Historia de una cámara 2ª Parte

Quedaban 5 días...

Cogí el coche temprano, para ser sábado, temprano: a las 13:30 ya estaba arrancando el motor. En veinte minutos circulaba con mi bolido por el centro y, sobrado y con un movimiento de volante que ni los Starsky y Hutch, clavé el coche en un sitito de zona azul.



Como eran las 14:00 y el horario de pagar era hasta las 15:00, eché mi eurito o algo (algunas cosas desagradables las olvido rápido), puse mi ticket de "toma-Gallardón-para-la-precampaña" y me dispuse a dar un paseo hasta la tienda de fotos de Morcipania arropado por un tiempo espléndido.
Caminaba dando botes (nada parecido a mi estresante caminar del día anterior) gozando del sol, las vistas y la ilusión de la pronta obtención de mi objetivo digital.

No me costó mucho encontrar la calle, paralela a una de las principales. Pero según me acercaba al local en cuestión llegaban hasta mis receptores visuales signos evidentes de abandono o cierre.
-La página no está actualizada y ya no están en esta dirección- fue lo primero que pensé.
Al llegar a la puerta simplemente pensé y casi mascullé:
-¡Qué hijos de puta!

Estaba cerrado.
Un cartel improvisado rezaba: "Permanecerá cerrado de 14:00 a 16:30".

El horario que ponía en la página era ininterrumpido desde la mañana a la tarde pero era evidente que la realidad era otra.

No digo yo que no tengan que irse a comer estos muchachos, ojo. También es cierto que, en dos horas y media, tranquilamente podían incluso hacer de testigos en una boda y quedarse al banquete hasta la apertura del baile.
En cualquier caso allí el que estaba jodido era yo porque:

1) Tenía mi coche bien aparcado y con tan sólo un eurito o algo (no sé a cómo está ahora el panfleto electoral, lo mismo le meten una ecotasa o algo y vale más) podía hacer muchas gestiones y si me iba a casa para luego volver, ya tendría otra vez que luchar por el sitio.

2) Estaba sin comer.

3) No tenía muchos más días para volver al centro a por la cámara.

Decidí irme de tiendas y seguir mi paseo reparador, que ahora lo necesitaba más que nunca y más que nada para sosegar mi ánimo.

Compré aquí y allá, aproveché para comprar otros regalos atrasados y próximos y también comí algo, así por la calle, con los churretes de salsa recorriendo falanges y palmas.



Morcipania su tienda de "confiancia":

A las 16:35 ya estaba entrando en la tienda: diáfana. Sólo algunas cajas y al fondo dos chavalitos de estos que parecen dinámicos pero que estaban lentos (sin duda la comida había sido espectacular) tras un mostrador y sendos "pecés" a su servicio.

Casi no tuve que esperar así que se me pasó cualquier reminiscencia de enfado y encaré la situación positivo y alegre.

-Hola, quería la Nisun AXT 95; que la he visto por internet y dice que la tenéis aquí en stock, que no hace falta pedido ni nada.

-¿La Nisun AXT 95?-dijo el dinámico anticipando un lamento-Pues espera pero creo que no la tenemos.

Consultó en el "pecé", yo creo que más bien hizo un poco de paripé y me dijo:
-Efectivamente, no. Habría que pedirla.

Yo, a modo de pseudoqueja, insistí un poco:
-Y ¿cómo pone en la página que la tenéis en stock?

El dinámico me ponía caritas pero creo que eran de evocación del chuletón que se habría apretado.
-Lo siento, no la tenemos.

Luego me dijo que si la pedían ellos tendría que ir a recogerla allí, a la tienda y que los gastos de envío eran los mismos que si lo hacía yo desde casa. Y que como en fin de semana no se montaban pedidos daba igual cuándo hiciera el mismo porque con que lo hiciera con tiempo para que el lunes estuviera todo correcto, el miércoles tendría en casa la cámara.

Bueno, entraba dentro del plazo. Un poco justo pero entraba. Y para que me costara lo mismo, casi mejor que ya lo enviaran a casa y no tener que venir entre semana al centro.
Así pues, me fui de allí con las manos vacías (bueno, con las bolsas del resto de compras) y mi decepción a cuestas.

Llegué a casa casi a las seis de la tarde con más ganas de tumbarme en el sofá que de ponerme a hacer pedidos por internet. Tenía primero que asimilar todo aquello.

Dormitando recordé La Nisun AXT 95 dando vueltecitas en su pequeño pedestal y a la dependienta de la HACENÁ diciéndome: "Esta oferta acaba hoy-Esta oferta acaba hoy-Esta oferta acaba hoy-Esta oferta acaba hoy...".

Me desperté con hambre (tampoco había comido demasiado, bueno, ¡siempre me despierto con hambre qué huevos!) así que me preparé alguna tapita y me puse a asimilar su textura: "Las penas con pan son menos", el dicho popular volvía a refrendarse una vez más.

Tras el festín no sólo había perdonado a los dinámicos tragaldabas por no tener mi cámara en la tienda si no por el atracón que sospechaba había sucedido en las dos horas y media de cerrojazo imprevisto.

Se hacía tarde y seguía sin ganas de entrar en el mundo virtual. Además, daba igual cuándo hiciera el pedido, hasta el lunes nadie movería un dedo por mi idolatrada cámara.

Quedaban 4 días...



Comentarios

Drea ha dicho que…
Dioooooooooooooooooossssssssss!!! Cómo se te ocurre dejarme así??!!
Drea ha dicho que…
Pásate por http://bloglobosofia.blogspot.com (uséase, mi blog), y ve haciendo hueco en la estantería, jeje...
Truman ha dicho que…
Diooooooooooooooooosss!!!¡Qué mal suena eso!...
Gracias por el comentario doble.
Salud!
Drea ha dicho que…
Te aseguro que es peor dejarme con la intriga que dejarme a medias... aunque a mí eso no me sucederá jamás. No lo permitiría XDDD

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