La Mascarilla

Pasó el terror, el pánico a la gripe indefinible que acabaron llamando "A". Me hizo gracia cómo empezó el rollo.

A los que embarcaban en México les hacían preguntas: ¿Te duele la cabeza? ¿te encuentras mal? Muy efectivo, la verdad.

Luego pasaron a pasar un cuestionario:
-Yo no entiendo el español y lo he tirado al suelo-contestó un viajero no-hispanohablante.
-Ole tus cojones-pensé.

Enseguida el primer caso en España:
-Coño, Albacete existe- me pasé ese finde pensando.
Allí se hizo un seguimiento especial a un paciente con síntomas similares a un catarro mal curado. Como si fuera E.T.
Luego otro caso, creo, y las cámaras filmando la ventana del dormitorio del joven enfermo. La ventana abierta, no se vaya el virus a deprimir dentro.

Ya aparecían las primeras mascarillas por los hospitales. Los pacientes aislados. Los que habían estado en contacto con el enfermo recibían un seguimiento.
-¿Les toman la temperatura o les hacen rellenar un cuestionario?-otra vez pensando.

Y en la tele cada telediario empieza con una cifra nueva: "5 casos más de gripe porcina"..."10 casos más de gripe A"..."España cuarto país en número de afectados".

¡España, España, España! Sólo nos acordamos de España para la Eurocopa y para las pandemias. El resto de ratos, todos a leches por pillar competencias (pasta, para los que acaban de empezar el plan Bolonia y confunden al Ché con Benicio del Toro).



Mientras en México jodidos. Todo suspendido, todos con mascarillas, besos sin lengua, iglesias sin rezos. Un desastre.

Mucho mejor se lo han montado en China:
-¿Que hay aquí cuatro mexicanos?...Nada, nada, se precinta el hotel y de aquí no sale ni entra ni Dios hasta ver si se ponen malitos-ahí me salió la querencia china, no sé si de comer tanto tres delicias o qué, pero me salió.

Ahora ya pasó. Ya vuelve todo a la normalidad. Ya no anuncian el número de contagiados.
Sí, amigos: Ya nos podemos contagiar tranquilamente, sin que te toquen las pelotas. Ya pueden seguir los virus mutando para devolvernos el triste favor que le hicimos a la Tierra.
-Nos estamos cargando el planeta entre todos-dijo mi tía un día. Simple pero sabia reflexión.

Nos centramos tanto en el Silicon Valley, en hacer manos ortopédicas, en descargarnos cosas y en perseguir a los que las "suben", en hacer coches que la gente compre (si se ponen de moda los eléctricos, pues los eléctricos, no hay problema), tanto anuncio con vidas de mentira, tanto spot de avance de series que luego no llegan al tercer capítulo; tanto llorar por las esquinas porque nadie tiene un pavo, ni trabajo, ni financiación, ni ganas de independencia. Tanto llorar los del Madrí, tanto sufrir los del Aleti, tanto gozar los de BarÇa: que si Florentino, que si Boluda, que si Guardiola, que si Iniesta es muy bueno. Tanto buscar cosas en google, tanto revender entradas de conciertos mastodónticos. Tanto Nadal, tanto Zapatero, tanto Rajoy, tanto Gürtel.

Tanto de todo que al final se nos ha olvidado que lo que importa es plantar tomates, mirar al cielo por si llueve y cuidar que los virus no muten.

Estamos jodidos, porque somos mortales e insignificantes, por mucha mascarilla que se ponga uno.



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