El puente

Ya pasó el puente.
Fue bastante ajetreado y trajeado. Sí, tuve una boda, como tantos españolitos.
Me puse mi corbata nueva y mi antiguo traje y, como siempre, iba más guapo que nadie. Por lo menos si me dejo arrastrar por los comentarios.
Tuve que besar a unas cuantas señoras desconocidas y escuchar el "Padre Nuestro tú que estás" en versión Simon y Garfunkel, pero bien.
"La ceremonia ha sido preciosa" y "todo muy bien", son las frases más repetidas.
En esta no iba a ser menos.
Tras la comida, barra libre y música. Me marqué mi particular versión de Shakira y mi coreografía a lo Dantes: “Tiene nombres mil, tiene nombres mil, el miembro viril”.

La boda era a unos cuantos kilómetros. Hubo que coger el coche, con el tráfico que hay en este puente, la campaña de la DGT y el propio cansancio acumulado como añadido.

Ahora, con el carnet por puntos, es más fácil darse una hostia. Porque andas todo el rato pendiente de no pasarte más allá de lo que permite el radar o, al menos, no más allá de lo que supone una pérdida de puntos. Y miras más al velocímetro que a la carretera.
Además, la gente va pisando huevos; por lo que si vas por el carril de la derecha te toca casi dar marcha atrás algunas veces. Y si vas por el izquierdo, siguen viniendo esos "cometraseros" que creen que van a llegar los primeros y que, si hubiera un radar en condiciones que midiera de verdad, hacía tiempo que estaban en la cárcel con los de la Operación Malaya.
Al menos nos sirven al resto de desahogo, porque mientras nos cagamos en su putísima madre, se nos va un poco la tensión de la conducción.
Encima, ahora, adelantar es más difícil, porque la gente, por no superar la velocidad, adelanta como si fuera un camión lleno de cochinos(tanto por la velocidad como por el aspecto de los ocupantes) y se tira en paralelo un buen rato.
Y luego están los paneles informativos que te van asustando de vez en cuando: que si no sé cuántos puntos por esto, que tantos por lo otro, que si "No pierdas puntos,por favor". Y lo peor de todo: "48 muertos el año pasado".
Esto es otra, porque de pronto, este año ha habido en el mismo puente 43 y la noticia es: “Puente de agosto: 43 muertos, cinco menos que en 2005 que tuvo un día menos”
Y el subdirector de la DGT dice: “La tendencia a la baja se mantiene”, en alusión al éxito del carnet por puntos, y se queda tan pancho.
¡5 muertos menos! A mí, estadísticamente, no me parece significativo, la verdad. Teniendo en cuenta, además, que mañana se da una hostia una furgoneta llena de obreros polacos que van a toda leche, porque van a toda leche, y ya le han jodido la media, Sr. Director.

Al día siguiente de la boda, visita a nuestro amigo médico, que hacía tiempo que queríamos visitar. Otra vez a coger el coche. Otros cuantos kilómetros. Otros cuantos paneles.
El médico se transforma de vez en cuando y suelta una retahíla bordando el acento argentino en plan intelectual revolucionario. ¡Qué verbo!
El otro día, además, había visto un trozo de “Y tu mamá también”, y había mimetizado el acento mejicano: “¡No mames, güey, pinche cabrónnnn!”. Y se le soltó la lengua versión D.F..
Todo esto regado con unos mojitos de Ron Pampero que me hizo creer por un momento que estaba en una fiesta con Cortázar, Gael García Bernal y Federico Luppi: “Los fachos saben trabajar a largo plazo”.


Mi colega hablaba atropelladamente, en el acento que fuera, sobre el estado actual de la comunidad científica, el factor humano en la consecución de logros…Nos saturó de información, como nos saturan los medios, como nos saturan los telediarios y los paneles.
Acabamos en la terraza de un bar donde no nos atendían gritando: “¡Puentes de Hidrógeno!, ¡Puentes de Hidrógeno!”

Ahora, de vuelta a casa, vuelve la operación IKEA, para poder descongestionar algún armario baldado y colocar, por fin, alguna caja.
El otro día me metí en su página y vi esta nota:
Al parecer un sofá necesita de una funda de seguridad por si se usa mal no cause daños. Me hizo gracia leer lo de: “Nuestros constantes controles de calidad han detectado…”. Porque recordé la lamentable noticia que aparecía en los medios de comunicación sobre una niña que había sufrido un accidente con su cama:
Al parecer la cama se plegó violentamente.
No sé si IKEA se refiere a estos controles de calidad, espero que no. La asociación de ideas produce este tipo de cosas en mi cabeza.
Aún así, esta tarde me pasé por allí a llevarme unos cuantos muebles y se los dejaré al vecino para ver si pasan el control de calidad.

Con este puente se acabaron mis vacaciones. Así que toca cambiar los mojitos por tornillos, las conversaciones por mails, las risas por blogs y los puentes de Vasco de Gama, de la Virgen y de Hidrógeno, por muros de contención.

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