" no nos gusta ni en boca de un meteorólogo. De "provisional" ni hablemos. O, si puede ser, aprobar una oposición "para toda la vida", un puesto fijo, fijo, fijo. Que dé seguridad, estabilidad, que nos quite el desasosiego laboral o al menos sosiegue a nuestros progenitores...

La pareja estable parece coronar un modo de vida sin parangón. Y casarse por la iglesia; por lo civil, consolida la relación, la hace más fuerte. Parece que el hecho en sí la hará perdurar...

Visitar el mismo restaurante, donde nos conocen, nos miman, nos dan la misma mesa nos hace comer más seguros, más a gusto, más estables. También el bar donde te llaman por tu nombre y tú por el suyo al hostelero y te sacan directamente un tercio de Mahou sin decir nada...

Pasear por la misma calle, asirse a la misma compañía y comprar la fruta en la misma tienda...

Amarrarse a los discos de siempre, los géneros de siempre, los autores de siempre...

Vestirse de la misma manera, con el mismo peinado, las mismas tiendas de ropa visitadas...

Insistir sobre las mismas ideas políticas, los mismos argumentos, los mismos pilares filosofales, los mismos principios...

Llenar la agenda de compromisos, quedadas, tareas programadas, cosas importantes que hacer...

Verdades absolutas en la mesita de noche, en la foto colgada, en el recibo recibido...

Y en definitiva, rodearnos de esa certeza, que ahoga tanto o más que la ansiedad del futuro incierto. Que nos llena de lorzas la cintura, por aprovisionarnos en exceso de víveres. Que nos embota siguiendo el hilo argumental de la misma serie de TV o leyendo el mismo periódico. La misma necesidad de certeza que necesitan los prohombres para seguir encima de nuestros higadillos.
Puede ser también que vuelque mi ira contra ésta ahora que la tengo que olvidar un poco.
No lo sé.



Principio de Incertidumbre


Comentarios

Drea ha dicho que…
Me ha encantado esta entrada. De las que más. Nunca me defraudas.
Truman ha dicho que…
Me alegro.
Gracias drea!

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