sábado, diciembre 09, 2006

La Navidad I (La cena de empresa)

Aunque las luces se empiezan a poner más o menos en noviembre. Es en el puente de la Constitución cuando se revoluciona el tema navideño.

La gente empieza a comprar regalos, a ponerse pelucas de colores paseando por la Puerta del Sol, a pillar décimos de lotería, a ver el Cortylandia y a decorar la casa.

Unos ponen árbol; otros belén; otros árbol y belén; otros árbol, belén, reno de luces y Papá Noel escalador. Lo que más destaca, desde fuera, es eso: balcones llenos de estos papás noel, que más que escalar, parece que están intentando enderezarse de alguna putada infantil que los ha llevado hasta allí. Algunos permanecen ahí hasta que un cantaor de saetas se asoma y dice "¿Qué hace esto ahí, pisha?".

Otra cosa a destacar es la cantidad de luces que pone la gente, en plan macrodiscoteca, que ya no sabes si allí se va a cenar o van a pasar directamente a los tripis y al progressive.

y por encima de todo, la navidad comienza con los primeros niños que se hinchan a tirar petardos, cohetes y misiles tierra-aire enfrente de tu casa. Yo, que soy de poca proliferación nuclear, tengo en esos instantes ganas de pillar algo del polonio ése que circula por ahí para echarlo por la rejilla del portal, en defensa propia, claro. En eso soy muy yanqui.

Pero hay algo que, en la oficina, marca un antes y un después en el período navideño: La cena de Navidad.

La cena se organiza de manera más o menos corporativa, es decir: A veces, la secretaria/o de turno es la que hace la convocatoria, reserva, informa, etc. Otras veces esta labor la lleva alguien del grupo de trabajo que se ve con fuerzas y voluntad para ello.

La pregunta más frecuente durante esta semana es: "¿Vas a ir a la cena?".
La respuesta tipo es:
1)"Sí, claro", si vas a ir o te vas a escaquear en el último momento.

2)"Aún no lo sé", si no vas a ir y te vas a escaquear en el último momento.

Pocos se ponen en plan sincero y dicen:
"Paso de ir...por cierto ¿tú quién eres?".

Si dices que vas, de pronto, gente que jamás te saluda en la máquina de café, se siente con la obligación de hacerte algún comentario, nada original, nada estimulante, como el mismo café. Tú contestas con igual giro artístico, dejando la cosa en empate.
Luego, si te ves en la cena, o si coincides en la misma mesa, será más fácil romper el hielo. (Algunos quieren beber tanto, que el hielo no lo rompen, se lo comen).

Y llega el día, la gente queda más o menos con "los suyos" y alguno aparece por allí más solo que Darth Vader en Nochebuena.


Pero fácilmente se integra en cualquier círculo gracias al espíritu navideño de buen rollo.


La peña se sienta donde puede y comienzan los camareros a traer platos y vinos a diestro y siniestro. Todo en plan chuletón sangrante o pescado super-a-la-plancha. Da igual, aquí hemos venido a cocernos, eso lo sabe muy bien el del restaurante.

Por eso, al final de la comida, se pone a repartir chupitos al personal para que se vayan con un buen sabor de boca...y para que se vayan, vamos.

Luego se traslada la comitiva hacia un bar de copas con capacidad suficiente, es decir: uno donde nunca hay nadie y donde pincha el cuñado de uno que habla mucho durante la cena.

Aquí, a pesar de que se organice todo por grupitos, el alcohol crea un clima de hermandad total, que hace que gente desconocida se te acerque con comentarios del tipo:
-"La primera vez que te vi pensé que eras un gilipollas...pero ahora me caes bien". Que en realidad quiere decir: "Sigo pensando que eres un gilipollas pero te he cogido cierto cariño".
ó
-"Tío, eres un tío de puta madre, de puta madre, tío, de verdá, creerme, de puta madre tío".

Aquello se convierte en un comedero de orejas, ¡quién tuviera el punto G pegado a la patilla izquierda!

Se inician conversaciones inacabables sobre cómo hay que gestionar esto y aquello. Normalmente aquí uno habla y otro sólo dice: "Sí, sí", o directamente asiente con la cabeza.

Como la música está alta, no te enteras de casi nada de lo que te dicen, ni acercando oreja, oiga, pero asientes igualmente y sonríes mucho. La clave está en sonreír, que es como darle la razón. El problema viene cuando se te queda mirando, sin decir nada. Es el momento de decir: "Perdona, no te he oído bien". Para a continuación seguir con la misma estrategia.

Aquí, como en la naturaleza misma, se tiende al punto medio: El que habla sin parar está más borracho que tú, pero como no para de hablar, se le va pasando. Mientras, tú, que sólo sonríes y asientes, no paras de pulirte un cubata tras otro. Al final estáis los dos igual de borrachos y os váis a mear en armonioso equilibrio.

Otros acercamientos son más propios de fiestas adolescentes. Porque la cena de Navidad suele ser el punto de inflexión en muchas relaciones personales. Y para bien o para mal, tres o cuatro rollos entre compañeros caen fijo.

Pero aquí hay que diferenciar: Porque darle un muerdo en mitad de la pista a tu compi mientras tientas su trasero como si estuvieras buscando la sandía ideal puede pasarte factura. La gente se olvida que hay vida después de la fiesta. Se olvida.

Otros acercamientos, menos lícitos, ocurren entre señores/señoras mayores, que de pronto se encuentran hablando con jovencitos/jovencitas que les ríen las gracias y se dejan invitar a cubatas de importación. Normalmente, esta gente mayor no ocupa, precisamente, el puesto de bedel, claro. Y llevan todo el año(o no) yendo a cenar con los críos al Foster Hollywood, que así están los niños, ya lo dice la ministra-supernanny.

Una cosa que siempre me ha llamado la atención es comprobar que, es ocupar un puesto de determinada importancia y automáticamente te conviertes en un cachondo mental. Absolutamente todos tus chascarrillos tienen gracia. Eres el Arévalo de la oficina.
¡Qué maravilla!


Al final, alguien se acaba agarrando al jefe por el cuello mientras éste(que suele ser el que está más cocido)intenta lanzar una patada a lo David Bisbal.

Luego cada mochuelo a su olivo, algunos a otro olivo y todos con ganas de que al día siguiente no hubiera que ir a currar.
Pero hay que ir, ¡qué caritas!¡ni el papa noel escalador!

Otros rezarán para que la puta foto haya salido tan mal que no se les reconozca. ¡Ay la Navidad!¡qué tendrá la Navidad!

viernes, diciembre 01, 2006

La Dignidad

Independientemente de que te suban el sueldo o no(la mayoría de las veces toca: No); de que tu trabajo no sea muy creativo; que no valoren tu esfuerzo como crees necesario; de que te toque aparcar lejos de la oficina porque el parking es para los que están en plantilla(luego está el parking medio vacío); que tengas que madrugar más que los conductores de la EMT para no pillar atasco(que luego lo pillas igual porque siempre hay un cenutrio que se come el culo de otro por querer llegar el primero o un camión que se cree que puede cambiarse de carril como si llevara un Smart y se lía).

Independientemente de que tu pantalla sea peor que la de otro porque el otro es más chulo, guapo, o se agacha mejor que tú; de que tengas que entregar justificantes por triplicado por cualquier ausencia; que se te controle el horario por perros falderos mientras "los de arriba" llegan tarde, comen en tres horas y después, borrachos como cubas, montan una reunión a ritmo de "vamos muy bien".

Independientemente de que tu trabajo sea tedioso, oscuro o mal organizado; de que tus compañeros hablen con la voz engolada, se peinen mal o se duchen por la noche.

Independientemente de que te bloqueen el acceso a internet o determinadas urls que tengan la palabra "music" en el interior de su cadena; de que un entramado de mandos, submandos, supermandos(¡coño, como la película!), procedimientos, métodos, passwords, reglas y normas hagan de tu jornada laboral un sinfín de roces, cadenas de favores y gestiones absurdas.

Independientemente de que tú veas claro que se hace así y tu jefe(maldita palabra que sustituyo por supervisor) te diga que se hace por sus infrautilizadas bolsas seminales. De que lo que se tarda en hacer cinco minutos se estime que se tardan diez horas y lo que se tardan dos semanas hay que tenerlo terminado hoy.

Independientemente de que bajar a desayunar se convierta en un estigma difícil de quitarse de encima; irte a tu hora se considere la mayor aberración que se puede cometer y ponerse enfermo y quedarse preñada se entiende como una debilidad imposible de asumir por la empresa:
-"¡Hala, fuera de la empresa, por querer tener un hijo!...¿a quién se le ocurre?...¡en plena comedura de rabo al departamento entero para que renueven su contrato con nosotros!...¡por favor!"

Independientemente de que se busquen siempre una excusa para decir que va todo muy bien y cobrar sus putos bonos y para decir que va todo mal(por nuestra culpa) para no darnos la subida que nos toca (ni el IPC, ni el puto y miserable IPC de los cojones, que es que me tengo que encender...).

Independientemente de eso, lo que no soporto, lo que no tolero, lo que me induce a pensar que hay que devolverla, es que ataquen directamente a la dignidad de la gente.

Que intenten minar el ánimo de las personas, que presionen con correítos veladamente amenazantes, que cuestionen la profesionalidad de la gente, que quieran hacerte creer que no vales, que no haces bien tu trabajo y que están muy disgustados por ello.

Ellos están disgustados, pero de la hostia que les voy a dar se les va a quitar el disgusto, el gusto, el olfato y el oído (el tacto y la vista los perdieron hace tiempo).

Somos personas, Sr. Mierda de Gerente. A mucha gente ya le trasroscásteis el tornillo y les da igual, incluso lo ven razonable. A otros nos quedan aún varias vueltas, y no vamos a dejar que se llegue al final.

Por Dignidad.

MOBBING.NU

EL REFUGIO

domingo, noviembre 26, 2006

Los Nuevos

Dado el número de bajas que ha habido últimamente por aquí, las incorporaciones se han ido produciendo en igual número. Han llegado muchos nuevos.

Los primeros días, los nuevos deben comportarse como tales: Ser puntuales, no hablar mucho, no mirar internet más que lo preciso, asentir con la cabeza ante cualquier explicación inconexa que te digan..., en fin, empatizar con todo lo que se menea y no decir ni mu, o bien desgastar la palabra “gracias”, “uhum” o “muy bien”.

Así, cuando llegas a casa te tiras todo el rato hablando para compensar la falta de comunicación que has tenido durante tantas horas.

El primer día tu papel de nuevo te obliga a dejar a un lado toda la experiencia que has ido acumulando en otras empresas. O, si es tu primera empresa, dejar a un lado el lenguaje coloquial que utilizas con tus compañeros de curso o con tu madre.
Debes convertirte es un ser inferior y algo torpe, a la vez que eficaz y discretamente resolutivo.
Es una mezcla entre: “Soy bueno para el puesto” y “No tanto como para quitarte el tuyo”.

En muchos casos, el nuevo viene sustituyendo a alguien que se va por los motivos que sea y convive con éste algunos días con el fin de hacer en condiciones mínimas el “traspaso de poderes”.

Esto supone:
1)Que no tienes ordenador propio y no le puedes contar a tus antiguos compañeros lo mucho que los echas de menos, lo igual de malo que es el comedor, o lo mal que huele tu compañero de al lado.
2)Que en lugar de intentar averiguar a qué hora se desayuna, dónde está el servicio o quienes van a ser tus nuevos amiguitos, vas a estar aguantando la interminable charla del sustituído, que a su vez está deseando que te vayas a mear para meterse en el chat a contarle a la peña lo gilipollas que eres.
3)Que en función del tono utilizado por tu interlocutor, sientas, en mayor o menor medida, lo importante o super-importante que es lo que hace el susodicho. (En pocos días averiguarás que es la misma mierda de siempre).

Ser nuevo, para empezar, tiene la ventaja de que eres inocente. Nadie te puede echar aún la culpa de nada. De hecho, siempre que te pidan cuentas puedes hacer referencia a tu ya ausente mentor y el consabido: “Esto estaba así desde antes de llegar yo”.
La frase encierra en sí misma toda la filosofía de la cadena inculpatoria que reina siempre en una oficina. Lo importante no es que algo esté mal, lo importante es saber de quién es la culpa.

En otros sistemas el sentimiento de culpa puede funcionar. Aquí, sin embargo, nos hacemos los tontos y ya está. No nos importa que tres o cuatro personas de nuestro entorno más cercano piensen que somos idiotas. Lo que nos importa es que la gran mayoría no sepa que tenemos la culpa.

Eso sí, los nuevos de ahora pertenecen a la generación PlayStation y te los tienes que quitar a collejas de la chepa.
Son hábiles, se orientan bien y tienen muy desarrollada la capacidad de adaptación.

Mientras tú, en tu primer día, apenas logras imprimir algo decente por la impresora o entonar un débil “buenos días”, los "Nuevos-PS" saben las monedas que admite la máquina del café, qué hacer si se atasca un donut en un carril, a qué hora sale el autobús, cómo se llaman todos los compañeros de departamento y lo que es peor: Comienzan a usar el correo electrónico como si estuvieran en el messenger de su casa.

De pronto, recibes un correo de alguien que tardas en localizar. Es uno de los nuevos. Te manda un parecido razonable...¡TUYO!


Intentas controlarte, porque, al igual que un padre acaba aplicando las mismas normas estúpidas que le aplicaron a él, tú quieres que el nuevo se comporte como tú te has tenido que comportar.
Al final le contestas llamándole enrolladamente al orden, por aquello de hacerse el guay con los chavales.
Pero no cuela: el nuevo insiste y va a por ti. Para él tú sólo eres un bicho más con el que acabar para pasar de pantalla.

Así, ante esta tesitura, no te queda más remedio que recular, coger aire y pensar: “Mañana vendré impregnado de barro y con unas gafas de visión nocturna”.


Yo, que tengo más problemas que Montilla con el catalán, no puedo volcar todas mis energías en parar a los nuevos.
Bastante tengo con las interpretaciones que se hacen de mis posts, las miradas y las incomunicaciones varias que producen mi crispado día a día. Aún así, de vez en cuando suelto un zarpazo, aunque tengo la batalla perdida:

Los nuevos han venido para quedarse.

domingo, noviembre 19, 2006

Evento Blog España en Sevilla

Tras consultar con el médico mi estado de salud (no tenía infección en la garganta), me fui con mis sobres de paracetamol, mi bufanda y mis bártulos al ave madrileño. Allí me encontraría con mi nena para iniciar nuestro personal fin de semana bloguero.

Llegamos a Sevilla sobre las 19:00 y mientras viajábamos en el taxi descubrimos que Sevilla está gallardonizada. Es decir: levantada de cabo a rabo.
-"¡97 kilómetros de carril-bici quieren hacer!"-decía nuestro crispado conductor.
-"¡Y anda que corta un trozo, no, todo a la vez!...y sólo hay una máquina trabajando y uno sacando escombros con un rastrillo...".

Estamos en Sevilla y la guasa se hace notar. Siguió despotricando contra el alcalde hasta que nos dejó cerca de donde nos íbamos a alojar: -"La calle está cortada, así que mejor para ustedes quedarse por aquí".

Gracias a la mediación de M4rt1n dormiríamos en casa de un amigo suyo, en pleno centro sevillano.

Tras dejar el equipaje salimos disparados para el evento. Eso sí, por un montón de atajos y alguna que otra parada cervecera que nos hicieron perder tiempo.

Al llegar a la sede del evento nos salió al paso un amable señor vestido de guardia de seguridad que nos dijo que "ya no quedaba nadie".

Esto produjo cierta frustración en nuestros castigados cuerpos. No hubo más remedio que pasarse por "Las Columnas" y otras tabernas similares para contrarrestar la decepción inicial. No nos costó mucho.

Al día siguiente nos levantamos animados a disfrutar de nuestra primera y quizá única jornada bloguera.

Llegamos. Esta vez del tirón. Nos acreditamos, recibimos con júbilo las dádivas que se nos ofrecían (gloriosas las tortas de aceite), y como era la hora del desayuno, nos tomamos unos cafelitos la mar de bien.

Tocaba conferencia de José Luis Orihuela, la que sería, a la postre, la más interesante y amena de las que presenciamos.
Empezó casi diciendo algo así como: "Nací en Argentina y de ahí que escuchen este asento tan sexi".

La fauna bloguera andaba por allí (nosotros, automarginados del resto, no somos expertos en nada de esto) posteando con sus portátiles, grabando con cámaras, haciendo fotos y escuchando, claro, al orador en cuestión.

Luego vinieron una serie de presentación de proyectos, un poco frikie uno, pretencioso y arrogante otro, difuso un tercero y David Rojo presentando Reportero Digital.

En fin, que llegaba la hora de comer y tras no contactar con M4rt1n decidimos elegir a nuestro criterio. Erramos en nuestra elección: La Decana, peña bética por Santa María la Blanca nos vendió un lenguado fresco y bien guarnicionado por verdura descongelada y pescado de dudosa conservación. Menos mal que hubo cerveza. Siempre la cerveza.

Luego, cafelito en lugar abarrotado de bloguers y otra vez para dentro. Antes, nos dio tiempo de contratar un training en Segway, tomar otro cafelito y charlar con M4rt1n, que había aparecido por allí.

Entramos juntos a la mesa redonda de Blog y Periodismo: Reconocí a Nacho y Arsenio Escolar y no localizaba a Arcadi Espada, cuya intervención estaba prevista. Aquello empezaba mal.

Lo que mal anda mal acaba. Arsenio e hijo estuvieron allí encantados de conocerse y más vanidosos que Ana Obregón rodeaba de flashes.


El moderador tampoco ayudaba a encender ninguna chispa y contribuyó al sexo oral paterno-filial haciendo de esta esperadísima mesa redonda un auténtico fracaso.

Alguna esporádica intervención durante el coloquio subió mínimamente el interés. Pero aquello fue un hablar por hablar.
Reconocí entre los asistentes a Lourdes Muñoz Santamaría, que sin duda, tras su crónica del Katrina, hubiera tenido mucho más que decir en esta mesa redonda.

Nacho dijo que él, en su blog, no escribía sobre Almería, ya que trabaja en distintos medios de comunicación de allá. A mí me gustaría que precisamente hablara de Almería y que se mojara. Arsenio, tres cuartos de lo mismo. Decía que él se sentía más libre cuando el post de su blog no se publicaba en papel que cuando sí (un día a la semana sale en la versión impresa del 20minutos). ¿Autocensura? ¿nadie se revolvió en su asiento?

Escolar.net me pareció subidito en exceso, sacando pecho de su número de visitas, como el que cuenta su lista de conquistas. Y "enbuclándose" en la metáfora de las putas y el amor libre para explicar el fenómeno periodístico-bloguero. Me recordó a Ramoncín en su época tertuliana.

Por cierto, ¿cuántas visitas recibirá Escolar desde la búsqueda "material escolar", "consejo escolar", "proyecto escolar"?

Salimos de allí al terminar la mesa y aplaudir educadamente el esfuerzo(juzgo lo que veo nada más) hacia los Segway. Rubén, un tipo majísimo nos enseñó a desplazarnos un rato con este divertido medio de transporte. Divertido de cojones.

Al regresar de la lúdica experiencia pillamos el final de la conferencia de Matt Mullenweg. Luis Rull, uno de los organizadores, recogía la baba de la mesa a cada respuesta de su al parecer admirado creador.
Su intermitente inglés causó sensación en la sala y aquel :
-"How old are you?" que le lanzó al simpático Matt sonó a proposición indecente.

Tras la conferencia anunciaron tickets "by the face" para los que se quisieran pasar por el Blogs&Beers que se había organizado en un Irish Pub.

Para allá nos fuimos los tres, con más tickets de la cuenta a ponernos morados de cerveza. Maravillosa sorpresa nos tenían reservada. También daban tapas: tortilla con salmorejo, queso...
Pero había que salir de allí, habíamos quedado con Antonio, el amigo de M4rt1n y anfitrión nuestro en la ciudad.

Pasamos un rato agradable entre vinos buenos, tapitas y conversaciones germánicas con la camarera que nos servía: Dorte.

Antonio, que no para
, se recogió pronto y M4rt1n, mi nena y yo volvimos al Flaherty a seguir tomándola.
Abladías le dijo a M4rt1n que se movían a un garito por el barrio de Triana. Al rato salimos hacia allá, aunque antes hablamos ("ma non troppo") con unas italianas muy simpáticas.

Llegar a Triana fue un suplicio para mi apaleado cuerpo. La garganta se resentía y las piernas se parecían más a las del doble de Víctor García(Warcry) que encontramos dando tumbos en el garito heavy en el que tomamos la penúltima birra.

Luego, de regreso a casa, pasamos por La Alameda, también levantada. Daba pena verla.

Hoy domingo no ha sido posible pasarse por el evento. Antonio y M4rt1n coincidieron en que debíamos comer algo en Yebra. Nada más ver el plato se me saltaban las lágrimas de la emoción. ¡Qué rico!


Y es que la blogosfera está muy bien, pero donde esté una buena tapa, una cerveza, buen tiempo, y la compañía immejorable de unos buenos y generosos amigos y de mi dulce amor, que se quite un blog.

Ha sido una experiencia muy positiva, he aprendido muchas cosas (tengo un margen de mejora muy alto) y me ha parecido una organización de puta madre.

Enhorabuena a los implicados.

Yo, de momento, seguiré posteando desde este rincón sobre mis problemas mientras un escalofrío abarrotado de cariño sevillano recorre todo mi ser.

"Sé de un lugar"...

martes, noviembre 14, 2006

De las dos maneras

Ayer, los príncipes presidían la presentación del Nuevo Diccionario Esencial de la Lengua Española...¡agg, que me ahogo!
Dicen que ya están términos como "internet" o "tarro", en su acepción de "comerse el tarro".
No sé para qué se empeñan tanto en estas cosas. Al final siempre es para dar la razón al que dice: "Se puede decir de las dos maneras".

Por ejemplo: "Almóndiga". Yo, la verdad, es oírlo y me sale un sarpullido en la oreja izquierda. Pero el caso es que se puede decir "Albóndiga" y "Almóndiga". Así que, a callarse toca.

Lo mismo pasa con "Murciégalo". Extraordinario. Me suena peor que el pequeño ruiseñor canturreando la nueva de Paulina Rubio ( yo casi me la sé, pero es porque mi vecina comparte su música con nosotros, y no precisamente P2P).


Aunque aquí desvariamos todos, incluído la RAE. A ver si no de qué va a estar puesto esto en su página web:


En lugar de "en loor de multitud", que es como realmente se dice. ¡Digo yo!

En fin.

Eso sí, no cuela cuando dicen:
"A ver si me toca la primitiva y me dedico a la vida contemporánea"...
o
"La profesión va por dentro"...

Y tampoco cuela que después de comer le "ha entrado morriña". Que una cosa es la modorra y otra cosa es la nostalgia por tu tierra. Aunque pensándolo bien, quién no tiene ganas de irse a casa después de comer.

Al final va a ser que se puede decir todo de las dos maneras.

viernes, noviembre 10, 2006

Mi primer troll

Hace una semana tuve la visita de mi primer troll. O por lo menos, lo más parecido a un troll que ha aparecido por esta url.
Lo mismo ni éste sabe que se le puede llamar así.

En este mundo, aunque seguro que hay muchas cosas por inventar, también hay muchas cosas inventadas.
Yo, como los abueletes que no saben mandar ese-me-eses por móvil (y bastante hacen ya los pobres con usarlo), soy un ignorante convencido.
Ser consciente de ello me hace poder preguntar sin pudor a mi compañero tailandés y, como los niños chicos, destrozarle el desayuno a base de "¿y por qué? ¿y por qué? ¿y por qué?".

El apasionante mundo de los blogs, del que se celebrará un evento a nivel nacional en Sevilla, es, como todos los mundos, maravilloso y miserable a la vez.

Me parto con el comentario de este troll, el décimo al post "Visitas Inesperadas". Lo dejaré para que disfrutéis de ello.

Creo que se le fue un poco la pinza, quizá porque me pone cara o cree tener una deuda que saldar conmigo.

He pensado que, si quiere saldarla, venga a buscarme o me diga dónde tengo que ir. Quizá le gustará saber, de antemano, que tengo un pronto pelín jodido. Eso sí, mediré primero las fuerzas, que uno ya no está para muchos pavoneos.

Realmente esto pensé antes de ver "El laberinto del Fauno".
Ahora sólo tengo ganas de querer y proteger a los míos. Nada de violencia. Porque la violencia es una mierda.


Tampoco me voy a ir con Richard Gere a ver al Dalai, me falta pasta y pachorra para ello, pero está claro que el Fauno me ha marcado poderosamente.


Seguro que este troll es de puta madre y tiene mucha gente que le quiere, desde luego a mí, lo que es cariño, no me da.

Lo gracioso está en que yo, Truman, puedo ser a la vez M4rt1n, el pianista, o la mujer tirita, y este troll, beber los vientos por todos menos por Truman.

No hice mi página para dorarle la píldora a nadie, ni para lanzar insultos contra nadie. Si alguien se siente ofendido no es mi problema, porque nunca intento ofender. Hay demasiada gente ofendiendo y dorando por ahí. Tampoco soy un oasis en el desierto, porque hay miles de blogs cojonudamente ácidos, cáusticos incluso enriquecidos con mala sombra.

El mío está de puta madre, si no lo digo yo, quién.

Además, es una buena terapia para que no me pase como a mi compi, que dice tener a veces una "bola de odio en el estómago". Yo, antes de "hacer bola" como la niña de Super Nanny, lo echo aquí envuelto en ironía, desfachatez y abandonos epicúreos.

El caso es que, a partir de ahora, voy a moderar los comentarios para que no se falte al respeto gratuitamente a la gente. Y tú, troll, saca un lado más amable y sigue comentando por aquí o por dónde quieras. Yo no creo que seas un cobarde por esconderte detrás de un anónimo o del nombre que te quieras poner. Te lo digo de veras.

Todo tenemos días, gestos y reacciones malas. Y lo que para uno es bueno para otro es malo. No pasa nada.
Yo, el próximo día, cuando coja el coche, vomitaré hijosdeputa sin parar o me dejaré llevar a media velocidad escuchando al ordenador de Rock&Gol, según me pille.

¡Venga troll!, la próxima canción de W.A.S.P. que pongan te la dedico a tí.

viernes, noviembre 03, 2006

Tirar de corbata

Hoy tocaba afeitado. Tenía dos camisas planchadas. Una pegaba más con corbata así que no me lo he pensado dos veces: He venido a currar con corbata. ¿Por qué? Porque hoy había que lucir "buena imagen". Quizá tendría que hablar con el "gerente", como así ha sido. Yo llamo "gerente" a casi todos los que me sacan 15 años, llevan traje, corbata y lucen una estupenda barriga acolchada.

La corbata es quizá el elemento más odioso de todo el vestuario.
Alguien me dijo que es como el mono de trabajo para los mecánicos. Pero no, creo que no.
La corbata le da a uno un aire de superioridad sobre el que no la lleva. Le da, como el redbull, alas.
El problema es cuando debajo de esa corbata no hay nada. Bueno, sí, un montón de músculos esperando desplegar toda la incompetencia del mundo.

Yo, a veces, llevo corbata, aunque la mal combine con vaqueros. Mi corbata no tiene la misma clase que la de los que van hechos unos ejecutivos de alto standing. Yo soy un triste empleado con corbata.

Otros se compran su traje de cien euros e intentan disimular su origen humilde como si fuera un lastre del que quisieran escapar.
Lo hacen mientras se apretan un bocata de jamón en su mesa de trabajo, llenándolo todo de migas, leyendo una web sobre el reggaeton y hablando con la boca llena( a veces nos equivocamos y decimos "con la boca abierta", y claro, salvo sublimes excepciones como Don José Luis Moreno, se suele hablar así, con la boca abierta).

Por defecto, cuando ves a alguien trajeado piensas: "Es un jefe" o "Gana más que yo". Y lo que es peor aún: "Sabe más que yo".
Por ende, muchos que llevan corbata te miran a tí, que no la llevas, como diciendo: "¡Qué haces que no besas mi mano!".

La corbata en sí no es nada pero tiene un efecto demoledor. Voy a hacer un ejercicio de reflexión e imaginar a todos los que van con corbata en mi oficina con camiseta de algodón de tirantes, bermudas y chanclas con calcetines.
Joder, ¡qué pena dan! La misma que yo, ojo, aunque yo, en lugar de bermudas prefiero unas mallitas tipo David Lee Roth. Es lo que tiene.



La cantidad de dinero que se pierde en alimentar la cartera de estos corbateros, que si se pusieran al foco de la luna tendrían una pinta lamentable.




Porque no valen nada, pero siguen tirando de corbata.

La respiración contenida

De un día para otro vino la hostia y cortó la respiración. Un virus malo, malísimo, llega, se expande, mata, colapsa. De un día para ot...