Mi primer troll

Hace una semana tuve la visita de mi primer troll. O por lo menos, lo más parecido a un troll que ha aparecido por esta url.
Lo mismo ni éste sabe que se le puede llamar así.

En este mundo, aunque seguro que hay muchas cosas por inventar, también hay muchas cosas inventadas.
Yo, como los abueletes que no saben mandar ese-me-eses por móvil (y bastante hacen ya los pobres con usarlo), soy un ignorante convencido.
Ser consciente de ello me hace poder preguntar sin pudor a mi compañero tailandés y, como los niños chicos, destrozarle el desayuno a base de "¿y por qué? ¿y por qué? ¿y por qué?".

El apasionante mundo de los blogs, del que se celebrará un evento a nivel nacional en Sevilla, es, como todos los mundos, maravilloso y miserable a la vez.

Me parto con el comentario de este troll, el décimo al post "Visitas Inesperadas". Lo dejaré para que disfrutéis de ello.

Creo que se le fue un poco la pinza, quizá porque me pone cara o cree tener una deuda que saldar conmigo.

He pensado que, si quiere saldarla, venga a buscarme o me diga dónde tengo que ir. Quizá le gustará saber, de antemano, que tengo un pronto pelín jodido. Eso sí, mediré primero las fuerzas, que uno ya no está para muchos pavoneos.

Realmente esto pensé antes de ver "El laberinto del Fauno".
Ahora sólo tengo ganas de querer y proteger a los míos. Nada de violencia. Porque la violencia es una mierda.


Tampoco me voy a ir con Richard Gere a ver al Dalai, me falta pasta y pachorra para ello, pero está claro que el Fauno me ha marcado poderosamente.


Seguro que este troll es de puta madre y tiene mucha gente que le quiere, desde luego a mí, lo que es cariño, no me da.

Lo gracioso está en que yo, Truman, puedo ser a la vez M4rt1n, el pianista, o la mujer tirita, y este troll, beber los vientos por todos menos por Truman.

No hice mi página para dorarle la píldora a nadie, ni para lanzar insultos contra nadie. Si alguien se siente ofendido no es mi problema, porque nunca intento ofender. Hay demasiada gente ofendiendo y dorando por ahí. Tampoco soy un oasis en el desierto, porque hay miles de blogs cojonudamente ácidos, cáusticos incluso enriquecidos con mala sombra.

El mío está de puta madre, si no lo digo yo, quién.

Además, es una buena terapia para que no me pase como a mi compi, que dice tener a veces una "bola de odio en el estómago". Yo, antes de "hacer bola" como la niña de Super Nanny, lo echo aquí envuelto en ironía, desfachatez y abandonos epicúreos.

El caso es que, a partir de ahora, voy a moderar los comentarios para que no se falte al respeto gratuitamente a la gente. Y tú, troll, saca un lado más amable y sigue comentando por aquí o por dónde quieras. Yo no creo que seas un cobarde por esconderte detrás de un anónimo o del nombre que te quieras poner. Te lo digo de veras.

Todo tenemos días, gestos y reacciones malas. Y lo que para uno es bueno para otro es malo. No pasa nada.
Yo, el próximo día, cuando coja el coche, vomitaré hijosdeputa sin parar o me dejaré llevar a media velocidad escuchando al ordenador de Rock&Gol, según me pille.

¡Venga troll!, la próxima canción de W.A.S.P. que pongan te la dedico a tí.

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