El talento y la presión

No hay nada que vaya más en contra del talento que la presión. Bueno, seguro que hay algo más, siempre lo hay. Pero aquí y ahora, esa es mi oración de partida.

Hay gentecilla que se empeña en estar encima de uno para que salga adelante el trabajo. Incluso se toma la libertad de entrometerse en el mismo asumiendo en parte las tareas que no le incumben sino al sufrido presionado. Esta gente, gentecilla, pobres personas de pobre vida y pobre mente, son partidarios del ensayo-error como método de trabajo e intentan encontrar la salida como las moscas intentan salir del salón de mi casa: Van dándose de hostias por el cristal hasta que ya no hay cristal y salen afuera.

Buen método para la mosca, que imagino no tiene otro, pero mal método para un ser medianamente humano capaz de hacer que los aviones vuelen, se curen enfermedades incurables y se genere algo tan revelador como la wikipedia. Sí, mal método. Porque el ser humano tiene talento. Y al talento hay que dejarlo en paz.

Por ello, antes de llegar a la conclusión de que "todo está mal" o "todo hay que volver a hacerlo", el talento nos puede conducir hacia esa mágica tecla o ese pequeño cambio de configuración que nos lleva al éxito. Se trata pues de pensar (si alguien estresado tiene tiempo para ello) y elegir la solución y dejar los cabezazos en el cristal para cuando el Aleti se quede fuera de la UEFA.

Está claro que no todo puede ser talento. Hace falta disciplina (en el buen sentido de la palabra), orden, rigor (¿tienen buen sentido?)...porque si no, se puede emplear todo el talento del mundo y todo el tiempo del mundo y nunca acabaremos nada. Que se lo pregunten a Orson Welles que, cuando se puso a hacer la película que le dio la gana, acabó inacabada.

Pero no importa, incluso esa obra inacabada vale más que todas las pelis sacadas de una cadena de montaje "jolibudiense".

Por tanto, yo dejo la presión para la ducha y los baños termales y me visto todas las mañanas con el mejor de mis talentos. Y si las cosas salen así, mejor; y si no: que no salgan, coño, que no salgan.

¡Feliz Semana!

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