los blogs muertos

Hace unos meses me contaba M4rt1n la idea de escribir sobre los "blogs muertos". Aquellos que se actualizan menos que los profesores de latín.
Luego encontré un post de Gustavo Montes comentando algo al respecto.
El caso es que parece que el amigo M4rt1n arrastró, como profeta 2.0, con plática y desbordamiento informativo a sus colegas: el mencionado Gustavo, José Antonio Francés o Antonio de la Torre a comenzar con esto de los blogs.
Yo también fui uno de los incautos que le hizo caso, apabullado por su entusiasmo.

La mayoría de estos blogs, incluído el del propio M4rt1n, corren ya cierto riesgo (por no ser yo quien certifique nada) de pertenecer a esa clase de "blogs muertos": blogs que hace tiempo que no se actualizan y que hacen que, independientemente del número de visitas que tengan, siembran la decepción en quienes nos asomamos a leer alguna inexistente buena nueva.

El hecho de mantener vivo un blog (cosa más complicada que el cuidado de un tamagotchi o el perrito de la Nintendo DS) implica cierta frecuencia de publicación y eso no siempre es posible: tanto por disponibilidad horaria como por disponibilidad creativa o informativa. O sea: no siempre se tiene tiempo o se tiene para todo menos para esto y no siempre se tiene algo que decir o se le ocurre a uno qué cojones escribir.


Algo así debió de ocurrirle al "Pianista". Pero él, antes de hacer pensar que había abandonado su blog a su suerte y quizá con la esperanza de evitar que le demandaran sus lectores más frecuencia en la publicación de entradas, publicó una de despedida y cierre.

El hecho de mantener vivo un blog no te hace ni más guapo ni más feliz. Tampoco más solitario ni más desocupado. Simplemente es una faceta más, una rama más que los que no podemos ver más, identificamos con el árbol. Esa es la trampa del blog muerto, que se nos puede suponer muertos.

Llegar a esa dramática conclusión en algunos casos puede ser cierta. ¿Cuántos blogs de gente ya fallecida andarán sin actualizar por la www? ¿cuántos familiares se preocuparon de clausurarlos entre tanto dolor?

Estas conjeturas, nada estimulantes por otra parte, me llevan a ir más allá. ¿Cuántas personas que conocimos en nuestra vida: en el colegio, en una fiesta loca, en una oficina compartiendo cafés; cuántas que fueron parejas y cómplices de nuestros deseos, que compartieron amaneceres, puestas de sol, risas; cuántas que un día dejaron de estar presentes en nuestra vida, habrán muerto sin tener nosotros noticia de ello?

Estremecedor. Creo que necesito pensar que nadie. Me daré un paseo por blogs actualizados. A ver si se me pasa.



Comentarios

Drea ha dicho que…
Glubs, es cierto, yo creo que todos a veces nos planteamos si nuestros ex-algo siguen vivos y necesitamos creer que sí.

En cuanto a los blogs... er... no sé, pero se me escapa la teoría de que la prolifidad literaria es inversamente proporcional a la actividad de una persona. Ergo, cuanto más escribes, menos vives, más aburrido estás, por eso escribes, porque tienes tiempo. Conclusión inmediata: estoy casi muerta porque últimamente me salgo escribiendo XDDD

PD: seré zombi?
Truman ha dicho que…
gracias, drea, por el comentario. En cuanto a los blogs, yo quería decir que no había ninguna relación entre una cosa y otra. Se puede vivir mucho y escribir mucho, no hay duda. No te veo yo muy zombi, un poco "friki" sí, no? ;D

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